Por: Víctor Manuel Ramos

Moreno ha sacado a luz todo el cobre del que está hecho. Casi inmediatamente después de tomar posesión como presidente se desmarcó del grupo liderado por Correa, con cuyo respaldo ganó las elecciones con la promesa de seguir impulsando y profundizando la revolución iniciada diez años antes. Su primer acto de deslealtad al pueblo que lo eligió fue encarcelar y destituir al Vicepresidente Jorge Glas, de quien, el presidente Correa ha insistido en que es inocente.

Luego se enfrentó con Correa y con los demás líderes de la revolución, muchos de ellos, el mismo Correa se han visto obligados a refugiarse en el extranjero. Posteriormente puso en su mira al gobierno de Nicolás Maduro, aliándose con el imperialismo y haciendo causa común con Trump en el seudo grupo de Lima, integrado por los presidentes latinoamericanos, calificados por Kusinski, como perros falderos de Trump. Objetó a los organismos multilarerales de los gobiernos sudamericanos, UNASUR y MERCOSUR y abandonó el ALBA. Ahora se propone abandonar la OPEP.

               Pues bien, ahora se ha echado en manos de su nuevo y verdadero amo, el presidente Trump, ignorando su compromiso con el pueblo ecuatoriano, y se propone poner en marcha, en el país andino, el neoliberalismo, sistema económico de Estado que ha fracasado rotundamente en todos los países en que se ha instaurado. Esta decisión se debe a la crisis económica que vive el país, que Moreno atribuye, de manera irresponsable y vergonzosa, al anterior régimen de Correa, quien, por el contrario, gobernó e hizo realidad una gran cantidad de triunfos y avances económicos, políticos y culturales para la sociedad ecuatoriana.

               No es para paliar las necesidades de las mayorías, que Moreno se adhiere a los dictados del Fondo, sino para satisfacer las ambiciones económicas de los  empresarios en quienes se apoya y que traerá como consecuencia más empobrecimiento, más desempleo y una inflación incontrolable con el alza de los servicios básicos de agua, energía y telefonía. Serán los pobres, las grandes mayorías, quienes pagarán los empréstitos con las medidas que le impone el Fondo y que ya ha anunciado: disminución de las vacaciones en 15 días, confiscación de un mes de salario cada año, reducción del salario a los recién contratados, despidos masivos y más tarde tendrá que proponer el aumento de los servicios básicos: agua, energía y telefonía, con el consecuente encarecimiengto de las viviendas y de los alquileres.

Con lo que no contó Moreno es con la conciencia ciudadana de los ecuatorianos, quienes, reunidos en las asociaciones estudiantiles sindicales, campsinas, intelectuales, pero sobretodo, en la poderosa organización de los pueblos indígenas, han dicho no y han emplazado al mandatario para que derogue el decreto que elimina el subsidio a los combustibles y un no a las otras medidas neoliberales con las cuales piensa atosigar a los ecuatorianos de abajo, muy a pesar de que, según el discurso de Moreno, se trata de medidas para salvar al pueblo. Amedrentado, Moreno ha huido a Guayaquil con todo el  g, a pesar de que las manifestaciones se producen en todos los rincones de Ecuador y también, con masividad, en Guayaquil.

Moreno ha llamado al diálogo. A este llamado los insubordinados han respondido que no negociarán mientras no se deroguen las medidas neoliberales y se de garantía de que, posteriormente, no serán reimpulsadas. Pero ahora también quieren la destitución de Moreno,

               Para completar el atolladero en que se ha medido Moreno, ha salido a acusar a Correa y al equipo de gobierno correísta, a Maduro y a los venezolanos de ser los culpables de lo que ocurre muy a pesar de la prepotencia con que pretendió impulsar sus medidas antipopulares, destinadas a sumir a los ecuatorianos en la probreza definitiva.

               En su auxilio ha salido Trump y Pompeo, quien ha anunciado que revisa godo lo que ocurre en Ecuador, como si fuera el gobierno tutelar de Ecuador y como si ese país fuese una colonia Yanqui. La OEA ha acudido a censurar a los manifestantes, Bolsonaro y Macri le han brindado su apoyo, lo mismo que el presidente peruano, todos en serias dificultades por el rechazo que les enfrenta con sus ´pueblos. Para terminar de derramar la lecha, el presidente de Honduras, acosado con el juicio que por narcotráfico se realiza en Nueva York ha salido en defensa de su colega ecuatoriano. Lo que no hacen es convocar al Grupo de Lima para enfrentarse a Moreno que actúa como un tirano

               Las protestas llevan más de una semana. Moreno se ha mostrado en la televisión implorando el diálogo, muy a pesar de que llamó holgazanes a los protestantes. Y todo parece que la situación va camino de la destitución del traidor Moreno, que desdeñó la conciencia de los ecuatorianos, les enganó desvergonzadamente y ahora pretende imponerles medidas que van en contra de la economía, todo por satisfacer a Trump y al Banco Interamericano de Desarrollo y a su política de traición.  .

               Hay repuntes democráticos en América. En Colombia y Perú tenemos fuertes manifestaciones de protesta. En Los Estados Unidos el presidente está contra las cuerdas. Venezuela y Cuba se fortalecen y en Ecuador, la traición, liderada por su líder Moreno, parece estar llegando a su fin.


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