Por: Rodolfo Cortés Calderón

Se va el año 2018 cargado de frustraciones para la sociedad hondureña. El sufrimiento durante los nueve años posteriores al golpe de Estado del 2009 ha sido de barbarie, abandono, fraude, despojo y mentiras. Normalmente se habla de orfandad cuando un hijo o hija es abandonado por sus padres o estos por una circunstancia accidental faltan, sin embargo, para el pueblo hondureño—principalmente los sectores empobrecidos, el 70%--ha sido en todo. En este sentido la sociedad hondureña ha estado carente de:

Dirección política

Durante los últimos cincuenta años Honduras ha padecido el cáncer de los gobiernos militares y gobiernos de corte neoliberal de los partidos Nacional y Liberal. Todos, absolutamente todos, los gobiernos de la nueva “era democrática” han sido de corte neoliberal, desde el promotor y vasallo de la “seguridad nacional” impuesta por el Pentágono, Roberto Suazo Córdova, que nos legó militarismo, represión y desaparecidos, hasta el actual Juan Orlando Hernández, uno de los padrastros del golpe de Estado del 2009, usurpador del poder, violador de la Constitución de la República y principal señalado dentro de la corrupción y narcotráfico. Todos estos gobiernos han formado parte de la élite política del bipartidismo de los dos partidos, Nacional y Liberal, que nos desgobiernan desde inicios del siglo pasado. Ellos son los únicos responsables. Ningún otro gobierno que no sean ellos son los que tienen a este país en desgracia, incluyendo el de José Manuel Zelaya Rosales que pretende hacerse el desentendido, pero que también como liberal impuso un gobierno de corte neoliberal.

Da asco y coraje escuchar hasta en los medios televisivos y radiales que se dicen “progresistas” a estos apátridas de ambos partidos y de los partidos enanos (de maletín) de los años 60 al 90 dándose baños de pureza cuando todos ellos han saqueado las arcas del Estado, como si fuera su propia hacienda.  Cuando escuchamos en estos medios a estos vándalos y delincuentes: ex presidentes de la República, ex ministros, ex fiscales generales, ex comisionados de derechos humanos, ex presidentes y ex magistrados de la Corte Suprema de Justicia, ex presidentes del Banco Central, ex jefes de la Fuerzas Armadas y ex comisionados de la Policía, ex diputados de gobiernos liberales y nacionales y de partidillos bisagra, sencillamente apagamos estos medios. Todos son responsables de la crisis que vive este bendecido país digno de una mejor suerte.

Pero, hay también un ex rector de la UNAH y miembro  de  la APROH; un señalado militar violador de los derechos humanos de la década de los 80s, y un actual asesor “campesino” de JOH que siempre son entrevistados como “grandes” autoridades y analistas. ¿Tan pobres, huérfanos y desamparados estaremos que las universidades privadas y las nacionales produzcan sólo este tipo de especímenes acéfalos y mediocres para entrevistas?

Aunque las atrocidades de los últimos diez años no tienen nombre con los mandarinatos de Porfirio Lobo Sosa y Juan Orlando Hernández, con su descarada, cínica y publicitada corrupción y los fárragos discursos que sin rubor a diario está mandando el dictador JOH a través de sus medios tarifados de las diferentes corporaciones.

Pero LIBRE y la espuria Oposición Política no se libra de esto. El enorme crédito que adquirieron post golpe y post fraude ha caído a niveles estrepitosos por la volubilidad de su cacique coordinador Mel Zelaya que ya no arrastra ni sus pies. Ahora por más que convocan a “sendas” (según ellos) manifestaciones, sólo unos pocos ilusos llegan. Y el Frente de Resistencia (FNRP) que gozó de mucha credibilidad en aquellos tiempos, con el politiquero y burócrata Juan Barahona fue enterrado, igual como lo hizo con el SITRAINA. Ahora los compinches de MEL no hablan de los 35,000 “Colectivos De Resistencia”, ahora esta cantidad la asignan a los “Comandos Insurreccionales”, otra payasada.

