Una voz no callará mientras se le diga a Juan que hay libertad

Una voz no callará mientras se le diga a Juan que hay libertad

Tegucigalpa/ San Pedro Sula (Conexihon).- La retención por más de 18 horas al grupo venezolano “Los Guaraguao”, puede resumirse en la crítica que hacen a las fronteras los cantautores, Facundo Cabral y Alberto Cortez, en una de tantas canciones que interpretaron juntos.

Unos versos dicen así “Antes que vinieran ellos, los que dividen y matan, los que roban, los que mienten, los que venden nuestros sueños”.

El pasado jueves cerca de las dos de la tarde, los integrantes del grupo “Los Guaraguao”, llegaron al Aeropuerto Internacional “Ramón Villeda Morales” de La Lima, en el departamento de Cortés, para participar en una serie de conciertos para el cierre de campaña de la Alianza de Oposición contra la Dictadura.

Inmediatamente que les impidieran finalizar su llegada a territorio hondureño, fueron dirigidos a un pequeño cuarto, de antemano ya había una palabra que sonaba en las primeras versiones obtenidas tras este hecho. Eran declarados “Inadmisibles”.

“No me llamés extranjero” es una canción compuesta por el trovador argentino Rodrigo Amor, cerca de los años 70. Entre los años 1994 y 1995, Facundo Cabral y Alberto Cortéz la expandieron por una serie de conciertos por América Latina. Las fronteras y sus dueños, tal como lo plantea esta canción, fueron aplicados a estos cuatro músicos venezolanos. Honduras tiene una muralla construida desde quienes actualmente gobiernan el país.

Entre la tarde y la noche del jueves 16, los músicos no tuvieron acceso a ningún tipo de comida ni siquiera agua para tomar. Abogadas del Equipo de Reflexión, Investigación y Comunicación de la Compañía de Jesús (ERIC-SJ), se movilizaron para accionar en pro de ellos. Entre las primeras acciones fue presentar un recurso de Habeas Corpus (Exhibición Personal).

El tiempo pasó indetenible, cayó la noche y continuaban encerrados, retenidos, sin estar con su público y prepararse para interpretar sus “No Basta Rezar”, “Jesús Caminante”, “Iré Cantando” y sobre todo una con un personaje de esta tierra “Perdóname Tío Juan”.

Se hicieron presentes al aeropuerto pobladores y pobladoras de la zona norte, luchadores y luchadoras sociales, diputados y quienes en este proceso aspiran a tal cargo, con pancartas y sus voces coreando sus canciones. 

En la ciudad de El Progreso, a unos treinta minutos de San Pedro Sula, Radio Progreso hacía una transmisión especial en solidaridad a la cercanía que mantienen con el grupo suramericano. Varios conciertos programados desde esta emisora han sido atendidos por “Los Guaraguao”.

Las contradicciones gubernamentales por temor al canto

Entre consultas, entrevistas y otra serie de cabildeos al interior de las instituciones del gobierno hondureño, circuló un comunicado del Instituto Nacional de Migración (INM) en la misma noche del jueves donde inadmitieron la música.

Según el ente migratorio, no existe evidencia de que una persona natural o jurídica hiciera solicitud para que “Los Guaraguao” desarrollara sus eventos programados.

Incluso, hacen hincapié a su último registro en territorio hondureño, el 12 de julio de 2017, en donde

TSE

supuestamente afirmaron que venían en calidad de turistas, habiendo solicitado el desarrollo de un evento público en la ciudad de El progreso, sin embargo, cometieron un atroz delito ya que “no obstante desarrollaron espectáculos en otras ciudades del país”.

El Oficio SGTSE-2240-2017, emitido por el Tribunal Supremo Electoral (TSE) el mismo jueves 16, dirigido al coordinador de la Alianza de Oposición, Manuel Zelaya, confirma la autorización para realizar los conciertos de una banda internacional.

“En lo que concierne a conjuntos o artistas que amenicen sus actividades políticas, no le corresponde a este organismo electoral autorizarlo, en virtud de ser potestad de ese Instituto político”, dice el oficio firmado por el Secretario general del TSE, Alejandro Martínez.

Expulsados del país por extranjeros, recibidos en su tierra como cantores

“No me llames extranjero, porque es una palabra triste… huele a olvido y a destierro”, reza la canción interpretada en la gira “Lo Cortéz no quita lo Cabral” a mediados de los años 90. En la mañana del viernes, fueron expulsados de territorio hondureño y supuestamente su destino sería San Salvador, pero al llegar a Ciudad de Panamá, les fue notificada su condición de deportados y en horas de la tarde llegaron a Caracas.

Luego de cantar en territorio hondureño, “Los Guaraguao” continuarían una gira contemplada en El Salvador y Guatemala.

Al aterrizar en el aeropuerto internacional de Maiquetía, los trovadores fueron recibidos con sus canciones entonadas en su público sumado a miembros del gabinete de gobierno venezolano.

Guaraguao SPS

"Ese procedimiento retrata el talante de quienes tomaron esta decisión contra la cultura latinoamericana y venezolana. Los Guaraguao fueron ‘montados’ en ese avión bajo el engaño, pensando que iban a seguir su gira, y el avión se dirigió a Caracas", aseguró El Ministro de Cultura de Venezuela, Ernesto Villegas.

Mientras que la Cancillería venezolana condenó la violación a las normas que establece el derecho internacional, específicamente la Convención de Viena sobre relaciones diplomáticas consulares al “no solo haber impedido en todo momento la asistencia consular, sino que, con artimañas engañosas, impidieron tener contacto con los nacionales venezolanos”.

Esta vez no se logró escuchar de viva voz las diferentes canciones que marcaron época en las manifestaciones de las organizaciones populares y sociales en el país, cuya Secretaria de Cultura pasó a ser una Dirección Ejecutiva con reducido presupuesto y corta visión de trabajo en esta área.

A decir de Facundo Cabral, en el diálogo de la canción que cobija esta nota, desde el actual gobierno, sumada a una campaña de odio promovida actualmente contra el pueblo venezolano, desde personajes ligados durante el golpe de Estado de 2009 y junto a la administración de Juan Orlando Hernández, “ellos son los que inventaron esta palabra, extranjero”.