martes, mayo 28, 2024
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Estos son los criminales y delincuentes de “Guapinol”

Por: Claudia Mendoza

Contra “viento y marea”, la Minera Inversiones Pinares (antes llamada Emco Mining Company) empresa cuya pertenencia se le atribuye a Ana Facussé y Lenir Pérez, está dispuesta a extraer óxido de hierro del departamento de Colón, Honduras.

Esta historia, que bien podría ser un largometraje, no es nueva, pero comienza a conocerse con fuerza en septiembre del 2018, cuando un nutrido grupo de mujeres, hombres, niños y ancianos instalaron un campamento en el sector conocido como Ceibita, en el municipio de Tocoa, departamento de Colón. El objetivo: proteger los ríos San Pedro y Guapinol de la explotación que realiza la Minera Inversiones Pinares.

A partir de entonces, a esta comunidad se le conoció públicamente como “Guapinol”, pero, aparte de la adopción del nombre del río que defiende, la mayoría de los medios de comunicación que se encargaron de hacerle comparsa a las autoridades hondureñas, comenzaron a tratarlos y evidenciarlos ante el mundo, como criminales y delincuentes organizados.

La zona ha sido territorio de una disputa fuerte, que ha dejado como resultado fuentes de agua que abastecen a las comunidades contaminadas, 6 personas asesinadas, persecución a líderes comunitarios, 32 requerimientos fiscales, personas detenidas arbitrariamente, amenazas a muerte, campañas mediáticas de desprestigio, desplazamientos de familias de hombres y mujeres que han ejercido su derecho constitucional a la protesta pacífica.

Honduras: 25 conflictos territoriales, 25 comunidades en pie de lucha

En torno a las concesiones de territorios para la instalación de empresas mineras hay dispersión de datos. Citaré el que brinda el informe “La minería en Honduras: análisis espacial de su conflictividad territorial desde la perspectiva de las Ciencias de la Información Geográfica”, pues en él se establecen los datos que proporcionó el propio Instituto Hondureño de Geología y Minas, INHGEOMIN. De acuerdo con esta información, hasta octubre del 2015 se registraban 751 concesiones, permisos y bancos de préstamos en el Sistema de Información Minero de Honduras.

El informe refiere, además, que actualmente en el país se registran 25 conflictos territoriales por la instalación de empresas mineras. Es decir, 25 comunidades en diversas zonas de Honduras están o han estado enfrentándose a un sistema que le da sus tierras por 25, 30 años o más a empresas que, en términos prácticos, llegan a escarbar las entrañas de sus cerros, montañas y ríos. Destruyen sus fuentes de agua y la biodiversidad de las zonas. ¡Una de esas 25, es Guapinol!

Una sociedad apática

«Primero vinieron por los socialistas, y yo no dije nada, porque yo no era socialista. Luego vinieron por los sindicalistas, y yo no dije nada, porque yo no era sindicalista. Luego vinieron por los judíos, y yo no dije nada, porque yo no era judío. Luego vinieron por mí, y no quedó nadie para hablar por mí». Seguramente usted ha leído u oído este poema, cuyo nombre es “Y por mi vinieron…”, del pastor alemán Martin Niemöller (1892-1984), y que versa sobre la cobardía de los intelectuales alemanes tras el ascenso de los nazis al poder.

Este poema, so pena de que alguien me mande por la cañería, me hace recordar a una sociedad como la hondureña: apática, lejana, nada solidaria y criticona solo desde las redes sociales. La hondureña es una sociedad incapaz de sentir enojo real, que se refleje en pronunciamientos y demandas frontales a los gobernantes para que se respete el derecho a la autodeterminación de los pueblos, es decir, que sean los pueblos los que decidan si quieren o no que se les concesionen sus territorios. Y, en caso de que así lo deseen, que sean partícipes de las millonarias ganancias que se llevan las empresas explotadoras.

En mi trayectoria periodística he abordado estos temas; he hecho reportajes e investigaciones profundas de algunos de estos conflictos socio-territoriales y puedo decir con propiedad que jamás he hallado un pueblo que tenga en sus tierras una empresa minera, que saquea sus riquezas, que haya salido de la pobreza y la miseria.

Un juicio “torcido” e irregular para Guapinol

De forma voluntaria, el 22 de febrero de 2019, los imputados en el caso Guapinol se presentaron ante la justicia hondureña. Para la audiencia se nombró a un juez no competente para el caso, dicen los defensores legales de la comunidad. La audiencia se celebró en el Tribunal de la Ceiba, Atlántida, pero ahora va a ser trasladada a Tegucigalpa, a más de 400 Km de distancia, fuera del domicilio y jurisdicción de los imputados y del caso.

Son 17 hombres y una mujer los acusados de usurpación, daños y perjuicios, incendio, robo agravado y asociación ilícita. Los dos últimos delitos fueron agregados el 17 de enero sin habérseles notificado a sus representantes legales. El caso está en pleno proceso de desarrollo y aunque no se sabe en qué va a terminar, no es necesario se pitonisa para adivinar que las lideresas y líderes de Guapinol serán castigados.

Así los escenarios: sé narcotraficante y serás consagrado, y andarás libremente en Honduras disfrutando de la protección y el apoyo de las instituciones estatales. Sé defensor de los recursos naturales y serás consagrado como delincuente y miembro del crimen organizado, y serás encarcelado.

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