viernes, mayo 17, 2024
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El costo del agua, un balance general

Por: Juan López
 
Este día sábado 26 de octubre ha sido un día histórico para las comunidades, organizaciones, medios de comunicación en la lucha por el agua en el Municipio de Tocoa, departamento de Colon, Honduras, C.A. Hace tres años iniciamos el proceso de lucha en defensa del agua, el ambiente y el territorio como espacio físico y administrativo, sin tener idea de lo que significa la monstruosidad del capitalismo frente a la cual nos posicionamos. No sabíamos que detrás de todo riesgo social, político, económico y ambiental, estaba una estructura histórica que ha mantenido a raya al pueblo, el Estado.
 
Según la teoría liberal de los tres poderes, en el congreso nacional hondureño los diputados fraguaron un latigazo contra el pueblo hondureño, y el pueblo del Municipio de Tocoa es una parte mayormente afectada. Primero crearon un Parque Nacional “Montaña de Botaderos” mediante decreto #127-2012 cuyo objetivo es la conservación de la biodiversidad, la integralidad de los ecosistemas, la preservación de sus recursos genéticos, la estabilidad de los suelos y la regulación hídrica…”. Catorce meses después reforman el decreto y publican el decreto #252-2013 mediante el que modificaron las medidas internas, ampliando la zona de amortiguamiento y reduciendo la zona núcleo y en el área reducida, entregaron dos proyectos mineros a la empresa Inversiones los Pinares. Esta empresa, de capital variable mayoritariamente extranjero ha impactado duro sobre los ríos Guapinol y San Pedro, 2 de 5 ríos que nacen en el Parque Nacional.
 
Frente al peligro de perder los ríos por sedimentación y contaminación las comunidades protestan y se movilizan. Los últimos seis meses dos ríos estuvieron sucios por sedimentación, seis meses de sufrir en la comunidad de Guapinol y el sector San Pedro,  este día cumplimos 87 días de campamento en la ruta hacia el proyecto minero. Cuando las comunidades empezaban a disfrutar el agua de los ríos, llegó el desalojo y la empresa minera regresa, con la protección de la Policía Nacional y Militar, a la zona a seguir destruyendo las cuencas hidrográficas. Hoy no leímos la tesis Marxista Leninista sobre el Estado, vivimos la síntesis del Estado Hondureño como la máxima estructura que los ricos utilizan para humillar al pueblo.    
 
Nadie ha preguntado al Juez ejecutor del desalojo o a los altos mandos policiales y militares cuantos hombres tuvieron en el desalojo y que cantidad de tecnología. Hay varios cálculos, el mayor es de 1500 efectivos, me quedo con el menor de 700 hombres armados para hacer prevalecer el Estado de derecho burgués. La capacidad y cantidad de tecnología de guerra para ejecutar el desalojo fue muy grande. Setecientos fusiles, quien sabe si setecientas pistolas, a lo mejor setecientos cuchillos y suponiendo que trescientas cincuenta bombas, setecientos toletes, una tanqueta, una buldusser, quizá cincuenta vehículos de patrullaje, etc. ¿Cuántos proyectiles? ¿Cuánto es el costo en dinero para el Estado este desalojo? ¿Cuánto dinero le habrá dado Lenir Pérez al ministro de seguridad para este desalojo?.
 
La noche anterior fue una fiesta en el desvío al proyecto minero. La gente llego de todos lados y las guitarras, las gargantas, las palmas y los cohetes morteros explotaban sobre una llanta encendida mientras el pueblo cantaba el “fuera joh”. Es que hay claridad que la enfermedad más terrible que sufre el pueblo Hondureño está en casa presidencial. No hay presidente, hay usurpador. Machetes, palos y biblias flameaban mientras las patrullas policiales cruzaban a gran velocidad llegando de Atlántida para cumplir su misión. Este día en la mañana las mujeres y la juventud estaban listas para recibir al mayor ejército que marchaba sobre un enemigo peligroso, un pueblo desvelado, con hambre, con frio, con esperanza de un milagro que el Juez ejecutor sufriera una diarrea crónica, o que los altos mandos entendieran que ellos viven del agua, y no hubiera desalojo. Pero no hubo milagro, habrá después.
 
He leído los mensajes cortos, medianos y extensos de las compañeras y la juventud que vio, vivió y sufrió el desalojo. El hombre responsable, asignado por el Juez de jurisdicción nacional dio la orden de desalojar pacíficamente en una hora. Es lógico, cuando una persona tiene la razón y el derecho, no debe irse por orden de alguien que protege intereses mezquinos, y la comunidad no desalojó pacíficamente. La indignación mesclada con emotividad, cuando sobrepasa los límites de la razón, no permite medir las consecuencias en circunstancias donde las relaciones de poder son abismales. Hay lágrimas y dolor, unos están curando las heridas, otros tosiendo duro por los gases, otros tristes porque parece que perdieron todo, otros con impotencia fuerte que no logra respiración fluida, otros hilando el nuevo lanzamiento. La psicología del movimiento social esta golpeada, pero no muerta.
 
Este tiempo ha sido una escuela de educación política para el movimiento social. ¡Qué necesario es que haya un pueblo rebelde, mujeres y hombres que no obedezcan a tiranos, personas que piensen con su cabeza, caminen con sus propias piernas y sientan con su propio corazón!. Jamás hay desarrollo humano, social, político y cultural con gente sumisa, dócil, servil. Una sociedad de gente mansa está condenada al fracaso, allí solo se producen esclavos y esclavistas. Una sociedad así, tiene ejércitos enormes porque cargar un fusil es orgullo, leer un libro es perder tiempo. La clase dominante es feliz porque sus capitales son protegidos por los mismos pobres, unos uniformados, otros con micrófonos, otros con la ley, otros con la biblia. Las comunidades están en manos de la ineptitud, la administración es un asco porque los funcionarios públicos entregan al pueblo a cambio de unos millones personales.  
 
Quienes ahora ríen al ver a la gente desmantelada por la fuerza bruta policial, militar y judicial pueden disfrutar, celebrar y gritar a los cuatro vientos un triunfo efímero. Al movimiento popular si se nos exige rectitud y firmeza, el proceso iniciado debe seguir adelante, no hay razón alguna para renunciar o retroceder, no hay derrota. Las lágrimas deben ser limpiadas para mirar claro el punto donde hay que pararse mañana, la tristeza debe ser acariciada con la amistad del compañero para recuperar la confianza y caminar con alegría. Tenemos que amar de verdad, la lucha del pueblo es lucha por amor, no debemos dejar que el corazón se enferme de odio ni la mente de ira, solo una mente limpia y un corazón sano harán el milagro de expulsar de este territorio, el imperio de la muerte minera.
 
En esta lucha esta Dios ¿podrá inversiones los pinares, el gobierno y la embajada de Estados Unidos destruir a Dios?
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