Por: René Arturo Flores*

Un año antes de su asesinato, el 20 de abril del 2015, Berta Cáceres recibió en San Francisco, California el Premio Ambiental Goldman. Resaltaremos algunos párrafos de este discurso, como Palabra inspirada al igual que Jesús (Lc 4,16).

“En nuestras cosmovisiones somos seres surgidos de la tierra, el agua y el maíz. De los ríos somos custodios ancestrales, el pueblo Lenca, resguardados además por los espíritus de las niñas que nos enseñan que dar la vida de múltiples formas por la defensa de los ríos es dar la vida para el bien de la humanidad y de este planeta”.

En nuestra cosmovisión bíblica, el hombre y la mujer provienen del barro, es decir, tierra y agua combinada. En la espiritualidad cristiana creemos en el Dios Creador, el cual nos ha entregado esta casa común para cuidarla e integrarnos en ella con todas las criaturas. Somos guardianes de la vida en esta “hermana madre tierra”.

El COPINH, caminando con otros pueblos por su emancipación, ratifica el compromiso de seguir defendiendo el agua, los ríos y nuestros bienes comunes y de la naturaleza, así como nuestros derechos como pueblos”

La hermana agua y los territorios, nos han convocado a defenderlos, con un corazón rebelde, tierno y solidario.

“¡Despertemos ¡Despertemos Humanidad ¡Ya no hay tiempo”

Este grito de Berta, es el grito de todas las criaturas, el de muchos pueblos, de los defensores y defensoras de DDHH, del agua y la tierra. Todos dependemos de todos, la vida se entrelaza, cambia y se transforma por la fuerza de la misma vida.

“Nuestras conciencias serán sacudidas por el hecho de solo estar contemplando la autodestrucción basada en la depredación capitalista, racista y patriarcal”.

Todos los humanos tenemos el llamado a forjar una consciencia y sensibilidad comprometida con la causa de la justicia ambiental, unida a la lucha de los pueblos que enfrentan a los empresarios extractivistas.

“El Río Gualcarque nos ha llamado, así como los demás ríos que están seriamente amenazados. Debemos acudir.”

El agua que corre por un Río con toda su biodiversidad, con su fragilidad, transparencia y belleza nos convoca hoy a defenderla junto con los territorios. Sin los ríos no hay vida.

“La Madre Tierra militarizada, cercada, envenenada, donde se violan sistemáticamente los derechos elementales, nos exige actuar.”

San Francisco le llamo “hermana madre tierra”, Francisco nunca pensó que esta “hermana tierra” sería militarizada por los gobiernos, envenenada por el extractivismo, y violentada.

“Construyamos entonces sociedades capaces de coexistir de manera justa, digna y por la vida.”

En la encíclica Fratelli Tuttia el papa Francisco propone que construyamos sociedades basadas en la amistad social y la fraternidad universal, que se expresa en la caridad política que privilegia el dialogo y la búsqueda del bien común.

“Juntémonos y sigamos con esperanza defendiendo y cuidando la sangre de la tierra y los espíritus.”

Vivir con esperanza es una característica propia de la espiritualidad cristiana, es un don del Espíritu en nuestras vidas y los pueblos, la esperanza es una fuerza que nos acompaña en estos días “oscuros” de pandemia del Covid 19. Dice el canto, “todas las luchas nacen en el corazón”, y siempre es acompañada de la esperanza que se hace rebeldía.

“Dedico este premio a todas las rebeldías, a mi madre, al Pueblo Lenca, a Río Blanco y a las y los mártires por la defensa de los bienes naturales”.

Berta eres siembra en estas tierras que claman hasta el cielo por justicia y vida abundante.

* Salvadoreño. Licenciado en Teología e integrante de Justicia y Paz e Integridad de la Creación (JPIC). 


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