Por: Carlos Méndez

La Real Academia Española dice que una persona cínica es la que miente y practica sin pudor, acciones deshonestas”. “Tiran la piedra y esconden la mano” con desvergonzada frialdad. Dicho de otro modo, el concepto de cínico aquí, la ética no tiene nada que ver con el bien común ni del respeto y amor humano. 

En un tiempo muy antiguo, el cinismo no tuvo el significado de ahora. En el siglo IV AC, fue y es, un paradigma filosófico potente. El cinismo plantea en esencia que “la única preocupación del hombre debe ser la virtud, pues solo a través de esta se puede alcanzar la felicidad” (revista digital Filosofía & Co); esto nos hace recordar a Diógenes, famoso hasta nuestros días, ya que, desprendido, por principio filosófico, de bienes materiales, incluso en su vestir, acostumbraba a pasear por las calles de Atenas, con una farola encendida buscando un hombre honrado, ¡en pleno día! Los atenienses consideraron esto y otras muchas más, del gran filósofo, como una excentricidad que rayaba en la locura, pero se dieron cuenta que estaban equivocados y le fueron tomando mucha admiración y respeto por sus amonestaciones y consejos de mucha sabiduría, al punto que cuando murió le erigieron una estatua para recordarlo.

El cinismo y los cínicos, como filosofía milenaria, ha existido desde siempre en todas las ciencias, profesiones y oficios, sobre todo en librepensadores, hombres y mujeres (hasta hoy). Ontológicamente el cinismo y los cínicos se caracterizan en la práctica no solo por su constructo de pensamiento y desapego a las comodidades materiales, sino también, porque desafían las normas sociales establecidas, y lo hacen  con valentía temeraria; se distinguen además, si cabe el término, porque recurren a la broma y un humor ácido punzante, como su praxis pedagógica para comunicarse y que, a veces les cuesta la descalificación mortal de poderes económicos políticos y sociales establecidos. Nietzsche, un cínico por confesión propia, expresa con orgullo: “el cinismo es "lo más elevado que puede alcanzarse en la tierra; para conquistarlo hacen falta los puños más audaces y los dedos más delicados"

Entendido el cinismo como una filosofía por la libertad, nos hace recordar a personajes célebres haciendo cinismo como su filosofía de vida. Mozart, Van Gogh, Julián Assange, Salatiel Rosales, Juana Pavón, Juan Ramón Molina, David Romero, Milton Benítez y montón de personajes locos de prominente cordura como los llamaría el maestro de la “pedagogía del oprimido”, el querido Paulo Freire; que continúan perviviendo en el mundo de hoy, con sus detractores y persecutores.

Julián Assange, australiano, es un “maldito” al que EEUU, no le perdona la osadía de crear el sitio web WikiLeaks. Lo busca para acabarlo mortalmente; Salatiel Rosales, hondureño, periodista, crítico audaz y valiente que por denunciar actos de corrupción del presidentito Rafael López Gutiérrez; este le dio una paliza y puesto en una goleta para que se perdiera, sin rumbo, en el Atlántico y que antes de despacharlo a su suerte, en 1925, fue amenazado a muerte si se atrevía a regresar al país. Murió exilado en México.

Juan Ramón Molina, nuestro poeta universal “hermano gemelo” de Rubén Darío (Asturias), exquisito escritor, sufrió cárcel y tortura por una sátira en prosa dedicada al montaraz Terencio Sierra, Presidente de este desventurado país allí por 1910. Aquella insolencia, le costó al bardo, carceleada y golpes físicos por el tal Sierra, que no contento con lo anterior lo mandó a picar piedras en la construcción de la carretera al sur. Juanita Pavón, nuestra poeta y declamadora nacional escandalizó a las élites locales desde las plazas públicas y los teatros gritando:  de una vez por todas me declaro una mujer de ovarios bien puestos. Murió burlándose del machismo, y de su propia bohemia.  A David Romero, comunicador social “anormal” fuera de cualquier especulación, no lo mató el covid; lo asesinó la “justicia” de la narco dictadura nacionalista, un mes de julio como este, hace dos años. David cada vez que habló, tuvo la certeza documentada de sus denuncias. Algunas de ellas siguen teniendo actualidad pasmosa.

Milton Benítez, “El “Perro Amarillo”, es otro “loco de remate” que noche a noche, escandaliza al poder socio político económico; sobre todo a los banqueros, así como a  propietarios de medios corporativos de difusión masiva y a su prensa corrupta, tratándolos de “jauría de ratas asesinas, “hijos de puta” que se robaron el país y le quitan el pan a los más pobres; “el perro”  los insulta y se burla de ellos, con mucha seriedad desde una cabina proletaria tapizada con titulares enormes,  de supuestos periódicos impresos. El perro no es ningún comunicador improvisado. Más allá de su formación académica en Chile y en otras partes, es un tipo amante de la buena lectura que en ocasiones utiliza para hacer pensar, consolidar y recrear sus denuncias con insolencia procaz.

El perro Amarillo, constantemente amenazado a muerte por sus enemigos, tiene noche a noche 472 mil seguidores en Facebook, y 33 mil en twitter. Ha ganado una fama insólita (según Reporteros de Investigación, RI), en un país como este, que en donde ejercer el periodismo es algo más que un riesgo según el “ofensivo y malcriado” Benítez, que para unos “es interesante pero cansa” pero para otros, convertido en una especie de justiciero de la imagen y la palabra, por quien piden defender su vida integralmente.  

No hay sarcasmo disimulado, pero “el perro” nos arma uno en la entrada de cada audición de su programa, en donde más serio que un alcalde saluda sin mucho alboroto: “Gracias por hacernos responsables de su insomnio”; frase para reventarse de la risa porque quienes se desvelan viendo y escuchando sus “barbaridades” no son sus centenares de miles suscriptores-seguidores en Facebook y twit, sino los asalariados del poder que se desviven odiosamente grabando sus programas para pillarlo en una debilidad que pueda ser objeto de querellas judiciales.

Para finalizar; a los curiosos y entrometidas, les recomendamos si les place, un libro que no está dedicado para nada a Milton Benítez ni de la mayoría de   otras personalidades mencionadas aquí, y que vale bien hojearlo.  Se titula:  Cinismos. Retrato de los filósofos llamados perros, escrito por el pensador francés, Michel Onfray y que usted puede bajar sin costo alguno, del sitio:  pdf drive libros gratis. …… ¡Por nada! No hay porque agradecer. 

 

 


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