Tegucigalpa, Honduras (Conexihon).- Hace 30 años un hogar espera su llegada. En las instalaciones del Instituto Técnico de Administración de Empresas (INTAE), su único recuerdo es una pinta exigiendo justicia a un año de su captura y desaparición.

Es 19 de abril de 2018 o de 1988, como lo ha sido en estas tres décadas, la fecha nunca cambia. Cerca de las nueve de la mañana de a poco un grupo de sus compañeros y compañeras comienzan a llegar a las afueras del INTAE, un manta les acompaña y un nuevo afiche que condena la desaparición de Roger Samuel González Zelaya.

Uno, varios minutos sin silencio, exigiendo justicia, gritando su nombre, recordando aquel fragmento que tanto le gustaba a Roger “Porque podrán quitarnos todo, pero nunca la alegría” de un poema del guatemalteco Otto René Castillo.

Se sumaron artistas como el pintor y poeta Roger Rovelo, andaba Nelson Pavón “El Perro Feliz”, Mery Agurcia, en representación del Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (COFADEH), acompañó con el afiche en memoria de Roger. Sumaban, el número era lo que menos importancia tenía. Se inició una caminata por los alrededores del Paseo Liquidámbar -Calle Peatonal- del Centro de Tegucigalpa.

El Periodista César Omar Silva, transmitió la caminata de principio a fin, a través de su programa en directo "Caminando con Silva" en UNE Tv y redes sociales, logrando la reacción de un amplio público que interactuó sobre la desaparición forzada de Roger González en la década de los ochentas. 

La primera parada fue en la esquina opuesta al edificio de Larach y Compañía, lugar dónde Roger González, con 24 años, fue capturado por dos hombres y una mujer. De acuerdo con declaraciones de un testigo, uno de ellos captores fue reconocido como miembro de la Dirección Nacional de Investigaciones (DNI).

Martha Silva, una de sus compañeras de lucha y hoy maestra, recuerda aquel abril de hace 30 años. Ella describe esos momentos en donde la indignación nacional se hizo presente contra la decisión de expatriar a un hondureño, acusado del asesinato de un agente de la DEA. La quema del consulado estadounidense, el 05 de abril fue una de las tantas acciones que ella recuerda y terminó de forma funesta con la desaparición de González.

“Nuestro compañero Roger tuvo una destacada participación en los hechos de dignidad del 05 de abril junto al movimiento estudiantil de secundaria y universitario”, rememora Martha, quien en ese entonces estudiaba en la Escuela Superior del Profesorado (hoy Universidad Pedagógica Nacional “Francisco Morazán”).

“Tenemos información que fue detenido, torturado y asesinado en las cámaras de tortura de la DNI. Oficiales “gringos” (estadounidenses) lo tuvieron en varios lugares -al menos- es la información que tenemos desde hace mucho tiempo, nunca encontramos su cuerpo, por eso es un desaparecido”.

“Solidario, revolucionario, así lo recuerdo”

Foto: Archivo de Sergio Rivera

La caminata continuó hacia su destino final, el Parque Central de Tegucigalpa, frente a la estatua del General “Francisco Morazán”. La manta con el rostro de Roger va sostenida de sus compañeros eternos, sus pasos van por el edificio del Servicio de Administración Tributaria (SAT), ya cerca del adoquinado del parque.

Aquí, Andrés Martínez, se coloca el uniforme de estudiante de media en el Instituto Central y evoca a un Roger solidario y con una fortaleza en su discurso, aunque corporalmente no lo reflejara – se medio sonríe-.

Luego regresa a este 19 de abril, 30 años después y una frase salta en sus declaraciones “Para estas juventudes de ahora, nos encantaría tener a otro Roger González”.

Martínez, ahora maestro de educación media, apunta que no le fue fácil a Roger obtener ese liderazgo con el que uno y varios le recuerdan. Por ejemplo, el ser empleado en aquel tiempo de la Corporación Hondureña de Desarrollo Forestal (COHDEFOR), el ser expulsado del Instituto Central “Vicente Caceares” por un nefasto director que se confabuló con el asalto que hizo siendo presidente de la República, Roberto Suazo Córdova (1982-1986) a las organizaciones estudiantiles y a los Colegios Magisteriales.

“Solidario, amplio, independiente, revolucionario con un excelente discurso y levantaba las masas. Al llegar a otro centro educativo siempre era bienvenido; y al ser desaparecido varios sectores se movilizaron en el -año- 88, 89 y 90 por la liberación <<del flaco>>”, así lo describe con los recuerdos. Con aquella última foto con Roger que compartió en su red social en Facebook. Luego se perdió en uno de los pasajes del Parque Central.

Roger, todavía lo peleamos, fieles a la exigencia de Justicia

Un afiche cada año con una sola pregunta ¿Dónde Estás Roger González?  Sergio Rivera busca entre sus archivos, en sus recuerdos el diseño para una exigencia de justica cada año. “Lo hago como un deber, es lo menos que podemos hacer”, afirma.

Rivera, con un amplio recorrido en el movimiento social y popular hondureño reconstruye aquel fragmento escrito por la

madre de Roger “paseo por las plazas tu recuerdo” y en aquellos años ochenta, tanto él, así como muchos y muchas que luchaban por la defensa de la soberanía hondureña, por el respeto de los derechos humanos podría haber sido víctima de la desaparición forzada.

Con Roger, con “el flaco” como le llaman sus amigos, es distinto “aunque Roger haya caído, que su desaparición no sea en vano, eso nos toca. Sino no tiene sentido estar organizado y uno se organiza en algo debe ser leal hasta el último de sus días. Y aquí tiene un grupo leal.

Sergio coloca su mirada en los bajos de la estatua del General Morazán, inmediatamente reconoce las personas que acompañaron aquellos 23 días de huelga de hambre que inició doña Elvia Zelaya -madre de Roger- en la exigencia de que apareciera con vida su hijo.

Martha Silva, con fuerza amplía que, en este parque se hizo dicha huelga, “éramos hostigados, nos tiraban agua, nos rompían las mantas, nos amenazaban si salíamos solos o solas temíamos no regresar”.

Fue la primera huelga de hambre realizada en Honduras, la cual se suspendió el 29 de mayo de 1988, por afectaciones en la salud principalmente en la madre de Roger. Sergio Rivera continua de frente a la estatua de Morazán, “Justo aquí donde estamos parados, había un vehículo que conseguimos, pero cada colchoneta levantada, cada cobija, cada manta, se convertía en el momento más difícil lo habíamos perdido, ya era un desaparecido oficial”.

La caminata finalizó en el mismo punto que se una movilización de las organizaciones que conformaban el Comité Coordinador de Organizaciones Populares (CCOP), llegó a solidarizarse ante la suspensión de la huelga. Hoy ya no era un mar de banderas, solo una manta con la señal de 30 años de un estudiante desaparecido.

Sus compañeros y compañeras hicieron eco de aquellas consignas y sus gritos se entrelazaron con los de hace 30 años “Vivo se lo llevaron, vivo lo queremos”, “Porque podrán quitarnos todo…”, Pero sin duda nunca han quitado la esperanza, la lealtad al compañero. No han podido quitar nunca la alegría.

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