lunes, mayo 27, 2024
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Deseos y reflexiones de una “tercer mundista”

Diana Vallejo

Nuevas Masculinidades y procesos y economías decolonizadas, para ir desmontando las narrativas de Violencia que empobrecen al país.

La construcción del poder ha sido adscrita a un esquema vertical y rígido, definido por   quién o quiénes toman las decisiones, y los que se someten por su voluntad o no a él, hoy lo identificado como Sistema Patriarcal.

La sociedad asume y normaliza, por comodidad, costumbre, represión, tradición, religión, ignorancia, esos imaginarios colectivos, desiguales y violentos a través de la comunicación y todas sus formas e implementaciones.

El Sistema Patriarcal, reduce al utilitarismo todo lo vivo y no vivo, introdujo la idea de lo viril agresivo como cánon de honor e inteligencia, redujo a la ternura, a la conversación, a la paciencia, a escalas despreciables y anodinas, y all apellido masculino, lo transformó en marca o patente, cuya “valía” se determina por las posesiones y no por la dignidad de la persona que lo lleva. El apellido de la madre por supuesto que puede ser obviado, pues el patriarcado necesita olvidar a las mujeres como sujetos de consciencia.

Dicho sistema se construye desde el habitante de nuestra imaginación, el Ego, es aparte, oportunista, absurdo e inadecuado, incrementa, no solamente la desigualdad social y económica, sino que vicia los patrones o estándares de comunicación configurando las relaciones armónicas en abusos, desigualdad y violencia, que hoy como en muchas abundan también en el país y nos disocia, entre hombres y mujeres. 

Para el patriarcado, mientras se pueda comercializar, no importa que se despoje de derechos al ente abusado, no le importa el mal manejo o uso del espacio, o que se engañe o mate, a especies o seres humanos y no humanos.

Su fin, o sea del sistema, es la acumulación, y dicha, sólo puede ocurrir si hay explotados, utilizados y/o despojados, ¿por qué se acepta? El diagnóstico, es que el imaginario colectivo que campea está permeado y enfermo, normalizó la maldad.

La amalgama de todo sistema es la comunicación, su narrativa (las tendencias del discurso), su dinámica se alimenta y vive de exacerbar o negar la crueldad o bondad que ejerce sobre él y los cuerpos políticos del hombre, la mujer y las exo presencias; fauna, flora e hídricos.

El lenguaje, tiene la virtud de ser un prestidigitador del pensamiento, digo flor y usted ve una, yo, otra, sabemos que es algo vivo y hermoso, pero sí de inmediato pudiéramos que cada quién se imaginó, nos encontramos con un jardín increíble, flores de todo color y dimensión, ese es el poder de la palabra, en eso la poesía es la experta consultora, por ende es la última frontera de la imaginación humana y su esperanza.

En Honduras a raíz de un estado de indefensión, el espacio vital está lleno de dolor, resentimientos, enojo, frustración, sospecha, es el producto de las emociones contenidas por un sistema que además de Patriarcal se le añade la violencia como puño de control.

En general, necesitamos descontaminar primero los pensamientos, controlar y educar las palabras y cómo las pensamos, entender que el estrés continuo lastima al cerebro físicamente y a la persona anímicamente.

Por ende, un grupo social cuya dinámica se ha viciado de suposiciones o permanente descalificación y control:  sofoca, irrita e impide progresar, no solo al colectivo, sino al propósito del porqué de su existencia, la memoria, el gesto del asombro es inexistente.

Richard Feynman nos enseñó, que no es lo mismo nombrar al pájaro, que saber todo del pájaro y más aún, ser el pájaro. Quizás a Honduras le toca ser la hondura, la hondura de lo que significa ser humanidad.

Si el individuo, confía en las capacidades ajenas, cree en sí mismo(a), si te crees capaz de resolver, cree entonces que alguien más puede hacerlo, no igual a tí, pero lo hará, si lo hace mejor, habrá dos vías, la de la envidia, o la de la novedad, o envidias y te estancas o aprendes y mejoras, así es la confianza, o el laisser fair.  

En el colectivo, si bien hay una dirección, y quién dirige, habrá sinergia, un equipo, y eso lo entienden los jugadores que funcionan como uno, la sabiduría de ser equipo, uno como todos, y todos como uno, pero conscientes.

Alcanzar la autonomía en un proyecto, o grupo, implica acuerdos y metas previas, decisiones tomadas, todos y todas como parte de un engranaje que hacen su parte y confían en que la otredad, esa que eres y no a la vez, relaja tanto saber confiar, desarrollamos competencias

A mayor estrés, más requerimos, de los recursos del Arte, el divertimento, las narraciones, la ciencia, la memoria, redefinir, curar, creer que podemos palpar y reproducir la calma y lograr que llegue dónde hace falta y respetarla dónde ya existe, definir lo público y alimentar lo privado, la contemplación. Se ha demostrado que la gente más feliz, es la que menos consume.

