Por: Carlos Méndez*

Todavía mucha gente continúa sorprendida  acerca de cómo un gobierno que está al frente de un país, se sostiene  “dirigiendo” sus destinos,  a pesar de su ilegalidad, repudio e impopularidad creciente como en el caso hondureño. Nosotros estamos convencidos que la  mayoría de la gente de estas Hibueras, sabe perfectamente bien de las respuestas básicas acerca de este fenómeno, aunque sin tocar fondo todavía.

Este reparo o contestación   está registrado en la vulnerable memoria  de la clase media empobrecida, y con  ella incluida,  más de 5 millones de pobres, fabricados a fuerza de la aplicación de unas políticas económicas y sociales, completamente  nefastas y que deberían quitarle el sueño a cualquier gobierno torpe o ingenuo como el que se sostiene a la brava en el paraíso de corruptolandia. Este grueso mayoritario de la población,  sabe harto bien  que este gobierno no se sostendría hasta hoy,  sino fuese por  cinco  pilastras fundamentales: en primer lugar, por el apoyo oficial del gobierno trumpetiano estadounidense, quien utiliza su embajada en Tegucigalpa, como  su cuña logística injerencista centenaria, a pesar de su menosprecio, al gobierno por  corrupto, óigase bien,  y señalado de tener nexos con el crimen organizado.

También, no cabe duda,  la mayoría de la población   captura con  meridiana certeza, y sin mucha vuelta,  que todo este proyecto de imponer a JOH en el poder, tiene el respaldo leal y granítico de las gloriosas Fuerzas Armadas, quien con su robótica  policía militar,  a punta de tanquetas, balas vivas y gases lacrimógenos limpian las calles del país, de gente “ñangara” empedernida que no deja de joder,  por el cual, no está mal repetirlo,  ya se contabilizan más de 23 asesinatos   y en donde Amnistía Internacional tiene trabajo para buen rato. Luego, también, la clase mayoritaria desgobernada de estas honduras, sabe, lo sabe muy bien,  que en este sainete, el juan orlandismo siempre contó, desde antes del 26 de noviembre 2017,  primero con una re elección inconstitucional pegado magistralmente con tecnología de altos vuelos,  al mega fraude electoral electrónico con bufones de mal gusto que se rieron en nuestras propias narices diciéndonos que “si no quieren que voten los muertos pongan gente viva” en las elecciones. Nos parece además, que “la población  irredenta sí,  ha fotografiado muy bien, el rol que han protagonizado las cúpulas de  las iglesias conservadoras evangélico católicas  y que ejercen   su oficio macabro como anti cristiano para sostener al régimen bonapartista, acogiéndolo celestialmente como parte de sus entrañas.

Y por último, está bien afirmar que en la era de la revolución de la tecnología digital, este desgobierno, jamás de los jamases, se hubiese podido  sostener y continuar campante,  sin haber orquestado, con el pulso de un relojero,  un plan de control casi total,  de los medios masivos de información, perdón, de desinformación pública, de lo cual dan cuenta de ello, una gavilla de trúhanes apiñados en una prensa corrupta, con proyección nacional y también a nivel departamental y regional, convertidos con todo y los propietarios de medios, en alto parlantes remunerados por un nuevo Tiburcio Carias alucinante  pero con  más pena que gloria.

Es importante destacar que, detrás de estas respuestas elementales que ya tiene el pueblo en su bolsillo,  deberá reflexionar en aguas más profundas que le permita  comprender otras complejidades para crecer.  Debemos soñar que interiorice  y se apropie sobre qué judas significa “el neoliberalismo en Honduras” y  como comprender y defenderse de la manipulación de los medios masivos de desinformación pública. En el mismo canal de sintonía,  deberá descifrar con que dinámicas y lógicas  se desenvuelve el grupo neofascista de millonarios locales, y extranjeros y que, bajo la tutela del  guion neoliberal estadounidense, busca profundizar no solamente  la entrega del territorio nacional a pedazos, sino convertir esta tragedia en un ensayo violento y de largo alcance  y que ya tratan de aplicarlo o tratan de aplicar, en otros países como Bolivia, Nicaragua, Venezuela  etc. etc.

Por ello, el gran desafío del pueblo hondureño, además de luchar por su lucha contra los trancazos económicos,  la corrupción y la impunidad,  es la de sacudir la modorra de los liderazgos de su clase  media vacilante  y el empresariado progresista, para que  puedan impulsarse  procesos intensivos y sistemáticos de educación y comunicación popular comunitaria; masiva, incluyente; que forje la nueva patria, y que se construya en los fundamentos pedagógicos para la libertad, con el pensamiento vivo de Paulo Freire, Morazán, Valle, Dionisio de Herrera, Juan Ramón Molina, Ventura Ramos, Salatiel Rosales etc.

¿Cómo se hace esto?... Respuestas hay a montones. Incluyendo la suya, si lo desea y le pone un poco de mente y más que todo, corazón.

*Periodista.


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