Agustín Laje, el adoctrinador del antifeminismo
Por Manuel Torres Calderón
Hay visitas breves al país que, sin embargo, dejan impresiones duraderas y peligrosas, como la del militante argentino de extrema derecha Agustín Laje, el adoctrinador del antifeminismo.
Laje llegó invitado a fines de agosto por la Presidencia del Congreso Nacional para abordar con miembros de la Junta Directiva y diputados de diferentes bancadas los “desafíos políticos de la región”.
Para quienes no le conocen o han escuchado de su trayectoria, la enciclopedia libre lo presenta como “un escritor, conferencista, y politólogo argentino de extrema derecha. Fundador y presidente de la Fundación Libre, un think tank de ideología conservadora. Opositor de la eutanasia, del matrimonio igualitario, de la adopción homoparental, y del aborto incluso en casos de violación. Es uno de los principales promotores latinoamericanos de una batalla cultural contra el progresismo al que Laje llama «marxismo cultural».
Como siempre, la tarjeta de presentación se queda corta para un hombre de 37 años que a los 22 inició su carrera como difusor de una “nueva derecha” y que a la fecha acumula una media docena de libros que van desde justificar la represión de la última dictadura militar argentina (1976-1983) hasta la nueva reedición revisada de su “La batalla cultural: El manual de la Nueva Derecha”, prologado por Javier Milei.
Laje ya estuvo en Tegucigalpa unos tres meses antes de las elecciones generales de 2025 y en aquella ocasión fue más mediático, incluyendo conferencias, reuniones y entrevistas de prensa. Esta vez ha sido un pelín más discreto e institucional. Más, por así decirlo, “políticamente hedonista”. Pareciera que vino a disfrutar los halagos, aplausos y celebrar que la vieja derecha -a la que propone volver “nueva”- ya está en el poder y es hora de otras coincidencias.
A Laje sus anfitriones lo trataron como al personaje que quisieran ser. Es decir, el que dice las cosas que piensa, sin filtros o cortavientos, que domina las redes sociales, que sabe cómo llegar a los jóvenes con sus discursos y que reivindica salir del closet ideológico y reivindicarse como “un hombre de derechas”, al estilo de Abascal, de Milei, de Kast… ¿Por qué no?, les reta.
Quizá por ello, Laje correspondió a los recibimientos, fotografías y vídeos de sus anfitriones diciéndoles que van por buen camino y lo expresó de una manera rotunda, muy a su estilo: “El congreso más pro vida que he visto alguna vez, es este, el de Honduras, así que felicidades…”
Temo que estamos de vuelta. Esos conceptos en realidad no son tan nuevos; son similares, con un brochazo ideológico diferente por el contexto, a los que otros asesores argentinos difundieron como sustrato de la “Doctrina de Seguridad Nacional” a inicios de la década de los 80 y de la que aún supuran heridas sin cerrar. Por eso digo que hay visitas que dejan huellas y se debe prestar atención a su rastro.
Hay que tomar en cuenta que Laje, como el caído Fernando Cerimedo (detenido por tentativa de femicidio en Bolivia), representan otra generación de asesores atraídos por Honduras y que a falta de comunistas arremeten contra todas aquellas personas, movimientos e ideas que promuevan las políticas de igualdad y, peor aún, lo que denominan “ideología de género”.
Ellos acompañan y están embarcados en su propia guerra, con medios propios y ajenos, buscando manipular y moldear la opinión pública, influyendo cultural y electoralmente, conectando a partidos, activistas y grupos bajo una misma narrativa y de comunicación global.
Por eso, es imperdonable considerar que Laje anduvo de paso. Como él mismo lo resumiera, “uno de los propósitos de su visita es conocer cómo se abordan en Honduras temas como el respeto a la vida, la familia, la protección de los niños y el papel de los padres en la educación de sus hijos…Hay que empezar a consolidar un plan de trabajo y una agenda en común”.
Más claro no se puede. Lo que está por venir son políticas, estrategias y decisiones que marcarán no sólo el presente sino el futuro de nuestra nación. Hablamos de que la derecha si cumple lo que promete.

