Por: Víctor Manuel Ramos


Este es un gobierno de mentiras. Lo más lamentable es que las mentiras que nos dice ni siquiera son de su propio invento sino que una imposición del gobierno de Los Estados Unidos de Norte América.

En ese afán de mentir y de autoengañarse, se incorporó en el Grupo de Lima, una asociación de gobiernos liderados por presidentes que reciben órdenes de Trump, a quienes, el expresidente de Perú –ahora enjuiciado por corrupción- definió como perritos falderos en la alfombra de Trump. El objetivo de este grupo, rectifico, de Trump, mediante la utilización de estos monigotes y lacayos, es el derrocamiento del gobierno legítimo de la República Bolivariana de Venezuela, liderado por el Presidente Nicolás Maduro, electo por mayoría en las elecciones presidenciales realizadas en 2018.

Los argumentos son los siguientes: las elecciones venezolanas no fueron legítimas, el gobierno de Maduro viola los derechos humanos, la mayoría del pueblo está en contra del presidente Maduro. La verdad monda y lironda es otra: las elecciones fueron legítimas y trasparentes; en ellas el Presidente Maduro derrotó sus tres opositores con un amplio margen.

El gobierno de Maduro es defensor de los derechos humanos, pero Los Estados Unidos quiere imponer como derecho humano su deseo de hacer que Venezuela vaya por otro rumbo: el de la sumisión, el de acatamiento de sus órdenes, el de permitir que los recursos naturales –petróleo y minerales- sean explotados por compañías norteamericanas.

Para Los Estados Unidos ninguna elección, de las más de dos decenas que se han realizado desde el ascenso del Hugo Chávez a la presidencia, es legítima, exceptuando la que ganó la oposición recientemente para elegir la Asamblea Nacional. Y con esa justificación han tratado de derribar a la Revolución Bolivariana casi desde que el Presidente Hugo Chávez asumió la conducción de Venezuela hasta ahora en que Maduro ejerce la presidencia ganada de manera legítima.

Los hechos han demostrado palmariamente que el pueblo de Venezuela está con Maduro y con la Revolución Bolivariana, a tal grado que Los Estados Unidos no han podido hacer que la opinión del pueblo y de sus soldados cambie de signo.


Luego, JOH reconoció como presidente legítimo de Venezuela Juan Guidó, quien se autoproclamó argumentando que no había presidente en Venezuela (vaya falacia); expulsó al legítimo embajador Filinto Durán Chuecos y ha recibido credenciales de un embajador virtual, autoproclamado también.

Resulta que “El enviado de EE.UU. para el derrocamiento del Gobierno de Venezuela, Elliott Abrams, reconoce que su protegido, Juan Guaidó, no preside el país suramericano. Abrams, ha publicado este sábado la agencia rusa Sputnik, admitió la víspera en una rueda de prensa que la autoproclamación de Guaidó el pasado mes de enero como presidente interino de Venezuela no se ha hecho efectiva y que, casi dos meses después de la intentona golpista, el presidente Nicolás Maduro mantiene el poder.

En una sesión informativa ordinaria, el enviado aludió al reconocimiento de la autoproclamación de Guaidó por la Asamblea Nacional (AN) —desautorizada por desacato desde 2016— aludiendo a un artículo constitucional que estipula que, en caso de “falta absoluta del presidente de la República”, el presidente de la cámara dirigirá el país hasta organizar una nueva elección presidencial “dentro de los treinta días consecutivos siguientes”.

Al reclamársele explicaciones sobre el hecho de que ese plazo expiró el mes pasado, Abrams señaló una resolución de la AN que “establece que ese período de 30 días de presidencia interina no comenzará a contar hasta el día en que Nicolás Maduro abandone el poder”. “O sea, que los 30 días no empiezan ahora, empiezan después de Maduro”, dijo. Un periodista preguntó entonces si el presidente de la AN, Guaidó, puede ser denominado “presidente interino de un ínterin que todavía no existe”, a lo que el enviado estadounidense se vio obligado a responder que el problema es que el diputado golpista “no está en el poder”.

La AN “ha decidido que contarán (el plazo de 30 días) desde que esté en el poder realmente y Maduro se haya ido”, dijo Abrams, que insistió en esa idea hasta que el director de prensa de la Casa Blanca cambió el turno de palabra.” Resumiendo, Guaidó no es presidente de nada, no gobierna ningún país, no está en el poder y simplemente actúa como marioneta de Trump a través de los hilos que mueve Abrams. ¿Cómo, entonces, JOH puede afirmar que Honduras ahora podrá estrechar las relaciones diplomáticas con Venezuela si ha reconocido un gobernante que no es gobernante, que no gobierna, que no puede ejercer efectivamente su autoproclamación, que no ha sido electo, que ni siquiera ha respetado el artículo constitucional en que basó su autoproclamación y que fue electo por el dedo de Trump?


JOH, como parte del sainete redactado y puesto en escena por Trump y sus colaboradores –Pence, Bolton, y Elliot Abrams (un ex convicto) que actúa como encargado de promover el golpe de Estado en Venezuela- envió una generosa donación de alimentos para Venezuela, vía Cúcuta en Colombia, sabedor de que esa donación no entrará a Venezuela porque no la ha solicitado y porque tras de ella estaba la intención de tomar una cabeza de territorio venezolano para promover la agresión, intención que fue derrotada el 23 de febrero con heroísmo y civismo. Mientras tanto el embajador de JOH en México clama porque los migrantes hondureños que se encuentran en la frontera mexicana-estadounidense están pasando calamidades sin que reciban apoyo solidario alguno por el gobierno títere de JOH.


No puede Juan Orlando ni siquiera inventar sus propias mentiras. Por ahora se remite a hace de muñeco de ventrílocuo de Trump. Pero los hondureños ya no nos engañamos y muy pronto la verdad, la que es realidad concreta, se impondrá porque los arrebatos de Trump por botar a Maduro, derrocar la Revolución Bolivariana y a los regímenes progresistas de América, por lo que vemos, va directo al fracaso total. El autoproclamado no dejará de ser un payaso a quien le salió el tiro por la culata.


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