Y qué decir del liberal mandadero de las corporaciones mediáticas de Televicentro Salvador Alejandro César Nasralla Salúm, pues que sólo ha sido metida de patas a pesar de que un gran sector de la población hondureña le dio su voto y confianza no ha hecho méritos para ello.

A ambos políticos presidenciales en diferentes momentos históricos les dimos nuestros votos, pero ahora ambos no merecen ese honor, ni nuestro respeto, menos reconocimiento, demasiados errores y deslices han cometido.

Una Sociedad Civil

La página web Blogia.com define Sociedad Civil como “El conjunto de organizaciones diversas que mantienen su independencia del Estado, con lo cual se rescata el concepto residual de que sociedad civil es todo lo que no es el Estado. De la definición anterior se extraen tres características esenciales: su diversidad, su independencia del Estado y su independencia de los partidos políticos. Para ello parte de una premisa básica: la ciudadanía.

La Sociedad Civil la integran tres grandes grupos: 1) Los Grupos, Clases o Sectores Sociales; 2) Las ONGs y 3) Las Iglesias.”

 En Honduras algunas ONGs e Iglesias, tanto católicas como evangélicas, abrogándose de manera antojadiza el derecho de ser organizaciones de “Sociedad Civil”, sin tener representación alguna de los diferentes grupos, clases o sectores sociales de la ciudadanía, mejor dicho actuando como organizaciones de maletín, asumieron derechos de contraloría y representación de algunos sectores sensibles del Estado como la Seguridad Individual (Policía), la Sanidad y la Seguridad Social (IHSS) la Educación Universitaria (UNAH), y otros, bajo el contubernio y directrices del dictador de turno JOH.

Después de las elecciones de noviembre del 2017, ante el escandaloso fraude electoral de parte de los cachurecos del bipartidismo, de los militares y de las instituciones contraloras y bajo el auspicio de organismos como la ONU, la OEA y la Unión Europea y siguiendo lineamientos del Departamento de Estado de los Estados Unidos a través de su embajada en Tegucigalpa, el régimen de Juan Orlando Hernández llamó a un “Diálogo Nacional” que los sectores sociales y políticos de oposición rechazaron porque consideraban era un montaje de la Embajada para oficializar y afianzar la dictadura de JOH.

Un grupo de personajes de oscura trayectoria nacional parte de la empresa privada, de la iglesia Católica, del partido Liberal y de los partidos políticos de maletín, se atribuyeron el derecho, sin tenerlo, de ser “convocantes” para el “Diálogo Nacional” sin haber recibido representación alguna de la sociedad civil. Todos fueron realmente marionetas de JOH.

Indudablemente el diálogo de marras fracasó como lo hizo el representante del Imperio y del ONU en Honduras, Igor Garafulic. El único beneficiado de este show fue Juan Orlando Hernández que se consolidó como dictador por un año más.

Fe y Esperanza

Pero la incredulidad más grande de la sociedad hondureña la refleja un gran segmento importante de la población: los jóvenes. Varones y mujeres. Ellos son los llamados “millennials” (contemporáneos que forman parte de las últimas décadas del milenio pasado y del presente), ellos no creen más que en ellos. Para ellos y ellas, su vida son las redes (“buenas” o “malas”). Su desencanto sobre las religiones es tal que se presume que antes de mitad de este siglo éstas estarán diezmadas al 50%, si no más. El desencanto de los jóvenes por las religiones, pero especialmente por los pastores y curas codiciosos, mujeriegos y violadores de niños y niñas, más su conducta egoísta y encerrada, ha cuestionado enormemente a la juventud. Esto es similar a lo que sucedió en la sociedad europea después de la II Guerra Mundial y las barbaridades que hicieron Adolfo Hitler, Francisco Franco Y Benito Mussolini, pero sobre todo las iglesias Católica y Protestante (base de la Evangélica) que aliadas a estos poderes recibían y aún reciben enormes cantidades de dinero por callar las barbaridades y el holocausto de estos dictadores, lo que hizo que la juventud asumiera una actitud anti eclesial.