Construir una sociedad saludable, es planear desde las necesidades no sólo inmediatas, sino desde las motivacionales, y buscar soluciones quizás no novedosas, más bien desconocidas, por ser marginadas y peligrosas al sistema depredador, buscar esas consecuentes con lo que somos todos en el ser político de Nación-Estado y nuestra Humanidad sumada.

Entender que nos mata suavemente el neoliberalismo y su tipificación de Desarrollo, ha intoxicado el imaginario, aquel: Yo soy lo que consumo.

En el sistema patriarcal neoliberal, nuestros países son las reses, las “bodegas de materia prima”, por ende es nuestro deber internalizar que si abandonamos esa mirada de ansiedad crónica por el tener, y lo sustituimos por el Bien Estar, habremos logrado el   FIB (Felicidad Interna Bruta) que por la persecución del (Producto Interno Bruto)

Desde  la decolonización escuchamos a Soussa a Foucalt, desde los espíritus de las niñas en los ríos a Berta Cáceres, desde la versatilidad de los contenidos a Noam Chomsky, desde la mujer y sus construcciones  a Rita Segato, desde el cuerpo  a Butler,  desde la disección de las dinámicas sociales a Byung-Chul Han, desde la fascinación del minúsculo planeta a Carl Sagan, desde la sabiduría política a Clementina Súarez, Ramón Amaya Amador y Rafael Heliodoro Valle, desde la muerte festiva a los ancestros de México, desde la justicia a la Historia, desde los mundos paralelos  entre la vida y la muerte a María Sabina, desde el rito a los budistas, desde las Exo humanidades, a la vida misma, todas y más  entienden bien, el  Bien Estar o Saber Estar, bienestar personal  y salud colectiva.

Volver  a pensar cómo y porqué pensamos de un modo, comprender que  nuestra interacción comunicacional; construye y provoca dinámicas reales y tangibles, no siempre benignas, o tolerantes, como los discursos de desprecio social de poblaciones vulnerables (LGTBIQ+, adulto mayor,) o  el tren del resentimiento, la sospecha, la mala fe, el temor y por supuesto uno de los más frecuentes  y peligrosos para el Ser Político y natural de las Mujeres, es el Machismo y todos sus efectos,, exclusión, desinformación, utilitarismo, abuso,  despojo y muerte.

Es por tales y nocivos efectos, que ha nacido una autocrítica o análisis de los comportamientos del Hombre y su parámetro asfixiante Patriarcal, en lo erótico, económico, ayuda a liberar su imaginario y se le proponen espacios vitales más asertivos y considerados a través de las Nuevas Masculinidades.

Analizar la relación de los tres componentes de nuestra interacción que resulta del imaginario colectivo preponderante.

 1) Pensamiento

  2) Narrativas

  3) Prácticas

Ayudará a entender el mapa vital y sus leyes escritas o no, lo que sería la propia Cultura intrínseca de nuestras costumbres, los saberes y creencias, resumiendo, Cultura de la Cultura.

Considero como mapa vital, el lugar donde solemos estar y construir nuestra red social afectiva, más allá de las virtuales, implica el cómo nos relacionamos en y con nuestro hogar que nos mantiene vivos, el bosque, el mar, el río, el caserío, el pueblo, el cerro, la tierra, y los pares vivos.

Por ende, es prioridad observar, deconstruir, reaprender dinámicas comunicativas y sociales que forjen lo que hoy se conoce como el Saber Estar, tan estudiado por nuestras culturas ancestrales, es una herramienta poderosa de decolonización.  

Al ser responsables de diseñar proyectos para implementar o reproducirlos en una comunidad o en el país. sostener la comunicación degradante venida del patrón patriarcal, avala la opresión y exclusión, y por supuesto nos dirige a la extinción, y los científicos nos lo advierten.

La pregunta es: ¿Qué haremos como país?

Siendo uno de los países dónde se ha asesinado a tantos defensores de DDHH, especialmente los defensores de la naturaleza nos obligan a repensar el cómo y desde qué paradojas o paradigmas interactuamos en el espacio, reconocer yerros o aciertos, despojarnos del temor del Ego, construir procesos acordes a ese espacio, dicho sea de paso nos exige un trabajo desde la paciencia, la planificación y la humildad, benéfico para la sociedad y lo propio.

 Es aquí donde el feminismo incide,  deconstruye el Ser Social que somos y reorienta acciones, saberes; estudia los efectos desde el machismo en las dinámicas actuales con la Naturaleza, la economía, el lenguaje, la memoria, y la política. Desmonta y evidencia la injusta invisibilización de las mujeres y las exo humanidades, define la alienación del hombre y por supuesto ha repensado al Ser Masculino, aquel que ya no nos abusará, o matará en impunidad gozando de la validación cultural.

Desde el feminismo y el diálogo con hombres defensores de los DDHH, aparece lo que hoy nombramos Nuevas Masculinidades, persigue desmontar la alienación de la supuesta posesión sobre el cuerpo político y existencial femenino y así entendernos como iguales, en equidad; facilitando la construcción y la armonía del bienestar del país.

 

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