sábado, abril 20, 2024
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Rosales, un mandadero ldeslenguado

Por: Victor Ramos

Lisandro Rosales, director de Consejo Hondureño Permanente de Contingencias, COHPECO, ha enviado ayuda humanitaria, dizque a Venezuela, vía Cúcuta. Todos sabemos, excepto el ingenuo Rosales, que la ayuda enviada hacia Venezuela, vía Cúcuta, Curaꞔao o Brasil, no entrará al territorio bolivariano.

¿Por qué? Sencillamente porque el Presidente Nicolás Maduro y su gobierno no han solicitado ayuda humanitaria a Los Estados Unidos ni a los países gobernados por los perritos falderos de Trump que constituyen el ilegal Gripo de Lima.

Además, el show montado por Guaidó, primerísimo actor del sainete escenificado por Trump y sus adláteres –Pompeo, Pence, Bolton y otros animalejos más- con el Grupo de Lima como personajes extras, no persiguen, realmente, ofrecer ayuda desinteresada al pueblo bolivariano, sino que el gobierno yanqui pretende alterar el orden público en el interior (no a lo interno como dicen los periodistas tarifados) de Venezuela con la lejana esperanza de que el gobierno de Maduro se desquebraje y así les sea permitido instalar a sus fantoches anuentes a entregar las riquezas venezolanas a la gran empresa petrolera norteamericana.

Pero hay mucho más: la ayuda que ofrecen Los Estados Unidos, con algunas migajas aportadas por los mandatarios del grupo de Lima que gobiernan países que atraviesan por impresionantes índices de miseria, no se ajusta a los lineamientos establecidos por la ONU, a través de la ACNUR, ni por la Cruz Roja que exigen que estos aportes sean despolitizados y libres de cualquier pretensión destinada a desestabilizar un gobierno establecido.

A pesar de todo esto que he apuntado, el señor Rosales, terco como una mula, ha llenado de combustible tres avioncitos de la peligrosísima Fuerza Aérea Hondureña, piloteados por aguiluchos entrenados a tal grado que, cuando la guerra con El Salvador, la guerra que se llamó de futbol, fueron a bombardear una refinería en Cuscatlán y se perdieron cuando regresaban a Tegucigalpa –argumentaron que se quedaron sin combustible pero aparecieron en Guatemala situada unas cinco veces más lejana que Tegucigalpa.

Lo cierto es que el aporte humanitario del gobierno de JOH a Venezuela, zarpó del aeropuerto de Toncontín. Y en el momento en que las aeronaves encendieron sus turbinas para vuelos supersónicos, el nada atrasado señor Rosales, aprovechó la presencia de la prensa asalariada para pronunciar algunos improperios en contra de los hondureños: les llamó ignorantes, cabezas calientes de la oposición, amargados. Todo porque asumió que el pueblo hondureño, con buen sentido común, mayoritariamente le reprocharía su ridículo acto de hombre bonachón y misericordioso.

Don Rosales podrá ser ignorante pero perfectamente sabe que el pueblo de Honduras no lo es, que tampoco es cabeza caliente, ni amargado. El cabeza caliente es él porque es parte de un gobierno corrupto, ilegal, usurpador de la soberanía popular surgido de las más burdas violaciones a los artículos pétreos de la Constitución.

Don Rosales no envía ayuda solidaria a Venezuela –nunca llegará a donde con frenesí lo desea-, pues tal envío se quedará almacenado en Cúcuta y, posiblemente, el Alcalde de esa Ciudad la reparta entre los colombianos que se debaten en la miseria.

Lo otro es que Don Rosales no actúa por intención propia. Él no es más que un mandadero de JOH y ambos –JOH y Rosales- son energúmenos a quienes el presidente Trump les tiene puesta la soga en el cuello, pues en esa condición es fácil darles órdenes y hacer que se cumplan. Que si no cumplen ya en varias ocasiones han escuchado de la voz l mismísimo Trump lo que podría pasarles.

Por eso, aunque lo saben, Rosales y JOH hacen el ridículo. Exigen que el Presidente Maduro –ese si es presidente de verdad, no como el Guaidó virtual- abra mansamente las puertas de su casa para que entre la ayuda caballo de Troya que envían y que, repito, Venezuela no ha solicitado.

Porque si, porque a Trump se le ha antojado que Maduro no es presidente de Venezuela y quiere a Guaidó, como si el presidente de Los Estados Unidos fuese el ente que selecciona al mandatario de la República Bolivariana de Venezuela, independizada por la lucha que libró el Libertador Simón Bolívar y recuperada de las garras del imperialismo por la batalla ganada por el Comandante Chávez.

JOH y Rosales, sin embargo, no exigen que USA abra las fronteras a los miles de migrantes hondureños que sufren una pesadilla inenarrable frente al muro de la frontera yanqui. Tampoco se preocupa por esos compatriotas hondureños que pasan hambre y frío, pues no se le ocurre enviarles ayuda humanitaria, no plantarse frente al gobierno norteamericano para que abra sus fronteras.

Rosales, no solo descalifica a los hondureños pensantes, sino que, incapaz de resolver los problemas de la población hondureña junto con su Jefe el usurpador y tirano presidente JOH, si no que les envía a que recorran el corredor seco –palabrejas inventadas por este régimen- a los departamentos en donde hay miseria –como si Honduras no fuese 100% miserable- para que vayan a repartir limosna, como buenos samaritanos, y de esa suerte le hagan el trabajo por el cual devenga un sueldo superior en varias cifras al que ganan lo que se monean a diario para conseguir un mendrugo.

No señor Rosales, el pueblo hondureño no es ignorante, no es tonto, no es amargado, ni cabeza caliente. El pueblo hondureño está perfectamente informado de lo que quiere. Ud. se hace el santandereano de Jalisco, pero los hondureños saben lo que quieren. Por eso en cada lugar en donde haya una concentración de catrachos oirá el grito de lucha: FUERA JOH.

Ud., don Rosales, recorra el país, entérese de la miseria que ha causado en esta tierras Morazánica la des gobernanza y el latrocinio a que han sometido a los hondureños desde el 15 de setiembre de 1821, latrocinio que se incrementó desde que un traidor a la patria llamado Manuel Bonilla -que Ud. venera como héroe nacional y de quien el pueblo hondureño ha derribado sus estatus en varias ocasiones- cambió las mejores tierras de la Costa Norte por la Presidencia de Honduras.

A partir de ese acto de lesa patria, los gobernantes que siguieron fueron mandaderos del poder norteamericano. Ud. si es ignorante señor Rosales porque veneran y glorifican al tirano de Carías, al golpista de Gálvez, al golpista Ricardo Zúniga, al delincuente Rafael Leonardo Callejas. Su partido, señor Rosales, ha estado detrás de todos los golpes de Estado que les ha ordenado el Departamento de Estado en de Estados Unidos.

Por eso, lo de ignorante, cabeza de chorlito y amargado le viene bien a Ud. don Rosales. El pueblo, por el contrario no es tonto; nunca lo ha sido, y por eso está en las calles, en la lucha por el fin de este gobierno usurpador, entreguista y lacayo del poder económico del Norte que les deja caer algunas migajas. Migajas de las cuales envían a Venezuela como si este país fuese pedigüeño y miserable como Honduras.
Don Rosales, agache su cerviz si eso le place pero, por favor, ponga en orden su lengua.

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