Tegucigalpa, Honduras (Conexihon).- Las exenciones fiscales otorgadas para las industrias extractivas en el país no tienen ningún impacto en la reducción de la pobreza y agudiza los problemas de equidad e igualdad, sostiene el Foro Social de la Deuda Externa en Honduras (FOSDEH).

Nuestro país vive una etapa de consolidación de las políticas neoliberales que consolidaron el extractivismo, un modelo económico, social y político en el cual existe una división internacional del trabajo y capitales como país exportador de materias primas que asume las consecuencias de los impactos ambientales, indica el documento “Fiscalidad y Desarrollo en las Industrias Extractivas en Honduras”, divulgado este día.

Para el director, Oxfam en Honduras, George Redman, “el sector minero y el sector de energía renovable no generan muchos empleos y vivimos en un país en donde 170 mil jóvenes entran al mercado laboral cada año, pero este sector solo genera entre 5 y 6 mil empleos, por lo tanto, este sector no puede contribuir significativamente esta marea de jóvenes que están entrando todos los años”.

El sector agrícola y el sector de las Micro, pequeñas y mediadas empresas son los principales generadores de empleos en este país, pero dónde están los incentivos fiscales para estos sectores, al igual que el tema de las remesas que aquí equivalen al 20 por ciento del Producto Interno Bruto del país, pero dónde están los incentivos fiscales para quienes envían y reciben remesas, eso que si tendría un impacto importante para estas personas. Igualmente, si queremos generar empleo, porqué se reduce cada año el presupuesto de la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG), porqué después de 5 años de haber aprobado la Ley de CrediMujer, aún no tenemos ese incentivo de créditos solidarios para las mujeres rurales, cuando es el tipo de incentivo debe haber, cuestionó Readman.

El valor de las exoneraciones fiscales equivale a dos veces el presupuesto anual de Salud Pública, un año a la Secretaría de Educación, el 75 por ciento del pago de la Deuda Pública, once veces el presupuesto del Poder Judicial y a 16 veces el presupuesto del Ministerio Público, esto representa un sacrificio fiscal para Honduras del 12.72% del presupuesto nacional correspondiente a este año y un 6.12% del Producto Interno Bruto, es decir un total de 33,283 millones de lempiras de acuerdo con los datos de la Secretaría de Finanzas.

Para el economista, Ismael Zepeda, del FOSDEH, existe una tendencia gubernamental de resaltar solamente el crecimiento macroeconómico, pero esto no se traduce en el bienestar colectivo de los hondureños.

En la misma línea, Alejandro Kafati, subrayó que “se están dando exoneraciones fiscales precisamente a los sectores que no están generando empleos, ni están contribuyendo. Solamente para el sector de generación de energía se exoneraron alrededor de 32 millones de lempiras, pero produce apenas unos 10 mil empleos. No están generando ni empleos, ni desarrollo pues pese a las cuantiosas exoneraciones la factura energética sigue aumentando”.

La forma en la que se formulan las políticas públicas presenta una serie de incongruencias, -detalló Kafati-, al explicar que existe un déficit fiscal que hace aumentar la factura energética, entonces vemos como la política fiscal repercute directamente en el bienestar económico del país, porque el costo de la energía no solo incrementa el gasto de las familias, sino que incrementa la adquisición de bienes y servicios dentro de la economía.

“En Honduras encontramos que el quintil más bajo, pagan hasta el 41% de sus ingresos en impuestos, mientras que el quintil más alto, es decir las personas con mayores ingresos, pagan el 18% de sus ingresos”, añadió.

Discurso oficial

Contrario a lo manifestado por FOSDEH, el discurso oficial ha posicionado el modelo extractivista, desde hace décadas el gobierno ha sostenido que con inversión extranjera directa los países generan mayores exportaciones, aumento de divisas, creación de empleo y mayor crecimiento económico, es decir que al otorgar esos privilegios se atrae la inversión extranjera para el desarrollo de los países.

No obstante, bajo esta mecánica se han consolidado el modelo extractivista , sin embargo los niveles de pobreza no han disminuido, de tal forma que hacia finales del año anterior 7 de cada 10 hondureños vive en condiciones de pobreza, de los cuales 4 lo hacen en condiciones de pobreza extrema.

En suma, el sector minas y canteras emplearon al 0.57 por ciento de la población ocupada en el país, en un período de 2009 a 2018. Además, estos mismos sectores aumentan los índices de conflictividad y de constantes violaciones a los defensores del territorio que han levantado su vos y desarrolla diversos mecanismos de resistencia, soberanía y rechazo al incumplimiento de los estándares mínimos de derechos humanos.


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