Por: Javier Suazo

Imagina un espejo que te muestra cómo eres, pero también cómo aspiras ser. Imagina que se puede ser lo que aspiras ser; o sea recrear la imagen y convertirla en realidad. Los españoles han patentado un nuevo invento: “un espejo que muestra la imagen verdadera del sujeto, un reflejo no invertido”. Los migrantes son lo que son, pero aspiran ser otra persona cumpliendo el sueño americano; sin embargo, para las autoridades de gobierno y funcionarios de EEUU, el norte está en Honduras, por lo tanto, se puede recrear o alcanzar el sueño americano sin salir del país de origen del migrante.

Hay una creencia casi generalizada en la región centroamericana que, en el caso de los países del Triángulo Norte (Guatemala, El Salvador y Honduras), la migración es un problema explicado por la violencia que generan las maras, pandillas y el narcotráfico. Esta creencia es compartida no sólo por los gobiernos de los países, las ONGs nacionales e internacionales y las propias organizaciones de apoyo a los migrantes, sino también por agencias de cooperación internacional y el gobierno de los Estados Unidos.

Si esas son las causas, las soluciones pasan por reducir la violencia y el tráfico de drogas, combatiendo a las maras, pandillas y narcotraficantes. Una especie de sueño americano ya que, la creciente demanda de la droga en USA, es el principal aliciente para el aumento del tráfico, utilizándose al interior de los países de la región centroamericana a narcotraficantes, maras y pandillas como distribuidores y comercializadores de drogas. Es curioso, pero en el caso de Honduras, el gobierno de la República con apoyo de USA sigue enviando a presuntos narcotraficantes pedidos por aquel país, pero la lista no termina, involucrándose también a diputados y funcionarios públicos, varios de los cuales están siendo juzgados en tribunales del norte y/o guardan prisión en silencio.

Desde el punto de vista de la economía, es de identificar también otras causas de la migración, una de ellas, las pocas oportunidades de empleo que se ofrecen a jóvenes y los salarios espurios que se pagan. Los países del Triángulo norte enfrentan un aumento en la tasa de desempleo, estimada (promedio) la tasa media de desocupación urbana para 2016 en 6.4 % para los tres países, siendo Honduras con una tasa de 9.0% la más alta (CEPAL-OIT: 2018, pág. 45); igual aumento del desempleo en jóvenes y subempleo, donde, Guatemala con 55% y Honduras con 53%, son los países que reportan el porcentaje más alto de desocupación en jóvenes en 2017.

El aumento del desempleo está ligado a la baja inversión y baja calificación de la mano de obra, lo cual ha sido favorecido por las políticas de ajuste económico recomendadas por el FMI, donde ha sido evidente la caída de la tasa de inversión pública real. Pero, además, estas políticas de ajuste contractivas no han generado un clima favorable para atraer inversión extranjera directa, ya que se asocian al aumento de problemas de violencia que genera el desempleo y la pobreza.

La política actual de Donald Trump más que ayudar a solucionar el problema de la migración, denominada ilegal, la fomenta. Con apoyo de los gobiernos de los países del Triángulo Norte, se ha creado una especie de fuerza tarea conjunta para detener y arrestar al potencial migrante, que se atreve a iniciar su “ruta de oportunidades” desde su aldea, municipio o región, sin analizarse en forma individual, familiar o grupal las causas de la migración, muchas de ellas ligadas al problema del desempleo y la pobreza estructural. Este migrante, en teoría, es reinsertado de vuelta a la sociedad, incluso sin haber cruzado la frontera Guatemala-México, mucho menos la de México-USA. Esta reinserción consiste en la entrega de bolsas solidarias, jornadas de educación y capacitación técnica para que, en un futuro no muy lejano, obtengan un puesto de trabajo o desarrollen su propio negocio.

En complemento a las políticas de contención de la migración (barreras de entrada como el muro Trump), en USA se eliminan o restringen régimen de protección temporal, persigue a los migrantes y separan a los padres y madres de sus hijos menores de edad. La política migratoria “Tolerancia O” posibilita que los padres e hijos migrantes sean separados, con el compromiso (¿exigencia de congresistas, organizaciones de derechos humanos y de migrantes, jueces gringos?), que parte de ellos, no todos, serán reunidos en un futuro inmediato. En la primera “redada”, los niños separados de sus padres sumaron 2,500, muchos de los cuales permanecen aún en alberges federales.; en el caso de Honduras, más de 310 niños (as) no han sido reubicados con sus padres según la Viceministra de Asuntos Consulares y Migratorios, Nelly Jerez.

En el caso de Honduras, denominado el país líder del Triángulo Norte, la situación es dramática. En los últimos cuatro (4) años, 20,358 escolares abandonaron las aulas para buscar el sueño americano (El Heraldo: 6//2008, pág. 2). Ello plantea un desafío para el sistema y la política educativa, ya que la mayoría de los jóvenes y niños (as) tienen que ser reinsertados en los hogares y colonias, pero sobre todo en las escuelas y colegios; sin embargo, en ausencia de oportunidades reales para las familias, estos vuelven al intentar cruzar la frontera. El desafío es mayor para la política pública de empleo e inclusión social, en tanto la política de compensación social ejecutada por el gobierno y avalada por el FMI y Banco Mundial ha resultado un rotundo fracaso, aunque se hayan invertido muchos millones de dólares.

La estrategia del gobierno con apoyo de USA, para disminuir esta migración inducida por la pobreza material y el desempleo, es concientizar a los padres, jóvenes y niños acerca de los peligros que trae la migración denominada “ilegal” (¿pero si ya lo saben?), incluirlos como beneficiarios del nuevo programa de atención educativa a migrantes retornados, garantizar la entrega del bono solidario y bolsa de alimentos y generar puestos de trabajo temporal con el Programa Vida Mejor. También se cocina, próxima a publicarse, una nueva ley de adopciones, donde parte de los beneficiarios pueden ser niños y niñas provenientes de hogares pobres, donde los padres no quieren que sus hijos e hijas sean potenciales aspirantes al sueño americano por la mal llamada vía ilegal.

Para la encargada de negocios de la Embajada de EEUU en Honduras, Heide Fulton, en Honduras hay un compromiso público por enfrentar las causas de la migración. Es del criterio que con lo que vienen realizando las instituciones de gobierno y ONGs, es posible que el sueño americano sea alcanzado, por aquellos que deciden migrar, en Honduras y no en el país del norte.

Pareciera que la estrategia de retención de los migrantes es crear las condiciones necesarias dentro del modelo neoliberal vigente, para que los jóvenes, niños y niñas desistan de la migración ilegal, ofreciéndoles lo que les ofrece el país del norte: empleo e ingresos mayores a los que se pagan actualmente en Honduras y el resto de los países del triángulo norte, tanto por la empresa privada como por los gobiernos, lo cual va en contra de las políticas de bajos salarios, empleos espurios, educación de mala calidad, compensación social insuficiente y desprotección social que se ejecuta actualmente.

Hay que abrir un espacio para analizar y evaluar este modelo y políticas de corte neoliberal que matan, y poder aspirar a un sueño americano en Honduras según lo promueve el gobierno de la Republica.

 Tegucigalpa, MDC, 8 de agosto de 2018

*Tomado de Alainet.org


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