Por: Carlos Méndez

Hay quienes nos venden la idea de que todo tiempo del ayer fue mejor. Esta frase se utiliza bastante principalmente cuando hartos de suciedades de nuestras conciencias, necesitamos  resaltar virtudes o cualidades humanas perdidas en la oscuridad del devenir del tiempo, como la honradez,  la lealtad, generosidad con los vecinos, el amor por la patria, el trabajo, la compasión, solidaridad, sinceridad etc.   

Es entonces, la nostalgia por tiempos pretéritos se nos vuelve como una tonadita melacólica en donde se sufre casi a morir por aquellas bondades o tesoros de espiritualidad perdidos. También es cierto que no hay verdades absolutas por tanto no es tan cierto que todo lo pasado fue mejor en razón de que  nuestros antepasados a la hora de producir anti valores “se la sabían todas”.

Pero una verdad es indubitable: Es necesario recuperar todos aquellos valores éticos  valiosos de nuestros abuelos y abuelas  para re significar la vida hondureña secuestrada hoy en tiempos surrealistas, dficil de tragar, por una clase gobernante  mal intencionada como perversa que nos deforman con sus valores  mafiosos, en cuenta el  odio inoculado en  la familia hondureña para verse y tratarse como enemiga irreconciliable.

Agregue su ideología de mercado y del consumo paranoico por cosas innecesarias del mercado;   también nos “educan” con su propio ejemplo que todos debemos ser ladrones como ellos, de los recursos públicos,  nos transfieren  falta de compasión, destrucción de la auto estima, y la perdida de amor entre nosotros mismos. Hay que combatir como se pueda y hasta con las uñas, pero con mucho talento, creatividad e imaginación, este narcótico paradigma, “pandoro” y pervertido.

Para  ello es imprescindible estructurar un Programa de rescate histórico y cultural masivo en todo el país que recupere lo hermoso y esencial de  todos aquellos valores morales y éticos de nuestros antepasados y de los que todavía perviven hoy como valores éticos y costumbres hermosas que nos hacen sentir orgullosos de ser hondureños y hondureñas.  

Lo incorporamos en un proyecto re educativo y comunicacional que haga un abordaje de lo individual a lo colectivo emprendedor; solidario y que fomente la unidad, el amor familiar y la defensa del medio ambiente. Hay que contrarrestar a muerte esa  idea difundida que todos somos ladrones y sinvergüenzas como ellos. Y de aquí, realizada una sistematización con el pueblo,  nos regalamos un Museo de  los Valores que se lo merece este pueblo noble como aguantador. ¡Manos a la obra! ¡Hagamos un Museo de  los valores Humanos!

En este Museo, podemos hacer una recuperación histórica en dos partes. La primera referida al rescate de valores cívicos y humanos desde la vivencia cotidiana que tuvieron nuestros compatriotas independistas y post independistas con respecto a la tutela de  la Corona Española del siglo XIX. La segunda parte  de nuestro Museo estaría dedicada al rescate de valores morales y éticos del hondureño de hoy, sobreviviendo y sobresaliendo en el marco del modelo neoliberal de explotación y enajenación mental capitalista.

Sin lugar a dudas que tenemos héroes y heroínas  hoy, para este Museo, a pesar de tanta miseria mental de los gobernantes. En la primera parte del Museo pondríamos estatuas de José Trinidad Cabañas, Dionisio de Herrera, José Cecilio del Valle,  Francisco Morazán y las mujeres que les acompañaron en sus sueños locos, entre otros.

Al pie de todas las estatuas y fotografías a todo color,  rescataríamos mediante estudio minucioso  y documentado textos testimoniales acerca de las actitudes y comportamientos morales y éticos en la vida cotidiana de nuestros próceres, para enseñarles a nuestras generaciones lo importante de recuperar estas prácticas humanas de nuestro pasado  para hermosear la vida individual y colectiva  de  la patria.  Daremos  cuenta del valor de la amistad y lealtad entre Morazán, el guerrero poeta y Cabañas, el de “sin tacha y sin miedo”, por ejemplo.   El estudio y disciplina en el quehacer de Valle. Y De Dionisio de Herrera, su amor y respeto por la Constitución de la Republica. 

En una segunda parte del Museo,  estamos obligados a rescatar a nuestros héroes y heroínas del siglo XX y XXI, tanto fallecidos como entre nosotros, todavía, como al varias veces candidato premio nobel de medicina, Doctor Salvador Moncada y Juan Almendares Bonilla, entre otros y otras.

Por favor no olvidar declarar oficialmente como Héroe patrio al Inmigrante anónimo que una vez salió expulsado de su país, hacia EEUU y otras partes del mundo  con tan solo un salbeque y un puñado de sueños y estrellas y que, sin sus remesas,  este país fuese invivible de lo que es ahora.

Luego, declaremos por decreto extraordinario como  Héroe Nacional a nuestro querido y admirado  Alfredo Landaverde que murió bajo las balas de sus asesinos desde el propio Estado secuestrado por mafias  y que lo asesinaron por su lucha en contra de la corrupción y el narcotráfico. En esta parte del museo colocaríamos a otro héroe de la Resistencia: Ibis Obed Murillo quien murió a manos de un  franco tirador al servicio del golpe de Estado en el 2009. Agréguese en este apartado, estatuas prístinas y hojas de vida de nuestros mártires asesinados por defender el medio ambiente y sus territorios originarios como la hija inmortal del Rio Gualcarque,  Bertha Cáceres y  la  siempre viva y amorosa Margarita Murillo.  

Estamos seguros que aquí faltan cosas por decir. Sea Ud., entonces,  muy generoso en completar. La patria se lo agradecerá espléndidamente.