Por: Alex Palencia

Honduras es un país surrealista en el sentido extenso de la palabra, pareciera un lugar terrenal inventado por el genio creativo de García Márquez donde Macondo se queda corto. País donde flota el plomo y el corcho se hunde, donde los aviones han chocado con los autobuses, donde las locomotoras atropellan a los barcos, donde se construyen con 100 millones de dólares un Trans450 (Bus Transporte Rápido BTR 450) para decirnos después que en realidad era una pista para que transiten bicicletas, en fin; hasta la naturaleza parece ser aquí inexplicable, peces del cielo caen en forma de inusual lluvia. País en donde los curas y pastores evangélicos son expertos leguleyos y los abogados grandes versados en asuntos teológicos.

Pues bien, los periodistas que en todo el mundo defienden la libertad de expresión por ser la esencia de su oficio, en estas honduras no solo promocionan leyes que van en contra de este principio (derecho inalienable del ser humano, expresar ideas, sentimientos, emociones e impresiones, sin ser hostigado por ello),sino que, haciendo uso de argumentos tirados de los cabellos, se alinean con una postura oficial del gobierno tratando de influir para cuartar la libertad de expresión en la internet o redes sociales, apelando a falsos valores de ética y moral.

Esta actitud visceral de algunos moderadores de foros de discusión televisiva y radial, así como periodistas de la prensa escrita, muestra una forma patética de comportamiento profesional, y se reconocen así mismo como verdaderos lacayos sin escrúpulos, que al parecer usan en vez del cerebro, el estómago para pensar.

Ridículamente no les importa ir contra sus propios intereses como comunicadores sociales, manifestándose en contra de la tendencia mundial de sus colegas, quienes en otras partes del mundo con uñas y dientes defiende cualquier forma de libertad de expresión, en el entendido que esta representa el cuarto poder en el funcionamiento de las sociedades democráticas del planeta.

En Honduras la prensa en todas sus formas ha creado un vacío dentro del imaginario colectivo, ocultando información o bien distorsionándola, convirtiéndose en una de las fuentes de impunidad, protegiendo oscuros intereses de la clase oligárquica dueña de todos los medios de comunicación preponderante del país, ese vacío, o más bien; oscuro y siniestro hoyo en que nos han metido por décadas estos medios tarifados. Hoy día han sido rebasados, con la democratización a nivel mundial de la tecnología. Las redes sociales en el internet han jugado un papel determinante en la conciencia de los ciudadanos en nuestro pais, denunciando permanente los actos de corrupción de una institución política (Partido Nacional) que transita en las fronteras del crimen organizado y la impunidad.

Nos parece ilógico que en estos foros nunca ha sido tema de debate para poner en contexto, el golpe de Estado del 2009 y todo lo que ello produjo: más de 75 muertos y cientos de presos, además de destruir la incipiente economía nacional y regresarnos a 20 años atrás en el tiempo, tampoco es motivo de investigación periodística, el mega fraude del 2017 y los más de 65 muertos y 600 presos en los dos primeros meses de este año, superando con creses y a un ritmo acelerado el fatídico golpe del 2009.

No ha sido motivo de debate en esos foros, el descomunal robo al Seguro Social, el cual han abordado superficialmente cuando lo han hecho, ocultando los verdaderos responsables de este latrocinio, la junta interventora que los cachurecos escogieron para tapar semejante letrina la cual taparon a medias pues, era tan grande el mierdal, que bien se pudo darle, con ese dinero robado 1.80 de lempiras a cada ciudadano del planeta tierra, fueron entre 12 y 14 mil millones de lempiras los desacaramente se gueviaron, y no 7 mil millones como se nos ha hecho creer esa junta interventora jefeada por la cachureca expresidenta de la corte Suprema de Justicia Vilma Morales, ahora especialistas en limpiar letrinas.

El cinismo periodístico ha sido tan evidente que ni aun en un lapsus de memoria del mentecato del presidente en funciones, que sin tapujos reconoció haber recibido dineros robados del Seguro Social para su campaña electoral del 2013, aun así, todos los medios corporativos callaron olímpicamente ante esta declaración y fue, en las redes sociales en que se ventilo este escándalo nefasto para toda la hondureñidad.

Y podríamos aquí mencionar fácilmente 100 casos más de actos de corrupción vinculados a la narcomara enquistada en el Partido Nacional, delincuentes confesos arrinconados en cortes de los Estado Unidos De América, relacionados con el trasiego de drogas y lavado de activos, pero no es por hoy nuestro objetivo hacerlo.

Mas denunciamos a través de está, que los cachurecos se han empeñado en acusar e intimidar a los usuarios del internet, para callar esas voces disonantes que sin miedo los señalan y acusan como lo que son, taimados seres del inframundo delincuencial.


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