Por Karen Janeth Duarte

La salud según la OMS “es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades[1]. Lograr ese estado de salud requiere considerar tanto factores individuales como colectivos y desde los Estados dictar políticas públicas e invertir recursos orientados a promover el acceso a la salud como derecho humano fundamental.

Las medidas que se tomen a nivel político son determinantes para el acceso a la salud de una población. Esta situación desnuda a Honduras ante una pandemia como la del COVID-19 que no se le puede hacer frente adecuadamente debido a “la larga historia de corrupción que se ha observado en los organismos de salud del gobierno[2].

¿Qué decisiones políticas han tomado algunos países que influyen en un mejor manejo de la pandemia. Quizás su respuesta se refleja en las acciones ejecutadas por visiones de país que apuntan a mejorar los servicios y el acceso al sistema de salud pública, y con ello mejorar también las condiciones de vida y reducir la situación de pobreza de la población.

“La causalidad entre la salud y la pobreza es bidireccional, creando círculos viciosos en los que se tendrán mayores tasas de mortalidad a mayor pobreza”[1]

Reducir las condiciones de pobreza y subdesarrollo que se vive en Honduras demanda una mayor inversión en salud, ya que, según la OMS, el desarrollo económico exige contar con una población más saludable.[1]

A juzgar por las últimas decisiones políticas en el país, mejorar la salud de la población no ha sido la prioridad ni la visión de este gobierno (tampoco de los anteriores). En cambio, se apuesta a otros rubros que no tienen relación directa con reducir la pobreza.

Honduras durante el periodo del ex presidente Manuel Zelaya incrementó de 1,428 a 2,963 millones de lempiras su gasto en las Fuerzas Armadas. La misma tendencia continúa para cada período gubernamental desde entonces[2]. Para el 2019, el presidente Juan Orlando Hernández incrementó en un 39.7% el presupuesto para defensa, destinado en gran parte al gasto de las Fuerzas Armadas[3], además de hacer una reducción en el presupuesto de salud.

¿Por qué se prioriza el gasto militar antes que la inversión en salud? La pregunta es relevante si consideramos que en la actual coyuntura no existe, ni se aprecia en el horizonte lejano, el riesgo de un inminente conflicto entre países de la región centroamericana y si consideramos, además, la existencia de instancias internacionales que podrían ayudar a mitigar un conflicto entre países sin necesidad de recurrir a la fuerza militar. ¿O quizás la fuerza militar es en verdad un instrumento para asegurar la permanencia de un gobierno en el poder?

En el país, desde la acción política se ha venido desvalorizando la inversión en salud, a pesar de ser uno de los dos pilares claves para mejorar el desarrollo y el bienestar general.

¿Por qué las decisiones políticas no han buscado la mejora de la salud de una población y al mismo tiempo reducir la impunidad de esa historia de corrupción en el sector de salud, donde un solo acto de corrupción en el IHSS [4] provocó la muerte de más de 3,000 personas por medicamentos adulterados?[5]

La pandemia nos desnuda el legado de un frágil y corrupto sistema de salud pública, mientras las funcionarias y funcionarios públicos vinculados al mayor desfalco en el IHSS siguen en libertad y somos incapaces de poder hacer justicia ante las vidas que se perdieron y se pierden, a pesar de que el Presidente Juan Orlando Hernández reconoció el acto de corrupción y haber recibido (de lo que se pudo evidenciar) fondos para su campaña política.[6]

¿En qué condiciones habrían recibido la pandemia los hospitales, si no se hubiesen cometido los actos de corrupción en el IHSS y otros centros hospitalarios a nivel nacional que durante los últimos 20 años de corrupción en el sector salud asciende a 700 mil millones de lempiras?[7] Según denuncia el Consejo Nacional Anticorrupción (CNA),[8] contamos con una red de corrupción en contra de las instituciones públicas, pero sobre todo en perjuicio del bienestar de la población nacional.

La política de salud evidencia la incapacidad de responder a una pandemia, ya que la salud pública no ha sido la prioridad. En cambio, la pandemia es una oportunidad para seguir el juego. Según el CNA,[9] las compras en estado de emergencia continúan su práctica de irregularidad y corrupción. Hasta la fecha se registran 1,061 muertes por COVID-19, sin contar el subregistro que se estima puede ser en promedio del 60%[10].  Mientras, el personal de salud sigue demandando desde el inicio de la pandemia los insumos y equipos para su protección y atención a la población, y siguen ausentes las medidas para promover la salud mental de la población, a pesar de ser el país centroamericano con el segundo mayor presupuesto para la actual pandemia y segundo en muertes por el virus. ¿Simple coincidencia?

¿Cómo esperar un adecuado y sensato manejo durante la pandemia cuando las últimos dos décadas han demostrado que la salud pública es una fuente de enriquecimiento ilícito que sigue impune a pesar de que se ha demostrado las vidas que se pierden y precarizan por la corrupción, mientras las hondureñas y hondureños seguimos en estado letárgico que se agudiza con la pandemia?

Necesitamos repensar que las decisiones políticas sí afectan la salud pública tanto a nivel individual y como social. En un país con casi un 70% de la población en pobreza, no se podrá mejorar los indicadores socioeconómicos si no se reduce la corrupción y se mejora el acceso a una salud de calidad y con dignidad humana.  Como enuncia la OMS, la carencia de salud es la pobreza en sí misma[11].

[1] https://apps.who.int/iris/bitstream/handle/10665/21081/seb11312.pdf?sequence=1&isAllowed=y

[2] http://www.derechos.org/nizkor/honduras/doc/militar.html

[3] https://www.laprensa.hn/honduras/1332251-410/honduras-presupuesto-defensa-seguridad-congreso-nacional-educacion

[4] https://www.laprensa.hn/honduras/1215841-410/ihss-desfalco-honduras-corrupcion-latinoamerica-escandalos-sobornos-

[5] https://www.reforma.com/aplicacioneslibre/articulo/default.aspx?id=656324&md5=31de558e7d8e07dc9f9533e05ce6122a&ta=0dfdbac11765226904c16cb9ad1b2efe

[6] https://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/06/150604_honduras_presidente_hernandez_reconoce_financiacion_fraudulenta_corrupcion_lv

[7] https://proceso.hn/nacionales/9-nacionales/empleados-del-hospital-escuela-cobraban-hasta-l-4-mil-por-preparar-cuerpos-denuncia-cna.html

[8] https://www.cna.hn/2018/04/12/cna-presenta-denuncia-ante-la-ufecic-una-nueva-red-de-corrupcion-de-funcionarios-y-ex-funcionarios-en-la-secretaria-de-estado-en-el-despacho-de-salud/

[9] https://www.cna.hn/2020/07/20/la-corrupcion-en-tiempos-del-covid-19-parte-viii/

[10] https://www.latinamerica.undp.org/content/rblac/es/home/presscenter/director-s-graph-for-thought/a-greater-tragedy-than-we-know--excess-mortality-rates-suggest-t.html

[11]  https://apps.who.int/iris/bitstream/handle/10665/21081/seb11312.pdf?sequence=1&isAllowed=y