Colors: Blue Color

Por: Juan Antonio López

Carta Pública para el Cardenal Oscar Andrés Rodríguez Maradiaga

Reciba mi afecto, aprecio y respeto al ministerio episcopal que representa en la Iglesia Hondureña.

Soy un laico, Delegado de la Palabra en la Parroquia San Isidro Labrador, Diócesis de Trujillo. Soy parte de un ministerio laical, y como cristiano vivo el ministerio inmerso en la realidad cruda que vive el pueblo Hondureño, pues soy un ciudadano como todos, con derechos y dignidad que viene de Dios, Madre Padre. Tengo el deber de hacer de la palabra de Dios un servicio al pueblo, sobre todo al más empobrecido y explotado. Tengo el deber de que el evangelio de Jesús sea de verdad una buena nueva para los olvidados, excluidos y pisoteados de mi país.

Por: Víctor Manuel Ramos

Los Estados Unidos continúan su tránsito por una ruta sumamente peligrosa para la humanidad, para los pueblos del mundo. En primer lugar, se aferran a la política de irrespeto a las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, de su Asamblea General y de los demás organismos especializados. Luego, ha reavivado, sin ningún pudor, su intervencionista doctrina Monroe y  hablan, sin tapujos, de América Latina como su patio trasero. 

Por: Víctor Manuel Ramos

Ay, los indios. Sí, porque siempre fueron y son los maginados. Ellos son las principales víctimas de este fracasado y desvergonzado país, sin dignidad ni patriotismo, desde que Colón arribó a nuestras costas y les ofreció espejitos y baratijas a cambio de oro. La conquista escenificada por los españoles les arrebató su tierra, su libertad, su cultura, su religión, su lengua, su arquitectura y los convirtió en parias, en animales –primero- hasta que, por fin, algún organismo de la Corona española se enteró de que también eran humanos, lo que no evitó que siguieran sometidos.

Por: Rebeca Becerra

No se trata de exclusión hacia los hombres, no se trata de exclusión de nosotras las mujeres como pensarán, al contrario, se trata que, sustento que la mujer es la llamada a salvar a la humanidad de una destrucción que ya está caminando. La mujer es el equilibrio entre el ser racional y el ser sensible. Es la llamada a dar vida a un Estado equilibrado que permita enaltecer lo humano.