Por: Víctor Manuel Ramos
Presidente de la Sociedad Bolivariana de Honduras

Honduras ha tenido la suerte de recibir, como embajadores de muchos países amigos, a valiosos intelectuales –poetas, escritores, artistas plásticos, y científicos. Pero, también, no solo personajes ligados a la creación sino al pensamiento progresista que necesita Nuestra América para poder salir del sometimiento al imperialismo norteamericano y del sometimiento a las camarillas locales que, aplastadas por el yugo extranjero, han convertido a nuestros países en un guiñapo, en remedos de repúblicas, en republiquetas alquiladas, como lo dije en alguna vez, en porta aviones de los gringos para la agresión a pueblos hermanos.


Uno de esos personajes excepcionales es el embajador de la República Bolivariana de Venezuela, el Doctor Filinto Durán Chuecos, acreditado en nuestro país por el gobierno revolucionario del Presidente Nicolás Maduro Moros.


Su permanencia aquí, en el terruño de Hibueras, se ha caracterizado por mostrarnos un entusiasmo extraordinario en el afán de fortalecer la hermandad entre los pueblos de Venezuela y de Honduras, en profundizar en el conocimiento del pensamiento y la acción del Libertador Simón Bolívar y su ligazón con el pensamiento y la acción de nuestro máximo héroe Francisco Morazán, el patricio que fundó los cimientos ideológicos para una República libre, soberana, independiente al servicio del bienestar de los ciudadanos centroamericanos.


Gracias a su entusiasmo fue posible la organización de varios grupos de hondureños destinados a fortalecer la amistad y la solidaridad continental entre nuestros pueblos: La Sociedad Bolivariana de Honduras, El Centro Académico de Cultura “Hugo Chávez”, La Sociedad de Amistad Honduras Venezuela. Estas organizaciones, con su apoyo y su orientación pertinente, realizaron una labor extraordinaria para permitir el acercamiento con las escuelas que el Honduras llevan los nombres de Simón Bolívar, Francisco Miranda y República de Venezuela.

Con estas instituciones se establecieron importantes acercamientos, destinados, sobre todo, al fomento de la lectura y el amor patrio; al conocimiento de las ideas libertarias de Miranda, Bolívar, Morazán y del Comandante eterno Hugo Chávez. Todos ellos soñaron una América Nuestra –como quiso que la llamáramos, el dulce José Martí- libre de verdad, sin tutelajes imperialistas y trabajando por el engrandecimiento de los pueblos que habitan al Sur del Río Bravo, refractaria a doctrinas Monroe, a invasiones militares y a bloqueos económicos y de toda índole y a OEA sometida.


Filinto Durán Chuecos es Doctor en Educación y por eso ha sabido interpretar con cabalidad el mandado que le dio la Revolución Bolivariana cuando le asignó para que viniera a Tegucigalpa. Él sabía perfectamente su misión, su tarea esencial: hermanar a los pueblos y hacer conciencia de la necesidad de hacer de esta hermandad el escudo sólido e inexpugnable en contra de las amenazas que provienen del Norte o de cualquier latitud y que identificaron, plenamente, el libertador Bolívar, nuestro Francisco Morazán, José Martí, Rubén Darío, Fidel Castro, Salvador Allende, Jacobo Árbenz y Hugo Chávez, sin que se agoten los nombre gloriosos de nuestra historia entre los cuales se cuenta el de Rigoberto Padilla Rush, Secretario General del Partido Comunista de Honduras.


Don Filinto es académico. Además ha tenido una vida plena dedicada a la liberación de Venezuela y al fortalecimiento de su revolución, a la solidaridad con los demás países de América mediante el Alba y la cooperación inter parlamentaria. Es un educador con larga experiencia en la enseñanza universitaria y un analista político autor de importantes obras.


Ahora el Embajador, el hombre que supo honrar su investidura de representante del pueblo bolivariano, el amigo que supo desempeñar su cargo con hombría y valor revolucionarios, el intelectual que supo ligar las aspiraciones de nuestros pueblos para impulsar la solidaridad en busca de un mundo mejor, sin explotadores ni explotados, es atropellado por el usurpador de la presidencia de Honduras.

El tirano traidor que ha llegado al solio presidencial con las manos manchadas de sangre de centenares de compatriotas, asesinados cuando fueron a las calles a protestar pacíficamente por el respeto de la Constitución y de la voluntad expresada en las urnas; el ligado a la corrupción, al saqueo de las instituciones del país, el que para mantenerse en el poder se arrodilla a Trump para que le perdone sus pecados que le asocian:

a su familia con el narcotráfico, con la venta de la dignidad del país y con una actitud vende patria y traidora a Honduras, le expulsa porque no le queda más camino que cumplir con las órdenes que le da Trump y sus asesores y reconoce a un impostor que no cuenta con un acuerdo de nombramiento y que fue designado por una Asamblea declarada en desacato sin atribuciones para dirigir la política exterior de la República Bolivariana de Venezuela y sin Estado que represente.

A esa insolencia de un lacayo, el embajador ha respondido con la dignidad que caracteriza a todos los revolucionarios: Ud. señor Juan Orlando Hernández no es un presidente legítimo, y al expulsarme se mete en un callejón sin salida que le pone a contrapelo con lo que dispone la ONU y la Convención de Viena.


Pero el Embajador Filinto debe sabe que cuenta con la solidaridad de todos los hondureños, identificados con el grito de guerra de Fuera JOH, que hace eco en todos los confines de esta atribulada Patria que nos dejó Morazán con la tarea de que la rescatemos del despotismo que aún se encuentra.


Al mostrarle nuestra solidaridad, la de la mayoría de los hondureños que por esencia son morazanistas y chavistas, también nos solidarizamos con el pueblo de Venezuela y con su Presidente Constitucional Nicolás Maduro Moros, con la Revolución Bolivariana, con el pueblo bolivariano de Venezuela y, sobre todo, con la determinación de ser libre por siempre, a pesar de las amenazas de Trump y de los perros falderos del Cartel de Lima, que desgobiernan a algunos países de América Latina.


Su presencia será extrañada en Honduras por quienes nacimos y moriremos con el ideal de la libertad en el corazón y la conciencia. Ud. Dr. Filinto Durán Chuecos siempre será el embajador del pueblo bolivariano de Venezuela ante el pueblo de Honduras, no ante el gobierno usurpador, y nosotros seremos siempre sus amigos y militantes solidarios con la tremenda lucha de Venezuela para superar las amenazas abusivas del terror del Norte. Abrigamos la esperanza de que Ud. regresará a nuestra Patria Liberada y Morazanista, Don Filinto, embajador de la dignidad.


Embajador Filinto: Honduras le arropa con su bandera azul y blanco.


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