Por: Víctor Manuel Ramos

Algunas de las iglesias protestantes de Honduras, sobre todo las que tienen fundada su feligresía en la clase media y alta (de acuerdo con la categorización más popular de clases sociales, que nada tiene que ver con lo planteado por Marx), están realizando actividades, gestiones y comparecencias públicas para que se introduzca en el Congreso Nacional una moción que reforme la Constitución de la República en su artículo 72 que dice: “Los ministros de las diversas religiones (sacerdotes y pastores) no podrán ejercer cargos públicos, ni hacer, en ninguna forma, propaganda política, invocando motivos de religión o valiéndose, como medio para tal fin, de las creencias religiosas del pueblo”.

Los más visibles propulsores de ésta idea son los pastores Solórzano, Argeñal, Barahora y Reyes. Ellos consideran que tienen la preparación suficiente para dirigir el Estado. El legislador plasmó ese artículo en la Constitución con mucha sabiduría, porque mal haría nuestro sistema político si permitiera a los candidatos, que ejercen como sacerdotes o pastores, utilicen su feligresía, sus creencias y su fe para hacerles torcer sus preferencias políticas en favor de las aspiraciones de estos fariseos. Morazán, el más liberal y avanzado de nuestros políticos, separó la iglesia del Estado y  les quitó las prebendas exageradas que caían, no cabe duda, sobre las espaldas del pueblo empobrecido: secularizó los conventos, promulgó el matrimonio civil, decretó la enseñanza laica y prohibió los diezmos y otras alcabalas. La Iglesia respondió con ferocidad y condujo a la ruptura de la Federación y al derrocamiento de Morazán. La iglesia convertida en la gestora del atraso político y de la debilidad de nuestros países pequeños, atrasados y sumisos al poder imperial de Los Estados Unidos.

Estos planteamientos de los pastores hondureños situados en la extrema derecha, simpatizantes y apoyadores del golpe de Estado, opuestos a las conquistas del pueblo hondureño y embarrados en la corrupción porque reciben ilegalmente dineros del Estado, no son casuales. Se trata de un plan orquestado por la derecha norteamericana, con el apoyo de los sionistas de Israel, y está destinado a cambiar la correlación política de los gobiernos latinoamericanos para que Israel pueda recibir apoyo diplomático en la ONU y, de esa manera, evitar las condenas del Consejo de Seguridad y de la Asamblea General por las tropelías que cometen, a diario, los sionistas en contra de la población palestina en los territorios ocupados ilegalmente en contra de las resoluciones del Consejo de Seguridad y de la Asamblea General de la ONU.

Es por esa razón que los pastores latinoamericanos han elevado a primer plano de su base doctrinaria el hecho de que Israel es el pueblo elegido de dios, con la contradicción de que el pueblo de Israel que ellos reconocen es al que es dueño de la Banca y de Wall Street, al que ocupa ilegalmente los territorios palestinos, al que realiza persecución en contra de los cristianos, al que no reconoce la venida de Jesucristo y quien consideran un impostor, al que profesa un supermacismo muy a la medida del que proclama mister Trump, al que apoya la tiranía de Juan Orlando. Todo esto sin considerar que es una idea traída de los cabellos aceptar que dios tiene un pueblo elegido, porque de ser así, el dios que nos presentan es racista, segregacionista, que ha escogido a su pueblo y desprecia a los demás pueblos.

El Estado de Israel fue instalado luego de la Segunda guerra mundial por una resolución de la ONU, pero fundamentalmente apoyada por el gobierno norteamericano, pues en Los Estados Unidos, el capital financiero estaba en manos de los judíos y, porque, en el Medio Oriente se habían descubierto las inmensas reservas de petróleo y el gran capital necesitaba tener un gendarme que se apoderara de la dirección de los Estados Árabes para poder extraer el petróleo para beneficio de Los Estados Unidos. Esa es la razón por la cual Israel ha recibido armas de última generación, incluidas armas nucleares (Israel no ha firmado el pacto de no proliferación nuclear y no acepta inspecciones pero las exige en Irán) y constituye un factor de desestabilización en la región petrolera. Ese apoyo de Loa Estados Unidos es la razón por la cual Israel se pone al margen de la ley e irrespeta las resoluciones del Consejo de Seguridad y de la Asamblea General de la ONU. Cumple el papel de gendarme de Los Estados Unidos.

El asalto del Estado por parte de los religiosos protestantes fundamentalistas sería una tragedia para Honduras y su pueblo. Volveríamos al pasado en que combatieron a Morazán y estos señores querrían hacernos entrar a su redil religioso y engañoso de la gente por medio de la violencia legal. Ya se han tomado casi el 50% de la función educativa con sus escuelas y colegios, convertidos en un jugoso negocio, al mismo tiempo que instituciones que modelan la mente de los niños para ser sumisos y creyentes en sus absurdos planteamientos que en nada tienen que ver con el cristianismo, que contradice las tradicionales creencias del pueblo hondureño. Pero lo peor es que cada secta o grupúsculo, cada cual mas intransigentes y fundamentalistas, dirigido por encantadores de serpientes y engañadores, escoge un párrafo de la biblia y lo convierte, por absurdo que se su planteamiento, en la base de su discurso confesional, para llevar al pueblo a la sumisión por el miedo a Satanás y no por el amor a dios. El cobro de los diezmos ha convertido a estas sectas en verdaderos emporios económicos que ahora gozan, ilegalmente, de la protección y apoyo financiero del Estado.

Esa misión que Israel impulsa con las iglesias protestantes es la que ahora ha conducido a que en las Iglesias se enarbole la bandera de Israel y que los cantos y las miradas estén en la mente de pastores (que son quienes reciben los dineros que aporta el sionismo, los creyentes y los fundamentalistas gringos que nos repudian en el seno de su país) y los feligreses que tienen una venda puesta en los ojos.

El peligro es real. Ya en Brasil lograron su objetivo y llevaron a la presidencia al más torpe de los mandatarios que ha tenido ese gran país: ahora están arrepentidos y ha perdido el respaldo del ejército. En Costa Rica estuvieron a pocos votos de lograr la victoria y en Guatemala han gobernado ejerciendo racismo y genocidio en contra de los indígenas y ampliando la brecha social. No son la solución.

El pueblo hondureño debe abrir los ojos: Israel no solo va en pos del poder a través de los protestantes, sino que también apuntala a la tiranía mediante el suministro de embarcaciones, armas, bombas lacrimógenas, toletes y asistencia militar y policíaca que se refleja en la brutalidad en que el régimen actúa en contra el descontento del pueblo.

No nos llamemos a engaño. La biblia es clara: al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. ¿Se imaginan un Estado gobernado por los protestantes en contra de los católicos y de otras denominaciones religiosas? Morazán dio el paso fundamental al separar la iglesia del Estado, nosotros estamos obligados a hacer valer el mandato de nuestro héroe que, aún muerto, como cantó Neruda, vigila en contra de los eternos enemigos enmascarados de falsos redentores. 19 de marzo de 2019.

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