Por: Carlos Méndez

Cuando en el año 2001, el Centro de Documentación de Honduras (CEDOH), se atrevió a investigar lo que se tradujo en un esfuerzo editorial que la gente conoció como, Honduras: Prensa, Poder y Democracia, pocos se dieron cuenta luego de dos o tres re ediciones, que este aporte fue objeto, además de la simpatía de sectores populares y círculos académicos, también, expresiones de maledicencia. V.gr. los grandes medios de manipulación informativa, le aplicaron la “ley del hielo”, ignorándolo (censura silenciosa).

No era para menos, ¿Quién se atrevía desnudar, hasta ese momento, en un libro de rigurosa investigación, los intrincados como nocivos nudos de relacionamiento, entre cierto sector de la prensa identificada como prensa corrupta y el poder público y privado?  Con excepción de organismos dedicados a la defensa de la libertad de expresión que, a través de sus memorias anuales, nos ponen al tanto sobre violaciones graves a los derechos humanos, como  el de expresarnos libremente,  no había surgido un texto integrado como este, que reúne a varios autores entre ellos al precursor del propio CEDOH, Víctor Meza, quien el pasado 15 de mayo reciente nos dejó para siempre, de esta vida fugaz, con una rica  herencia: “un vasto y memorable tejido de artículos, ensayos y libros” (H. Antonio Bermúdez) y que logró pergeñar como  pensador y estudioso transformador,  enfrentar las estructuras represivas del Estado, en los años 70 y 80s; que fue respetado por la Academia y la sociedad, estuviésemos de acuerdo o no, con sus ideas contra todo tipo de autoritarismos, proviniesen o no, de molleras aturdidas, de cualquier tendencia ideológica.

El empeño esencial en Honduras: Prensa, Poder y Democracia, fue (como lo sigue siendo aún,) indagar, qué tanto se construye democracia en Honduras desde el poder y esos canales que, sin pensarlo mucho, llamamos inmerecidamente medios de comunicación. Para esta impronta investigación, se recurre a un vaciado quirúrgico de prácticas de honestidad de la prensa local, que las hay, pero más, teniendo el cuidado de machete afilado, hacer visible, las conductas venales de una prensa corrompida que reluce, sin ruborizarse, con un modus operandi de larguísimo tiempo y que se delata o se atisba, a través de testimonios brutales recuperados por los autores hurgandillos en cuenta a tres mujeres escritoras valiosas, que develan  en su tinta y letra, las mañas que pone en práctica la prensa corrupta local para  acercarse al poder y chantajearlo bajo distintas técnicas y procedimientos,  para luego servir  de cosmético en donde con cierto ingenio de maldad pero con dosis de ingenuidad muy cara, se maquilla la realidad dolorosa de esta Guaymuras sometida por  poderes fácticos y sus chuchos  de garra en el poder gubernamental; para concluir finalmente, con tristeza, que la llamada “transición democrática”,  frase que acuñaron los sociólogos luego de las  elecciones generales de 1981, todavía no terminamos  de ponerla de pie y peor, 28 años después, luego del disparate mortífero del golpe de Estado en 2009 y en donde vuelve a recobrar mayor vida, el libro del cual hablamos aquí y que, por vida de Dios, es  necesario releerlo. ¿Por qué? Porque la historia se vuelve a repetir. Tras zarpazo en contra de la tullida democracia, en medio de una pandemia como el covid-19 y desastres naturales, la corrupto manía  e impunidad de cierta prensa descarada y funcionarios corruptos, del Partido Liberal y Nacional  reaparecen  con el encanto y el cálculo frío de poderes facticos, los que se regodearon con el movidón de los hospitales móviles, ley de las  ZEDES,  el código penal de la impunidad; y como aderezo,  el cusuco imponente del Chapo Guzmán y sus congéneres de Honduras y que, desde  el primer lustro de este siglo,  junto a empresarios  deleznables,  construyeron  los andamiajes obscenos para la instalación y sostenimiento, a sangre y fuego, de  una dictadura con más de 12 años y que por supuesto no se hubiese sostenido nunca sin el control de todos los poderes del Estado(incluyendo las gloriosas huestes con bota y casco de unas Fuerzas Armadas muy deliberantes y por supuesto, como perla, el vergonzante conciliábulo entre los propietarios de medios corporativos de difusión y su prensa tarifada,

Al recordar el libro Honduras: Prensa, poder y Democracia es digno mencionar, al término de estas líneas, el esfuerzo heroico del movimiento social hondureño denominado “Las antorchas”; los grupos de la sociedad civil por la promoción y defensa de la libertad de expresión, como C-Libre. Incluso de periodistas que fueron asesinados entre el miedo y la rabia, tal el caso de David Romero etc.

Imposible dejar fuera a pensadores peleoneros apasionados de, y por la libertad de todos los tiempos como: Visitación Padilla, Froilán Turcios, Berta Cáceres, Ramón Amaya Amador, Medardo Mejía y, el de antología, Salatiel Rosales (1884-1926). Mencionamos a este último, ya que consideramos, luce con su pluma prodigiosa, re encarnado, luego de un soplo cósmico, en el imperecedero y ahora eterno, Víctor Meza.

A todos estos nombres citados y otros que tuvieron la capacidad de asombro militante, de palabra y acción frente a las injusticias y el dolor de la gente más olvidada, la patria les recuerda con respeto profundo, orgullo, cariño y admiración.