Por: Víctor Manuel Ramos.

El señor Pedro Sánchez, quien ha logrado su investidura como Presidente de España con el apoyo de los socialistas auténticos de Partido Podemos, y que dirige al Partido Socialista de España (PSOE), ha mostrado la mayor insolencia y descaro al querer dar órdenes al Presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela para que en el plazo de ocho días proceda a convocar a elecciones presidenciales, so pena que, de no hacerlo, pasará a reconocer al señor Guaidó, como Presidente encargado de Venezuela. 

Insolencia incalificable, porque, como le ha contestado el Presidente Maduro, el señor Sánchez no tiene autoridad para dar órdenes al Presidente de Venezuela, país que, desde que asumió la presidencia el Comandante Chávez, ha tomado la decisión de ser libre y de no someterse a los antiguos imperios que tenían a la República Venezolana convertida en un guiñapo, con sus recursos naturales explotados por potencias extranjeras sin beneficio alguno para el pueblo de Bolívar.


El mismo Nicolás Maduro le ha preguntado al insolente señor Sánchez, si él, el señor Sánchez, en su calidad de Presidente de España, aceptaría que le pusieran, desde Venezuela, un plazo perentorio para que reconozca la independencia de Cataluña y del país Vasco.


El Señor Sánchez, que dice ser socialista, pero con su actuar no es más que un peón de los populares, pues ejecuta la misma política de Aznar y de Rajoy y reprime a las manifestaciones del pueblo español que aún no levanta cabeza por la crisis económica que le ha causado la aplicación del neoliberalismo.


Por otra parte, España fue la víctima de la rapacidad yanqui cuando provocó la intervención en Cuba y le arrebató la Isla de Puerto Rico y condujo a una independencia mediatizada y tutelada por Washington, hasta que apareció el auténtico libertador de los cubanos, el comandante Fidel Castro

(Ud., señor Sánchez se santiguará frente a éste nombre sagrado para los latinoamericanos. El señor Sánchez pareciera padece de amnesia o simplemente olvida a propósito la humillación que sufrió España por parte de Los Estados Unidos, humillación que fue repudiada por nosotros, los pueblos americanos, sobre todo por el gran poeta Rubén Darío, como consta en sus fabulosas crónicas, en las cuales señala, con precisión, que es en el Norte en donde está el enemigo.


Nuestros pueblos americanos han sufrido permanentemente el atropello de Los Estados Unidos de América que nos considera su patio trasero y que, en aplicación de la teoría del Destino Manifiesto y de la Doctrina Monroe, se cree con la autoridad para hacer y deshacer en relación con el destino de nuestros pueblos y con el derecho a la autodeterminación. En estos tiempos, los latinoamericanos con apariencia indígena reciben un trato discriminatorio en España y las mujeres son sometidas a ultrajes sexuales.


Pero ¿quién es el señor Sánchez para darle órdenes al Presidente Maduro? Es acaso un redivivo Comendador a la orden de quien se autoproclama también nuestro amo norteamericano, mejor dicho el amo de nuestros gobiernos lacayos agrupados en el Cartel de Lima, que no de estos pueblos indómitos? Claro, ya no les vemos venir en carabelas ni como jinetes enjaezados de armaduras, espadas y arcabuces a someter a nuestros aborígenes; ahora llegan en aviones Jet, con maletín para los sobornos y la tropa para amedrentarnos y obligar a los encargados de gobernarnos, por la suprema decisión del Presidente norteamericano, para que entreguemos, sin chistar, los recursos naturales de las tierras de Nuestra América.

¿De dónde emana la autoridad del Señor Sánchez para dar ultimátum al gobierno de Venezuela? ¿Quién le ha nombrado el supremo tribunal del mundo que califica si un país es democrático o tiránico?


Lo que no quiere entender el señor Sánchez es que nuestros pueblos crecieron, que ya no se les engaña con baratijas y espejitos a cambio del oro y la plata, y que, gracias a las lecciones que nos dictaron con sus proezas Simón Bolívar, San Martín, Morelos, Morazán, Martí, Fidel y Chávez, hemos despertado y se ha plantado en nuestras conciencias la irreprimible vacación de ser libres. Ud. Señor Sánchez estará feliz de tener bases norteamericanas en el suelo de España para agredir a otros pueblos, bases del país que una vez les humilló y que les sigue humillando. Quisiera verle con la actitud del Presidente de Irak que ha protestado por el abuso de los militares asentados ilegalmente en el suelo iraquí.


Ud., señor Sánchez, podrá reconocer a Guaidó, quien no ejerce ninguna función porque no tiene Estado para dirigir, ni pueblo traidor a la patria, ni militares gorilas que atropellen las aspiraciones libertarias del pueblo, ni es autoridad legítimas en la República Bolivariana de Venezuela. El pueblo de Bolívar y a su Presidente no les tiemble el ánimo por su absurdo ultimátum.


Ud. siga regodeándose con su falso socialismo, reprima más a los españoles, niégueles a los vascos y a los catalanes su derecho a la auto determinación, siga jugando con los huesos de Franco al tiempo que ejecuta el pensamiento del Generalísimo y, para que sea, por fin, congruente, convoque a elecciones y verá si realmente su gobierno tiene el respaldo del pueblo español que está, no lo dude, harto de sus mentirijillas de Comendador al Servicio de Trump.


¡Ah, no olvide, Señor Sánchez, que Podemos podría, por la política suya de ultra derecha, dejarle sin su apoyo y sin su investidura que ha surgido de la nada, pues Ud. no ha ganado elección alguna!
4 de febrero, día de la insurrección militar de Chávez.


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