Tegucigalpa, Honduras (Conexihon).- El calendario marca dos fechas significativas en los últimos pasos dignos en la vida de Gladys Lanza, quien falleció el 20 de septiembre de 2016 pero que su legado

continúa caminando por las calles y su mensaje sigue con grito fuerte en las paredes de Tegucigalpa. Las que recorrió en vida a través de su lucha social afirmándola como lideresa feminista.

El 31 de mayo de 2016, un grupo de defensores y defensoras de derechos humanos la acompañaron a firmar las medidas contrarias a prisión en el Tribunal de Sentencia de la Corte Suprema de Justicia (CSJ). Ha pasado un año de ese hecho que persiste en la memoria de quienes asistieron a dicho gesto solidario, en donde doña Gladys expresó que “firmo para que la lucha de las mujeres no muera en este país”.

El pasado 08 de junio, la histórica lideresa y defensora de los derechos de las mujeres hubiese cumplido 75 años de edad. Sus compañeras – y hermanas- del movimiento de Mujeres por la Paz “Visitación Padilla”, llegaron hasta donde descansan sus restos, en el cementerio pequeño de la aldea Suyapa, en Tegucigalpa.

La casa “Chona” (como también se le llama al Movimiento), donde compartió en los últimos 20 años su vida, sueños, luchas y donde acostumbraban a festejarle su cumpleaños, se trasladó a una pequeña fosa, adornada con pino y rosas, como ella lo disfruta en algún lugar fuera de la injusticia terrenal.

Al iniciar un pequeño programa de festejo, tomó la palabra Cristina Alvarado, de la coordinación nacional de del Movimiento de Mujeres “Visitación de Mujeres”, en donde evocó los momentos de alegría al lado de Gladys así como su accionar en defensa de las mujeres.

Al acto se hicieron presentes sus hijas Tania, Diosana e Ixchel y su nieto.

Posteriormente, habló su hermana Mercedes, y mirando fijamente su rostro en una fotografía que conservan en la organización, recordó las últimas palabras de Gladys Lanza: “me voy con el pesar que

Familiares de Gladys Lanza
Familiares y compañeras de Gladys Lanza, acompañaron este acto especial en su cumpleaños.

no pude hacer algo por mi país, que sigo viendo a mi Honduras, no pude hacer nada por mi Honduras…”.

En este dialogo, hubo un espacio para solidarizarse con los tres estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), condenados 24 horas antes de este acto por el mismo Sistema que le negó justicia a Lanza.

Los condenados son Sergio Ulloa, Moisés Cáceres y Cesario Padilla, recién egresados de las carreras de Trabajo Social, Sociología y Periodismo respectivamente.  “…sé que va  a tener desde el cielo, va a tener la ayuda, la sabiduría y la fuerza  necesaria para defender las causas justas”, sostuvo la hermana de doña Gladys.

Sus compañeras le recuerdan por este y varios gestos solidarios contra quienes el sistema de justicia hondureño se ensaña. Aún más cuando en el 2015, fue condenada a 18 meses de prisión por la Sala I del Tribunal de Sentencia, a la coordinadora nacional del “Visitación Padilla” luego de una querella incoada por el Director de la Fundación para el Desarrollo de la Vivienda Social, Urbana y Rural (FUNDEVI), Juan Carlos Reyes Flores. El funcionario a su vez fue denunciado por una empleada acusándolo de acosos sexual y laboral y buscó acompañamiento de la organización feminista en el año 2010.

Uno debe despedirse de la gente

En medio de las lágrimas por el recuerdo y la falta que hace en los diferentes círculos donde se hacía presente doña Gladys a quien llamaban “la Chona mayor”, habló la actual coordinadora nacional de “Las Chonas”, Merly Eguigure, recordó varios caminos recorridos junto a quien -a su criterio- quiso más que a su mamá. “Una vez fuimos a ver en su lecho de muerte a la coordinadora del “Visitacion Padilla” del colectivo de El Progreso (al norte del país), ella me decía que “una debía despedirse se la gente´”.

En ese sentido, Eguigure dijo a quienes asistieron al acto que tuvo la oportunidad de despedirse de su compañera. “… ella sabía cuánto la amaba y le agradecí las enseñanzas”. 

Así transcurrió el tiempo y con el tradicional canto del “feliz cumpleaños”, mientras en el pensamiento le cantaban su “Cipota de Barrio” tema del cantautor hondureño Guillermo Anderson –ya fallecido- transcurrió este acto en homenaje a sus más de siete décadas de existencia dedicada a las reivindicaciones sociales del país. En la memoria de quienes la acompañaron, salió en silencio un “Gracias Gladys” para concluir la tarde. No se despidieron de ella, solo la dejaron descansar, para continuar en memoria suya, con su lucha.