Por: Víctor Ramos
A Mike Pompeo le gustan las mentirillas. Esa es la forma que utiliza para justificar sus acciones de agresión en contra de otros pueblos. Por eso también apoya y reconoce un presidente de mentirillas, un presidente en Venezuela únicamente válido en la red, sin Estado que gobernar, sin habitantes a quienes conducir, sin palacio presidencial, sin ejército, sin finanzas legales (los dineros con que actúa el señor Guaydog son dineros robados a las arcas del Estado de Venezuela). En suma: un presidente de ficción. Un presidente punto com

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El mismo señor que se ha autoproclamado presidente de Venezuela, como si de una epidemia se tratase, por contagio, también vive de ilusiones y mentirillas, igual que su amo Pompeo. En tal mundo de alucinaciones está que ahora cree que puede decidir cuando el ejército de Gringolandia debe invadir a Venezuela, a pesar de que no comanda ni el ejército bolivariano y mucho menos tiene poder de decisión sobre las tropas norteamericanas, que deberán esperar la autorización del Congreso norteamericano para poder realizar una intervención como la que quisiera Trump y el presidentico virtual, a quien, por lo visto, le importa un bledo la vida de los venezolanos que sería la víctima de un tentativa ilegal invasión.


Ese sentimiento afín a las mentirillas por parte de Pompeo le ha llevado a imaginar una crisis humanitaria en la República Bolivariana de Venezuela, país en donde las dificultades que ahora enfrenta se deben, justamente, al bloqueo y a las acciones que ha impuesto Trump, como medio para arrinconar al Presidente legítimo y constitucional, Nicolás Maduro Moros, para que abandone su puesto y lo ceda al designado por los norteamericanos, a quienes no les importa violar las leyes internacionales que proclaman la no intervención y la libre autodeterminación.


En lo que no ha mentido Pompeo es en la razón de la actitud de enfrentamiento del gobierno de Los Estados Unidos contra Venezuela: quieren nuevamente poner a las órdenes de las compañías norteamericanas el petróleo de los venezolanos que les fue arrebatado a los yanquis mediante una decisión patriótica de nacionalización ejecutada por el Presidente Hugo Chávez. Recuerden que la desgracia de Allende fue haber nacionalizado el cobre.


Pompeo ha utilizado todos los medios para hacer efectivo su intento de golpe de Estado en Venezuela, pero le ha salido el tiro por la culata. En primer lugar, utilizó al domesticado Secretario General de la OEA (Ministerio de Colonias de USA), luego, hizo un Club con los perritos falderos que gobiernan algunos países de América Latina (así los autocalificó el corrupto expresidente de Perú), y constituyó el Grupo de Lima que cumple, a pie juntillas, las órdenes que vienen desde Washington para reconocer al presidente virtual y para desalojar las embajadas venezolanas en franca violación con los Tratados de Viena sobre Relaciones Internacionales.


En la OEA solamente los adocenados creyeron las mentirillas de Pompeo, por eso obtuvo una resolución de condena a la Revolución Bolivariana; y el mismo revés ha recibido en la ONU, allí, la Asamblea General y el Consejo de Seguridad han advertido que el Presidente legítimo de Venezuela se llama Nicolás Maduro Moros.


Pompeo quiere enviar ayuda humanitaria a Venezuela, sin pedir consentimiento al gobierno legítimo, como si Venezuela fuera una dependencia de USA. Quiere engañar a algunos ciudadanos de la patria de Bolívar con espejitos y limosnas, para destacar su tesis de que en Venezuela hay una terrible crisis humanitaria. En verdad hay dificultades, pero esas son enfrentadas con mucha diligencia por el gobierno legítimo; pero, indudablemente, esas dificultades se superarían mucho más eficazmente si Los Estados Unidos dejara de agredir a Venezuela y levantara las sanciones económicas que le ha impuesto arbitrariamente.


La prensa mediatizada y mentirosa -BBC, CNN, Radio France, los grandes diarios latinoamericanos y hasta El Heraldo, La Tribuna y el País de Honduras-, se ha dedicado a enfatizar en esas mentirillas de Pompeo como medio para hacer creer al mundo de que hay una situación que debe arreglarse mediante la muerte y la destrucción que serían los resultados de una agresión militar de Estados Unidos o de cualquier otro país lacayo en contra del pueblo bolivariano.


Esta es la hora en que todo el mundo sabe que el gobierno de Maduro no bloqueó ningún puente en la frontera con Colombia para impedir el paso de la limosna que ofrece USA. Ese puente lo bloqueo Colombia porque nunca fue abierto al tránsito de vehículos y de personas. Pero El Heraldo, que dice ser un periódico de investigación, sigue publicando notas contentivas de esa falsedad porque, quizá, considera a sus lectores como idiotas incapaces de acceder a la verdad por medios diferentes a los de sus páginas. No he visto la misma actitud en contra de Israel por parte de El Heraldo: En Israel se impide la entrada de ayuda humanitaria y de material médico a los palestinos. Muchos que han intentado llevar ayuda a los palestinos han perecido en el intento a causa de las balas israelíes.


Siga Mike Pompeo con sus mentirillas. Siga la prensa internacional y local como eco de las mentirillas de Pompeo. La verdad monda y lironda es otra. Venezuela ha electo a un presidente y defenderá a como de lugar esa decisión, porque al defenderla, defiende su independencia, su derecho a la autodeterminación; defiende su petróleo y su oro; defiende la vía hacia el socialismo, defiende la dignidad de los venezolanos que, hasta unos años atrás, en los gobiernos seudo democráticos entreguistas, eran parias del gobierno imperialista de Los Estados Unidos.


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