Por: Caludia Sánchez


La Mujer, madre, hija, hermana, amiga o simplemente aquella profesional de la vida diaria.
Eva la primera mujer a su vez la primer Madre, no porque decidió el ser Madre, ni siquiera se le pregunto
si deseaba ser la encargada de gestar en su interior otra vida y con ello la concepción de un mundo
implícito, jamás se le enseño/explicó a cuidar de una institución llamada Familia, pero de igual forma
supo parir, defender, criar, amar, corregir educar, etc., de sus hijas e hijos además del trabajo de cuidar,
enseñar modales y quitar las malas mañas a Adán, ese compañero de vida que le asignaron sin más
elección o miramientos.


Se podría decir que en este oficio maternal casi artesanal, existen más de un molde/modelo en la práctica,
las referencias van de buenas a malas, es muy común que en los seres humanos jamás nos encontremos
con que todas/os seamos buenas/os, ni malas/os, no existe una guía/formato a seguir, ninguna forma
rígida, sino que se toma según el interés personal eso que sea lo más relevante que en el parecer de cada
cual le asignen a los valores morales, éticos, religiosos, culturales, familiares, etc.


Una Mujer no es un ser que se limita a ser un útero, con la única función en la vida que la reproducción
humana, la vida diaria nos demuestra que la mujer no se circunscribe a un útero, sino que es una triada
perfecta de unas manos para crear, cerebro para pensar, pariendo ideas y un útero con el que solo ella
decide si dará vida o solo recibirá placer.


Cada ser dador de vida, cada Mujer parte bajo la premisa básica de que lo más relevante para llevar a
cabo este oficio maternal esta en repetir las propias variables de su crianza, tomadas como pertinente su
contexto vital, familiar, personalidad, apoyo social etc. Quien se ayuda en la realización más efectiva de
sus afectos, dando los resultados alcanzados en su labor de crianza, educación, guía y más roles comunes
e inherentes al día a día, lo importante es su perseverancia, determinación y compromiso hacia hijas e
hijos.


Lo único con lo que contamos en la actualidad para saber cómo ser Madres, son con estas recién famosas
y modernas “Escuelas para Padres” en donde vemos por como siempre que por casualidad androcéntrica,
han olvidan incluir en el título a la Madre, que casualmente es en su mayoría la que más asiste a la misma
en noventa por ciento del totalidad de los taller.


Sin olvidar que las y los humanos somos seres diferenciados, por ello en la teoría nos individualiza, dado
que reaccionamos de forma individual ante problemas colectivos, Adler en su teoría individual expone
“Las y los humanos somos únicos al conducirnos frente a los problemas cambiantes de la vida, donde lo
más decisivo para su conducta es su opinión de sí misma/o y del medio ambiente en el que tiene que
lidiar”.

Todos los seres que nacemos sexuados mujeres decidimos optar por permitirnos el arduo trabajo fuera
de la circunscripción del entorno privado al público y decir no dar vida si no que profesionalizamos
como Mujer con las nuevas maternidades en las que no se paren hijos sino que se gestan sociedades y
optamos así por no ser Madres carnales.


Cada Mujer al interior de sí es aquella profesional de la vida diaria que debe modelar finalmente en su
propia manera de ejercer su maternidad, su vida será en el contexto hondureño un devenir diario, en
donde frecuentemente le exige mucho más que al padre, enfrentándose al proceder del imaginario
colectivo con sus herramientas sociales en esa dualidad Madre-Mujer demostrando con sus acciones las
tareas que cumple al interior de la entramada dinámica social nacional.


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