viernes, febrero 27, 2026
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La defensa estratégica de la Humanidad

Por: Irma Becerra

Georgi Dimitrov, en el VII Congreso de la Internacional Comunista en 1935, definía el fascismo como “la dictadura terrorista abierta de los elementos más reaccionarios, más chovinistas y más imperialistas del capital financiero”. No es un poder sobre las clases, sino la organización de la venganza del capital financiero contra la democracia, el movimiento de todos los trabajadores y las clases medias, así como contra el Derecho Internacional de los Pueblos y demás instituciones democráticas, un capital que fomenta un odio racial/nacional extremo y busca el reparto del mundo a través de la guerra de rapiña.

Esta definición del comunista búlgaro es aún válida porque la reestructuración de la extrema derecha a nivel mundial obedece a una renovación interna del capital financiero y de los bancos para enriquecerse no solamente con la duración de las guerras, sino, ante todo, con la deuda que los conflictos bélicos ocasionan a los países afectados.

En este sentido, no es casual que “El triángulo infernal”, como ha denominado Claus Leggewie a la alianza imperialista norteamericana, rusa y china que constituyan Trump, Putin y Xi Jinping, esté conformada por estos líderes que son multimillonarios en sus respectivos países y que a pesar de hablar de “una élite corrupta” apoyan el enriquecimiento billonario de los oligarcas, empresarios y las mafias de sus respectivos países  y  del mundo para que se enriquezcan cada vez más y sin límite alguno.

Como ha denunciado Benn Sanders, en Estados Unidos de América el 1% de la población norteamericana constituida por los multimillonarios posee el 93% de la riqueza nacional sobre el resto de la población. Pero eso no les basta, quieren más riquezas y dinero, quieren expandirse no solo en el planeta Tierra sino más allá en el espacio sideral.

Es por eso que la renovación de la extrema derecha, aunque responde a problemas reales como el exceso de migración, la desvalorización de la familia, la degradación de la persona humana con la propagación y la tolerancia excesiva de un sinnúmero de géneros sexuales, la reducción de la persona humana a su condición sexual y biológica que deja de lado al hombre viril por ejemplo, la pérdida de valores morales y de principios patriotas, así como la degradación de las culturas nacionales a través de los extremismos religiosos fundamentalistas, la destrucción neoliberal de las clases medias, etc., todo ello, aunque constituye una crítica justa a los excesos de la sociedad light capitalista, lleva en su seno el germen del fascismo clásico en el que pueden devenir los gobiernos de ultraderecha si siguen tendencias autoritarias al servicio del capital financiero y los bancos nacionales e internacionales.

El sistema capitalista, con su imperialismo extractivista y depredador, trabaja con una ideología cortoplacista y de conducción meramente “táctica” del mundo. Por eso hasta el momento en este sistema y el sistema socialista que ha actuado reactivamente al capitalismo, sólo han prevalecido pensamientos de movilización y de simple acción política que impulse la “táctica militar” por encima de la estrategia de defensa de la democracia y la Humanidad entera.

Desde esta perspectiva, los multimillonarios corruptos Trump, Putin y Xi Jinping, son “tactieros” o “tactistas” obsesivos que se encuentran, valga la redundancia, obsesionados con su mera movilización de tropas militares invasoras y armamentismo que lideran ejércitos y policías bajo sus órdenes personalistas para repartirse el mundo y aumentar sus riquezas.

La ultraderecha corre el riesgo de volver a olvidar la historia de las Guerras Mundiales, Hiroshima y Nagasaki, y aunque ha aprendido a argumentar con el tratamiento de problemas reales que la izquierda ha ignorado hasta ahora, puede ser fácilmente utilizada por el capital financiero para crear más guerras civiles por el enorme negocio que estas implican.

Ahora bien, ante lo anterior, ¿qué significa la defensa estratégica de la Humanidad en su conjunto? Pues, el hecho concreto del imperativo categórico del cambio y la superación del sistema capitalista por un nuevo sistema del socialismo democrático deliberante y participativo que enuncie desde un nuevo centro vital la formación política de todos los ejércitos y policías del mundo, así como de los líderes políticos y los ciudadanos en el pensamiento estratégico que les enseñe a saber qué hacer en cada situación en el momento preciso, y que establezca métodos pacíficos de realización de la totalidad de la vida cotidiana hacia la comprensión mutua y ética del mundo relacionado interactivamente en una política fundacional de una dignidad humana renovada, en respeto junto a la naturaleza y utilizando la fuerza solo en defensa propia.

Como seres humanos, tenemos el deber existencial de sobrevivencia de limitar nuestra avaricia, ambición y consumo desmedidos y de rebelarnos contra la “tiranía del Tactismo y sus cómplices” antidemocráticos y fascistas.

Es por ese motivo que Trump debe retractarse de haber dicho que “él se encuentra por encima del Derecho” y de que “hace la paz por medio de la fuerza”, porque si no se retracta nadie le creerá nada de lo que siga aseverando y ya nadie confiará en su liderazgo. Nadie en el mundo se encuentra por encima del Imperio de la Ley, nadie puede justificar los crímenes de lesa humanidad y los genocidios que masacran a la raza, la especie y la nación humanas y destruyen la naturaleza. Por eso el tactismo no es un accionar o una ideología legítima porque atenta contra la Humanidad al imponerle a esta última una visión miope acerca de la vida y de la muerte, y violenta el sentido que significa liberarla democrática y estratégicamente al pensarla como un conjunto relacional de naciones, individuos y pueblos en unidad armónica.

Datos de la autora

Soy escritora e investigadora independiente hondureña. Me he doctorado en Filosofía con especializaciones en sociología del conocimiento y política social. He escrito once libros y numerosos ensayos sobre filosofía, sociología, educación, cultura y ética. Me interesa el libre debate y la discusión amplia, sincera y transparente. Pienso positivamente y construyo formación ciudadana para fortalecer la autoconciencia de las personas y su autoestima.

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