La dificultad de seguir la vorágine política con letras y anhelos de justicia

Las elecciones que no fueron

Por: Galel Cárdenas
 
Nos empeñamos en proseguir el alud de la realidad, o su movimiento dinámico, cambiante, o sencillamente variante entre un segundo y otro. La dialéctica dice que la materia está en constante movimiento, lo mismo que la historia, por eso esta última parte por lo que pasó en la cantidad trascendente, que dejó una huella que ya no cambia ni nada por el estilo, de ella solo la posibilidad de interpretación con la ayuda de las ciencias sociales en general.
 
Escribimos todos los días para hacer públicos, que es lo menos importante, que se necesita para la manifestación, de interpretación con nuestras herramientas, esa realidad inefable que a veces se nos va de las manos como agua cristalina, unas veces, como agua enturbiada otras, o como un agua enrojecida por la violencia social.
 
La invención capitalista de las redes sociales fue puesta en función tecnológica para que la gente sin rostro pudiera expresar sus nimiedades, y con el objetivo de hacer la misma un floreciente negocio.
 
Cualquiera que haya sido el motivo de su puesta en la plataforma de una realidad virtual que se abre a los ojos como una luz poderosa sin que nos ciegue, pudimos de pronto, dejando el siglo XX a cien años luz, lo que este es momento acontece en todo el planeta y el sistema solar.
 
Y nos dimos cuenta entonces que la realidad es simultánea en todos sus aspectos, sentidos, tendencias, como una especie de abánico circular que va en todas direcciones, pero, nosotros solo captamos lo que yo quiero, que la compagina con otros yo en el mundo, sigue según su pensamiento, conciencia e interés personal.
 
Si esta máquina de viajar por el tiempo no existió, no podría haber sido campesinos de la Mosquitia o de Lempira, sabremos hoy mismo que hay una marcha de camisetas blancas a la pura usanza del año 2009, siguiendo una estrategia que el 
Departamento de Estado y la embajada norteamericana con sus asesores políticos, le indica al dictador JOH.
 
Y resulta que estamos ante una pantalla (el homo videns), ante ante ante una radio de un tamaño similar a los televisores ultramodernos de 32 pulgadas, en la cual transita al mismo tiempo la realidad infinita, inexorable, vertiginosa, en todo lo posible inventado por el hombre, la cultura misma y su tecnología, girando indetenible como la tierra en el espacio sideral.
 
Y como en aquellos antiguos pescadores (antes de los marineros de las carabelas o de los otros) vamos insendonos captando imágenes, por cierto que ahora los cibernautas trirremes) ven el televisor y de inmediato captan su imagen con una fotografía, y en una saz lo introducen en su dispositivo celular y lo envían para que nos demos cuenta que este este político, social y de otra parte, en ese momento preciso.
 
Nosotros con la palabra lenta y serena, un tiempo que permite correr la misma velocidad de lo inasible, vamos a interpretar lo último que está sucediendo, pero, cuando terminamos el trabajo analítico del suceso que nos llamó la atención, la realidad nos dejó un 300,000 metros por segundo ya 1080 millones de kilómetros por hora.  
 
La totalidad (realidad) es un movimiento que gira como reclamo Marx en espiral, porque va avanzando sin volver al punto inicial, a veces creemos que es así, que volvemos al espacio y tiempo en donde arrancamos, pero que no es el modo en el que estamos .
 
Ayer las políticas públicas que habían declarado que no era por dinero que se rebelaban, si no, porque querían que los políticos arreglaran sus asuntos y que estaban cerrados de a los ciudadanos simples y mortales, entonces "el hombre", que dijimos, les mandó de navidad todos los dineros que sostienen sus carteras, las tres horas transitan por las calles nacionales con el garrote en mano, protegiendo a la ciudadanía.
 
El asunto es que la sociedad social y política mantiene un movimiento que la palabra sólo capta como una fotografía, un poco como quería Roland Barthes, una captación sincrónica del momento de la realidad.
 
Y mientras testimonio esta perspectiva, ya no es Kim Yong Um el que amenaza al mundo con una catástrofe nuclear, si no Estados Unidos con su presidente Donald Trump que reconoce a Jerusalén como la capital de Israel, la ciudad sagrada en disputa, sacro espacio urbano de tres religiones monoteístas, el judaísmo, el cristianismo y la religión musulmana. Y entonces la paz mundial está en peligro.
 
Entre tanto hoy (7 -12-17), en Tegucigalpa, Honduras, se espera el desfile de las camisas blancas al puro estilo de las juventudes nazis de la guerra mundial de la primera mitad del siglo XX.
 
Se espera que un reclamarle al TSE que de una vez por todas declare ganador a JOH, "el elegido" presidente de Honduras para el período presidencial 2018-2022, en cuyo final del ciclo gubernativo se haya hecho recordar el bicentenario de la fecha del 3 de febrero de 1822, cuando Dionisio de Herrera asumió la jefatura política de la provincia de Tegucigalpa.