Por: Víctor Manuel Ramos


En varios de mis artículos he insistido en el peligro, que representa para el movimiento político latinoamericano y para Honduras, el surgimiento y consolidación de la iglesia protestante, fundamentalista, respaldada por los grupos racistas y ultraconservadores de Los Estados Unidos y por el régimen sionista de Israel, principalmente por Benjamín Netanyahu.

Estos grupos, muy diversos en cuanto a sus propuestas teológicas destinadas al adormecimiento de los fieles, además de la contribución que reciben de los feligreses –han puesto en primer plano la obligación de contribuir con el diezmo y más- son financiados por los grupos retardatarios de Los Estados Unidos, en cumplimiento de una consigna del gobierno norteamericano y, por supuesto, por el gobierno de Israel, interesado en la toma del poder en los países latinoamericanos para instalar regímenes conservadores que se constituyan el respaldo de neoliberalismo y que permitan una cambio en la correlación de las votaciones en la Asamblea General de la ONU.

De esta relación con Netanyahu proviene el que los protestantes de América Latina hayan elevado a primer plano el dogma de que los judíos son el pueblo elegido de Dios, que Israel es el país protegido por dios y que las tierras de los palestinos son legítimamente de los judíos. No es casual que en las iglesias protestantes se exhiba la bandera israelita y se canten canciones judías y que celebren las relaciones diplomáticas con el sionismo que provee armas –bombas lacrimógenas, toletes, barcos y más- para reprimir las aspiraciones del pueblo hondureño.


En Honduras el protestantismo ha cobrado una gran prominencia, a tal grado que vemos a pastores nombrados por el gobierno en la constitución de Comisiones estatales, muy a pesar de que la Constitución de la República no se los permite. Quieren que se derogue el artículo constitucional que les impide participar en política. No solo eso, reciben millonarias sumas del gobierno para la realización de sus actividades de reclutamiento mediante la oferta de una salvación segura y de una divina recompensa de mejoramiento económico. La iglesia católica, á en sus planteamientos y en su estructura ha perdido la hegemonía con que contaba hasta hace un lustro. Tan es así que en el viaje de Juan Orlando Hernández a Israel, para inaugurar una oficina comercial del gobierno de Honduras en Jerusalén, en cumplimiento con las exigencias de Trump y en violación de las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, se hizo acompañar de los más notorios y ricos pastores protestantes y no invitó a nadie de la jerarquía católica.


Estos grupos religiosos fundamentalista han dado pasos agigantados en otros países del continente: en Guatemala, el presidente Morales es pastor y sus discursos semejan prédicas religiosas; en Chile, han avanzado sorprendentemente; en Bolivia, están tras el golpe de Estado en contra de Evo Morales; en Brasil, respaldan al presidente Bolsonaro en su cruzada racista y misógena; en Colombia, se opusieron a los acuerdos de pan en el plebiscito y forman parte de los grupos de paramilitares asesinos; en Costa Rica, estuvieron a punto de obtener la presidencia; en Ecuador, son el sustento de la traición de Moreno y en México, alcanzan cada vez más notoriedad. Ni Cuba se salva de este ataque bien urdido por el imperialismo.


Lo que no entienden los fieles, y será difícil hacerlos entender, es que son objeto de un engaño brutal, sobre todo, en el caso de Honduras, en donde los pastores son unos corruptos con el manejo de fondos estatales de manera ilegal, interesados sobremanera en sacarle a los feligreses el diezmo y otras contribuciones, que se han convertido en violadores de mujeres y niños, que se dan la gran vida en contraste con la pobreza de sus fieles, que aspirar a dirigir la política del país para establecer un Estado intolerante a la libertad de ideas y de cultos, y que están asociados con la derecha internacional que solo ofrece miseria y represión a los pueblos que intentan liberarse, sobre todo en contra de la lucha de los palestinos en contra del sionismo criminal, por ejemplo, en los que se dice que la mujer debe estar sometida al hombre. Muchos taxistas tienen escritos en sus autos: regalo de dios, porque esa es la apreciación que les meten en la cabeza los pastores engañadores.


Basados en los principios más obsoletos del cristianismo han convertido, a la biblia, en un fetiche al que no se le puede contradecir y que contiene la verdad absoluta y sacan a relucir versículos que dicen que la mujer debe estar sujeta a su marido; otros, en los que dan pre-eminencia a los blancos sobre los criollos y mestizos, tal como se lee en el libro de Mormón. Para amedrentar a los fieles han puesto en escena, con jerarquía de poder mayor que la de dios, a Satanás. Los Testigos de Jehová dejaron en mi casa un panfleto en el cual dicen que el mundo está dominado por el mal. Tienen el dial radiofónico y la televisión llena de emisoras y canales que difunden este pensamiento fundamentalista pre diluviano.


De esta suerte, el movimiento protestante surge como un verdadero peligro para la vida institucional de nuestros países, porque su teoría está en contradicción con los ideales de la democracia basada en la libertad de ideas y de pensamiento y, por tanto, son una amenaza para el fortalecimiento de una sociedad y un Estado modernos, pluralistas, basados en la libertad como fundamento esencial.


No cerremos los ojos. JOH está instrumentalizando a las masas con el apoyo inmoral de los pastores dedicados a la política sectaria.


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