En Honduras, el escándalo no es menor: se señala al cardenal, obispos, curas y pastores de estar metidos en escándalos de corrupción y recibir dineros del actual dictador JOH que ha aprovechado la debilidad de estos para atraparlos en su propia telaraña de corrupción. Pero no nos referimos a curitas o pastores pueblerinos, ¡no!, sino, a las altas jerarquías de las iglesias Católica, Protestante y Evangélica, mercaderes de la fe: la Conferencia Episcopal y la Confraternidad Evangélica de Honduras. No hay ninguna diferencia entre ellas, son cortadas con la misma tijera de maldad y codicia.

Medios De Información

Con el actual escándalo de corrupción, saqueo, narcotráfico, lavado y complicidad del que se señala al actual régimen de gobierno Juan Orlando Hernández, entrevistado y puesto en jaque por diferentes cadenas noticiosas del mundo, recién los medios corporativos nacionales empezaron a hablar del tema. Durante los últimos ocho años sólo se dedicaron a apañar y callar su felonía a la Patria porque los gobiernos cachurecos de Porfirio Lobo Sosa Y Juan Orlando Hernández mantenían la planilla de estos medios, propietarios y periodistas.

Es grosero ver como todos los canales y radios corporativas en cadena—casi estatal—denuncian ahora con detalle los actos de corrupción y el narcotráfico de los funcionarios, militares, policías y presidentes de Honduras que en otros años callaron. Si el departamento de narcóticos, DEA y los imparciales e incisivos medios periodísticos  de Estados Unidos, no hubiesen capturado y denunciado a estos megalómanos narcotraficantes, narco políticos y narco militares, todos los medios de información del sistema  corporativo de Honduras, seguirían callando como lo hicieron desde el año 2009.

Seguridad individual y colectiva

¿Pero, de qué seguridad hablamos? En Honduras solamente el dictador JOH, sus compinches y vasallos andan protegidos hasta los dientes. Basta ver los últimos reportajes de la televisión internacional y nacional de los últimos años para confirmar que este país es un narco estado y una nación sin leyes e institucionalidad.

Ni la Policía, ni el Ejército, ni los Juzgados ni la Corte Suprema, ni la Fiscalía General, ni el Comisionado de Derechos Humanos funcionan. El pueblo vive al libre albedrío.

Han desfilado por las pasarelas televisivas jefes de las Fuerzas Armadas; ministros de Defensa y Seguridad; diputados de todos los partidos políticos; hermanos e hijos de los presidentes Lobo Sosa y Hernández Alvarado; empresarios y políticos de alto nivel; todos implicados en saqueo de fondos del Estado; trasiego de miles de toneladas de droga hacia Estados Unidos; lavado de activos en paraísos fiscales; implicados en asesinatos de altos jefes policiales y periodistas, en fin…

Conclusiones

  • Reconocemos, que en Honduras hay excelentes personas y organizaciones difundidas por el territorio nacional con hermosos ideales para transformar este país, pero que su peso específico no es lo suficientemente grande y decisivo para lograr cambiar esta cruda y dolorosa realidad que nos abate.
  • Ante esta casi absoluta orfandad de la ciudadanía hondureña, sólo nos quedan dos alternativas: seguir sufriendo y aceptar los dictados de JOH, sus secuaces y del Imperio, conformándonos con lo que el poeta Rafael Heliodoro Valle dijo: “la Historia de Honduras se puede escribir en una lágrima”, o levantar la cerviz y cual ave fénix incinerar nuestro viejo plumaje de sometimiento y explotación y alzar un vuelo libertario dejando a un lado los cánceres político, militar, mediático, empresarial, religioso e imperialista.
  • El año 2019 podría ser nuestro año de reivindicación y renovación, la Patria lo exige y el Pueblo lo clama.

¡ADELANTE PUES!

HONDURAS, 29 de diciembre 2018


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