Con la pandemia actual del COVID19 se ha evidenciado aún más la problemática de la vivienda en Honduras, que radica en la mercantilización de la vivienda así como sucede en los otros países de Latinoamérica, lo que constituye una fuerte limitante en el cumplimiento del Derecho Humano a la vivienda y un hábitat adecuado, fundamental para la vida digna de toda persona.

Según el informe de Hábitat para la Humanidad el déficit habitacional en Honduras llega a 1,138,018 familias, de las cuales 435,167 constituyen el déficit cuantitativo; o sea, familias que no tienen vivienda y 702,851 el déficit cualitativo, referido a la cantidad de familias que viven en viviendas inadecuadas.

Al analizar esta problemática, la profundización del déficit golpea con mayor fuerza a las mujeres, debido a la feminización histórica de la pobreza en Honduras y Centroamérica, es en ellas –sobre todo en los hogares en los que son jefas de hogar, de procedencia rural y/o de pueblos indígenas, integrados por más de una persona socioeconómicamente dependiente– en quienes se concentran los mayores índices de precariedad material, limitado acceso a servicios básicos y públicos, vulnerabilidad socio ambiental ante eventos climáticos extremos, así como restricciones a condiciones justas de financiamiento y tenencia segura de la tierra.

Además, cuando las formas de abastecimiento de servicios son precarias, recae en las mujeres realizar trabajos adicionales, como el acarrear agua desde ríos o colectar leña para el fuego, a pesar de los riesgos que puedan representar para su integridad y salud.

En el contexto actual es imprescindible responder a la interrogante ¿Cómo me quedo en casa? Puesto que se pide a las familias quedarse en casa, sometidas al confinamiento sin ningún tipo de respuesta a las diferentes problemáticas como la de la vivienda, por estas razones, la Mesa Coordinadora de Cooperativas de Vivienda del Sur de Honduras – MECOOVISURH impulsa la campaña “Por el Derecho a una Vivienda Adecuada” que consiste en exponer algunas de las problemáticas que afectan a las familias hondureñas.

Con ello pretendemos poner en la agenda pública el debate sobre las diferentes alternativas de solución, principalmente la del Modelo del Cooperativismo de Vivienda por Ayuda Mutua, el cual debe incluirse en el Reglamento de la Ley Marco de Vivienda y Asentamientos Humanos para garantizar a las familias el derecho humano a la vivienda adecuada para vivir dignamente.   

La vivienda es un derecho no una mercancía.

Tomado de la Mesa Coordinadora De Cooperativas De Viviendas Del Sur-MECOOVISURH

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