Por: Galel Cárdenas

Sorprendido el pueblo con el anuncio de la Plataforma en Defensa de la Salud y la Educación, en el momento más álgido de represión generalizada, amenazas de muerte, asesinados, capturas extensivas, persecuciones por calles, colonias, barrios y montes por parte de la policía militar y civil,  es algo así como un paso atrás en medio de la gran batahola de la lucha.

Bien lo ha expresado Oscar Amaya a través de sus comentarios en Face Book que la lucha gremial es bastante limitada porque, el mismo se preguntaba, qué sucederá cuando se satisfagan las derogatorias de los decretos del Presidente en Consejo de Ministros (PCM) que no son sino formas gubernamentales de la dictadura para imponer la corrupción y seguir impulsando la privatización empresarial Orlandista.

Pues la respuesta está ya conocida y la Plataforma ha llamado a diálogo y procesos asamblearios en cada lugar educacional y médico.

Empero, no se sabe qué pasará con los pueblos en plena insurrección contra el gobierno y el anhelo colectivo de derrotar y derrocar al dictador, cuyo objetivo es trascender los limites gremiales para entrar en una lucha política popular.

El asunto a determinar es quien recogerá la estafeta, quién conducirá el proceso que está en marcha, aún caliente, porque pudiera enfriarse en el decurso de los días.

Los dirigentes gremiales no pueden dar esa respuesta pues sus organizaciones tienen sus  propias fronteras de lucha.

En tal sentido para no perder el hilo del sentido organizativo, debería existir una plataforma por la defensa de la vida y la lucha del pueblo contra la dictadura.

En tal perspectiva  debería proponerse entonces la Plataforma de Lucha contra la dictadura, cuyo objetivo el pueblo lo tiene perfectamente bien entendido.

El diálogo gubernamental ha sido la metodología de engaño, trampa y burla del dictador en contra de los diversos sectores que se han sentado a conversar con el autócrata, sicópata y socio homicida.

Los resultados de esta engañifa han sido deplorables, pues apoyado por toda la parafernalia del imperio a nivel internacional —ONU, OEA, FMI, BM, UNIÒN EUROPEA, etc.— el pueblo ha sido asquerosamente burlado, vejado y humillado.

Nada podrá esperarse del pretendido diálogo puesto en la mesa de la traición, bien se ven los puñales escondidos —tal como he referido en poemas tradicionales— detrás de sus espaldas frente a incautos, cándidos y bonachones líderes sociales.

El pueblo está en insurrección, quién será el líder que nos conduzca al derrocamiento del dictador. 

He allí la gran interrogante.


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