viernes, mayo 17, 2024
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La castificación de la dictadura de JOH

Por: Galel Cárdenas

En un intento por describir los caracteres deleznables de la dictadura de Juan Orlando Hernández y la pandilla que lo acompaña en su genocidio físico, moral y clasista, hay que buscar explicaciones en todas las ciencias posibles, incluyendo acercamientos etnológicos, antropológicos, psicológicos, sociológicos, etc.

Ya los psicólogos han calificado a JOH como un individuo esquizoide, pues resulta ser que algunas de las características de esta enfermedad mental son por ejemplo las alteraciones de la personalidad, las alucinaciones y la pérdida del contacto con la realidad.

Tal vez un grupo de estudiantes de Psicología o una comisión investigadora de esta especialidad de la ciencia, puede hacer aportes en este sentido. Porque en realidad JOH muestra otros caracteres como la sociopatía.

Muchas veces hemos percibido en JOH alteraciones de rabia y cólera del dictador cuando las cosas no salen como él o ha mandado o se han salido de su autoridad de autócrata empedernido.

En otras ocasiones ha dicho frases salidas de la lógica normal como cuando expresó que había visto a los mineros ya sepultados en minas de Choluteca, salir vivos de la mina trágica. Esta es una clara alucinación.

Muchas otras frases como la última que expresó diciendo que cómo  era que los obreros hondureños se quejaban de la situación económica pues todo el aparato financiero ciudadano era normal para satisfacer sus necesidades. Esta es otra alucinación.

Y siguiendo esas perspectivas de análisis, proponemos esta conceptualización con el propósito de percibir desde todos los ángulos la descripción y explicación de la dictadura.

La hipótesis es que JOH ha castificado a la ciudadanía hondureña a la manera del hinduismo en los siguientes términos castificadores.

Un sistema de castas implica el desarrollo de grupos endogámicos que otorgan a los individuos caracteres estratificadores de clases sociales.

Para el hinduismo Varna es el color noble, Desvarna es el color del enemigo. De donde se desprende que todas las clases sociales dominantes son de color privilegiado, y las clases dominadas son del color enemigo que se deben combatir en todo momento y en toda hora. La represión generalizada es la prueba de tal aseveración.

Así por ejemplo los Chatrías son los sacerdotes, políticos y soldados.

Los Vashias son los comerciantes y los Shudrás son los esclavos, siervos, obreros y campesinos.

En este caso el Púrusha es el varón, el ser supremo, el primer ser y de él se desprenden las castas.

Pues bien, realizando una metodología comparativa de las castificaciòn social en Honduras, podemos ubicar que los sacerdotes y pastores en Honduras, constituyen para la dictadura (sistema de castificaciòn) el soporte moral que lo sostiene, ya que pagándoles enormes cantidades de dinero, los sacerdotes y los pastores siempre están defendiendo su tiranía cruel.

A los Chatrías se agregan los políticos y los soldados. El sistema bipartidista fue quien asestó el golpe de Estado del año 2009, y para lograr su propósito le cedió a los militares la orden de ejecutar esta violación a la constitución de la repúblico.

Los chatrías hondureños entonces son los sacerdotes, los pastores, los políticos y los soldados.  

Los Vashias son los comerciantes. En el caso de Honduras y su estratificación social toda la cúpula empresarial fue quien financió el Golpe de Estado del año 2009.

Finalmente quedan los Shudrás que son los esclavos, los siervos, los obreros y los campesinos.

En el caso de Honduras los empresarios tratan a los obreros y empleados como esclavos y siervos con el visto bueno del dictador y sus oficinas gubernamentales instruidas para que las clases marginadas nacionales no tengan derechos laborales, sus jornadas sean pagadas con los salarios más bajos de toda Latinoamérica.

Uno carácter especial de las castas es que no existe transmutabilidad de una casta a otra. Nadie puede en esta dictadura superar sus grados de pobreza extrema, su miseria económica, su educación y su salud privatizada, lo cual evita que los shudrás puedan vivir con estadios de calidad humana de existencia.

La estratificación o castificación de la sociedad hondureña es uno de los granes mecanismos dictatoriales para evitar que haya rebeldía social, reivindicación gremial, manifestaciones de protesta. Pues toda la castificaciòn está respaldado por leyes que de pauperizan el sentido de la humanidad nacional.

El Púrusha es en este caso JOH, el ser supremo de la dictadura, el primer ser de esta tiranía.

Y quien reifica al dictador es el poder mediático mercenario en una de las depravaciones morales más escandalosas, con las cuales se afirma el carácter sociópata de su poder omnímodo.

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