Nacaome, Valle (Conexihon).- Marzo, un mes que enfatiza en crímenes contra periodistas. Hace un año, cerca de las 12 del mediodía, era ejecutado el periodista Gabriel Hernández. Su asesinato, a unos metros de su vivienda, marcó la pauta para un 2019 de máxima censura en el país.

De 54 años, Gabriel Hernández dirigía un espacio televisivo llamado “El Pueblo Habla” en Valle Tv, un canal local en el municipio de Nacaome, al sur del país. Crítico de la gestión municipal y de quienes representan al departamento en el Congreso Nacional.

Además de su trabajo informativo, Hernández se caracterizaba por la unión con sus colegas, que lo llevó a conformar la Red de Alertas y Protección a Periodistas y Comunicadores Sociales (RAPCOS), un esfuerzo en conjunto con el Comité por la Libre Expresión (C-Libre).

Muchas fueron las voces de condena por el asesinato contra el periodista; su caso tomó la parte en la agenda de medios de comunicación nacionales e internacionales, así mismo, organizaciones humanitarias llamaron a esclarecer su caso.

A un año del crimen, el caso de Hernández lo consume el olvido, la impunidad.

El mismo discurso

“Prohibida la libre prensa y prohibido el opinar”. Esta frase, que pertenece al cantautor panameño Rubén Blades, va de la mano con el principio de “máxima censura”, que habla el Sistema Interamericano de Derechos Humanos (SIDH) cuando se mata a un periodista.

Tres días posteriores al crimen, se dio la captura de dos personas vinculados con la Mara MS-13, el 20 de marzo de 2019  en una vivienda de Jícaro Galán, Nacaome. Desde esa fecha hasta hoy, no se conoce nuevos hallazgos que esclarezcan la muerte violenta de Gabriel Hernández.

Al conocer una reacción por parte de la Fiscalía del Ministerio Público (MP) en el municipio de Nacaome, la respuesta es la misma. “El caso fue asignado a Tegucigalpa”, epecificamente a la Fiscalía Especial de Delitos contra la Vida (FEDV).

De la única forma en que pudiéramos intervenir, es que nos solicitaran una colaboración, algo que para el abogado Wilfredo Caballero, responsable de la Fiscalía en Nacaome, resulta poco probable, ya que desde las oficinas del MP en Tegucigalpa tienen más logística que las oficinas regionales.

Silencio e impunidad

Como el nombre que Gabriel colocó a su programa, hoy se convierte en un hecho para que su muerte sea algo más que una estadística. En la zona sur, hay sectores que demandan a los entes de investigación “accione en búsqueda de justicia”.

La Red de Defensores y Defensoras de derechos humanos en la Zona Sur (REDEHSUR), condenó “el silencio e impunidad de parte del Ministerio Público” en la falta de investigación que lleve con los responsables, materiales e intelectuales del hecho.

“Hoy queremos ser eco de la voz de Gabriel Hernández, quien exigía justicia por las y los compañeros caídos por sus ideales, sin saber que él también sería víctima del sistema de impunidad que impera en un 90 por ciento de casos, además engavetados, en el Ministerio Público” puntualizó la REDEHSUR, un espacio organizado por el Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (COFADEH).

Honduras cerró el año 2019 con ocho asesinatos de periodistas, sumando 82 desde 2001, según registros y documentación de C-Libre. A pesar que existe una Fiscalía Especial para la Protección de los Defensores de Derechos Humanos, Periodistas, Comunicadores Sociales y Operadores de Justicia (FEPRODDHH), la impunidad en los asesinatos en 19 años, supera el 90 por ciento.

La zona sur del país refleja violaciones a la libertad de expresión y protesta social. Colegas de Gabriel son perseguidos, hostigados por denunciar violaciones a los derechos humanos y ser auditores del quehacer de funcionarios públicos en los departamentos de Valle y Choluteca.

Mientras tanto, el primer periodista asesinado de 2019, espera justicia, el pueblo habla y las autoridades no escuchan sus demandas. Se hace un grito otra referencia de Rubén Blades; ¡Prohibido Olvidar!


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