Esta mañana, cuando le vi llegar al sillón que su anfitrión le había preparado, junto con dos
súbditos de la cuenta oficialista, pensé que usted había madurado la llegada y que asistía al mismo
plato, antes pisado, con la capacidad y el deseo de dar ahora su mejor parte.

Había sido lamentable que dos años antes usted había salido terriblemente humillada no solo por el
argumento y la dignidad de los nietos de Lempira, sino también por su obvia lejanía de la
conjugación verbal, un tanto tergiversada.

Le juro que yo creía, con toda mi ingenuidad, que sólo dos años habían sido suficientes para que usted hubiera dirigido toda su pretérita sorpresa y haber
reemprendido el camino a la buena fama, esa que usted le interesa tanto, mediante un cambio
brusco del parlamento que la hundió frente a dos supuestos “indígenas analfabetos” de La Paz.


Unos minutos bastaron para darme cuenta que, como dijera Teodora, “gallina que come
huevos…ni aunque le quemen el pico”. No solamente llegó a ese lugar con el deseo de replicar sus
mejores momentos de estupidez y de evidente ignorancia, sino que también estuvo dispuesta a
demostrar que su aparente y anterior actuación no era un asunto fortuito sino apenas el principio
de la demostración más genuina de una crónica desconexión neurótica. En resumen una
pendejada de nacimiento.


Bastó que el supuesto conductor imparcial del programa de televisión “le quitara la cuña” para
que usted volviera a cargarse a los pobres de este país “descubriendo” que la gente no piensa
bien porque se alimenta muy poco, en consecuencia los pobres no son capaces de argumentar
contra “sus excelentes ideas”, las suyas, porque usted come en demasía. Señora! Sus asesores,
como aquel encuerado y salado ambientalista ¿No le advirtió que con esa sola frase usted se cargó
a 2 millones de subempleados? ¿A un millón y medio de familias que comen “cuando hay”?.


Como si esto fuera poco, y siguiendo el guion que desde hace días le preparó la mafia de su
entorno, comenzó a las organizaciones que tenemos caparazón de tortuga frente a su escupitazos,
las que no necesitamos ese plato, las organizaciones que no necesitamos megavatts, las que
tenemos mega corazón y una comprensión de que el agua es primero que su fama y deseos de
fortuna.


Más rápido que la generación eléctrica, usted señora genera antipatía, genera y despierta una
necesidad de dignidad en todos los pueblos de Honduras, esa indignación que podría ser enorme y
quién sabe si hasta violenta, usted genera mucha rabia y provoca que nosotros y nosotras, los
indios, las indias, las y los mestizos nos encachimbemos, ya no sólo por el río sino también porque
nunca tengamos seres como usted decidiendo por nosotros y nosotras.


¿Se da cuenta usted señora, que no necesito decir su nombre? Por el contrario yo le diré el mío.
José Luís Espinoza Meza
CEHPRODEC
Tegucigalpa, MDC, 5 de febrero de 2019.


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