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Tegucigalpa, Honduras (Conexihon).- “Uno no esperaba eso, ocurrió como a las cinco o seis de la mañana estábamos todavía acostados cuando oímos los disparos,  y él –padre de Milton- padece de la presión  y del azúcar, él casi no duerme por las noches  y en ese momento estaba empezando a dormir, cuando dispararon y dijeron que era la policía”, dijo con lágrimas en sus ojos la señora Juana Flores, madre de uno de los garífunas secuestrados, Milton Martínez.

Juana, exteriorizó mucho dolor, al relatar a Conexihon.hn, el horrible momento del rapto de su hijo de 39 años, “cuando los miré ya estaban adentro de la casa  y se metieron a los cuartos y le dieron vuelta todo, yo les pregunté que qué buscaban, por qué hacían eso, me dijeron que estaban buscando armas y drogas,  agarraron a mi esposo y se lo llevaron para la sala, lo acostaron en el piso, les dije que no le estuvieran haciendo eso porque él está enfermo,  y me dijo uno que le buscará un short  porque él estaba desnudo y yo tonteando no hallaba ni qué hacer  y le di un pantalón  y se lo llevaron para la playa  eso fue lo que yo miré”, agregó la señora Flores.

Además, dijo, “no dejaron que nadie los mirara tenían pasamontañas,  y en la parte de atrás tenían unas letras DPI,  pero a esa hora yo casi ya no miraba porque no había luz ni nada, porque a esa hora todavía está un poco oscuro, entonces se lo llevaron y no supe nada más.

Milton tiene su casa frente al mar

Milton tiene sus pequeños solares frente al cristalino mar, vive en una casa de madera color amarilla, otorgada por el patronato, por lo tanto el señor construyó varias champas frente al mar, con el objetivo de que cuando fuera la semana santa, la comunidad estuviera preparada para recibir a las y los turistas para  atenderlos y disfruten de la playa y la gastronomía.


Casa de Milton Martínez

Al papá de Milton, el señor Marcos Martínez, se lo llevaron los hombres armados que tenían cubierto su rostro y le dijeron que lo llevaran a donde estaba su hijo, que a él andaban buscando, diciéndole a demás, que no los fuera a engañar.

A Milton le gusta jugar futbol, se dedica a la pesca y es jornalero, sus hijos están en Estados Unidos,  él vivía solo,  pero en el momento del secuestro estaba con otro muchacho que también se lo llevaron, ninguno pertenecía al patronato pero ambos siempre estaban dispuesto en ayudar a la comunidad en proyectos sociales como chapear el monte, entre otras actividades.

El papá de Milton, perteneció a la Organización de Desarrollo Étnico Comunitario, (ODECO), sostuvo el señor Martínez que se lo llevaron en el carro, después que ellos – los hombres armados- entraron sorpresivamente como “animales”.

“Yo les pregunté qué era lo que querían y ellos me dijeron que buscaban a Milton,  porque me estaban tratando como un animal y yo les dije que no me tratarán así,  que yo soy una persona de la tercera edad, tengo 74 años soy hipertenso y tengo azúcar y hace un par de meses estuve mejorando, les dije que yo era el papá de Milton y que ella es la mamá entonces me jalaron y me llevaron para el carro y yo los lleve a donde vive Milton”, relató.

Les dije que no lo golpearan

“Cuando llegamos ahí uno de ellos ya lo había sacado con intenciones de detenerlo,  les dije que él es mi hijo y que para que lo andan buscando y porque se lo van a llevar,  les dije que no lo golpearon por favor y me dijeron que me fuera”.

“No quisiera volver a pasar por algo así,  hoy son siete días y no sabemos si está vivo o está muerto,  dan las dos, tres de la mañana y nosotros seguimos aquí sentados esperándolo a ver a qué hora para un carro para entregarnos el cadáver de nuestro hijo”, lamentó el papá.

Lamentó, además, que no tuvo tiempo de despedirse de su hijo, “sólo me volteó a ver y yo sin poder hacer nada,  no pude ni darle la mano para saludarle y los tenían como si fuera un gran delincuente,  con unas esposas como si haya sido un criminal”, describió Martínez.

“Nosotros pensamos de que eran policías porque venían con uniformes,  algunos con chalecos negros y sombreros qué decían Ministerio Público, estamos hasta cansados de estar dando declaraciones,  necesitamos saber dónde están”, sostuvo el padre de Milton, también defensor de las tierras de los garífunas.

“Ellos dijeron que estaban buscando armas y yo a Milton nunca lo he visto armado,  y las drogas pues las tiene Juan Orlando, el hermano de él preso está,  el presidente está dañando la humanidad y dañando la dignidad de los pobres”, denunció con mucho sufrimiento el señor Marcos.

Según cifras de la Organización Fraternal Negra de Honduras (OFRANEH), solo el año pasado, del 2019 al menos 17 muertes violentas registran, en diferentes comunidades garífunas ligadas a la lucha del territorio y cinco asesinatos en México y Estados Unidos.