Por: César Padilla

A Juan Sikaffy tendríamos que recordarle que al inicio de la crisis del COVID-19 él apareció junto a JOH aplicando un paquete de medidas económicas donde entre otras cosas se habilitaba a las grandes empresas a seguir operando durante la pandemia, esto imposibilitó el control de la enfermedad. En la misma cadena nacional se le ortogaron exoneraciones fiscales a las grandes empresas que él representa para el año fiscal anterior (en el que no afectó el covid-19)  y el año en curso.

Habrá que preguntarle a Juan Sikaffy si a él y al resto de los empresarios de este país les importa el hambre del pueblo hondureño cuando pagan salarios de miseria en las maquilas, en contratación temporal y jornadas de explotación.

Como pueblo debemos reflexionar que mientras el horizonte económico sea mendigar políticas redistributivas de la riqueza (menos impuestos, alivios de deuda, bonos solidarios hasta los mismos aumentos salariales) estaremos condenados a que gente como Juan Sikaffy ejerza su poder acumulado para sostener sus privilegios de clase. En el capitalismo, la distribución de la riqueza generada deriva de la forma en cómo esta se produce y es allí a donde debemos apuntar, a cambiar el modo de producir.

Algunas propuestas para transformar la forma de producir:

  1. Propiedad estatal o colectiva de los sectores estratégicos que generan beneficios para toda la población (salud, educación, energías limpias, telecomunicaciones, agua, transporte, parques nacionales).
  2. Apuesta por la soberanía alimentaria, construyendo desde las bases un sistema de agroecología urbana y suburbana en el que cada solar baldío y palmo de tierra sin uso se aproveche con técnicas no invasivas para los ecosistemas, involucrando todos los tipos de propiedad: pequeña propiedad privada, colectiva, ejidal y estatal.
  3. Integración vertical de la producción agroforestal para desarrollar una industria nacional que permita encadenamientos productivos ventajosos y disminuya, a través de la diversificación de las exportaciones, la dependencia de las remesas y el endeudamiento como mecanismos de adquisición de divisas.
  4. Desarrollo de la industria del reciclaje y la reutilización, privilegiando los derechos de propiedad y las licitaciones a las asociones trabajadores y trabajadoras que durante décadas han recibido miserias por realizar tan importante labor.
  5. Construcción de un sistema nacional de innovación donde las iniciativas colectivas de ciencia y tecnología reciban apoyo estatal prioritario y sean una fuerza productiva más al servicio de las mayorías.