Fotografía y Redacción: Giorgio Trucchi.

Rel Uita

La trasnacional irlandesa Fyffes, recientemente adquirida por el coloso japonés Sumitomo,

fue suspendida en mayo pasado de la membresía de la Iniciativa de Comercio Ético (ETI)1 por reiteradas denuncias de violación de los derechos laborales y sindicales en las plantaciones de melones y piñas en Honduras y Costa Rica. En vez de corregir malos hábitos, Fyffes prefiere perseverar en sus prácticas antisindicales.

En el mes de junio, directivos del Sindicato de Trabajadores de la Agroindustria y Similares (STAS) fueron informados por fuentes fidedignas que algo raro estaba pasando en las empresas meloneras propiedad de Fyffes.

“Me avisaron que un grupo de trabajadores de la empresa Suragroh2 había presentado la solicitud para formar un sindicato, y que lo mismo estaban haciendo en Melexsa”, dijo a La Rel, Tomás Membreño, secretario general del STAS.

“Fuimos a investigar y efectivamente descubrimos que las dos solicitudes fueron presentadas los días 2 y 30 de junio ante las oficinas centrales de la Secretaría del Trabajo en Tegucigalpa”, agregó.

De acuerdo con las informaciones obtenidas, ambas organizaciones (Sitrasuragroh y Sitramelexsa) estarían siendo impulsadas por el personal administrativo de las dos subsidiarias de Fyffes.

“Son ingenieros, jefes de personal, responsables de áreas. Es todo personal de confianza”, aseguró Membreño.

Según el directivo sindical, Fyffes estaría creando sindicatos paralelos para aparentar que respeta derechos laborales y sindicales.

De esta manera -asegura Membreño- piensa poder debilitar la campaña internacional lanzada a raíz de las denuncias presentadas por el STAS, con el apoyo de organizaciones nacionales e internacionales aliadas.

“Por un lado pretende fortalecer su posición en la mesa de diálogo con la UITA y Banana Link para que se revierta la suspensión de la ETI, por el otro intenta obstaculizar el proceso de expansión del STAS hacia otros rubros de la agroindustria”, explicó Nelson Núñez, asesor técnico de Festagro3.

La actitud antisindical de Fyffes ha quedado muy bien evidenciada el año pasado, cuando en tres ocasiones la transnacional irlandesa despidió o no volvió a recontratar a aquellos trabajadores y trabajadoras que se habían atrevido a conformar una subseccional del STAS.

Aferrada a la mentira de que las trabajadoras y trabajadores temporales no pueden organizarse, Fyffes nunca quiso reconocer la legitimidad del STAS, ni sentarse a negociar para resolver los múltiples problemas que acechan al personal.

En más de una ocasión, la organización sindical denunció las extenuantes jornadas de trabajo, el no pago del salario mínimo ni de las horas extra y las vacaciones proporcionales, así como la falta de acumulación de antigüedad y de cotización a la seguridad social.

Asimismo, señaló las malas condiciones higiénicas y de seguridad, el despido de trabajadoras por estar embarazadas y la creación de “listas negras”.

“Ya nos reunimos con el ministro del Trabajo e informamos a las organizaciones que nos acompañan. También estamos estudiando los aspectos legales para impugnar la creación de estos sindicatos patronales”, manifestó Núñez.

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 NOTAS

1 Alianza de compañías, organizaciones no gubernamentales y sindicatos comprometidos en trabajar conjuntamente para identificar y promover buenas prácticas en la ejecución de los códigos de conducta laborales, incluyendo su monitoreo y verificación independiente.

2 Sur Agrícola de Honduras (Suragroh), Melon Export S.A. (Melexsa) y Soleado S.A. (Solesa) son las tres subsidiarias de Fyffes en Honduras.

3 Federación de Sindicatos de Trabajadores de la Agroindustria.