Tegucigalpa, Honduras (Conexihon).- A los 10 años, Alan Torrez, se unió a la Asociación por el Desarrollo de la península de Zacate Grande (ADEPZA) para apoyar las luchas comunitarias por la recuperación y titulación de la tierra donde han vivido desde hace varias generaciones su objetivo desde tan temprana edad es “cambiar la historia” de su comunidad la península de Zacate Grande, al Sur de Honduras.

El comunicador social y defensor de los derechos humanos ahora con 21 años, sigue viviendo en la península amapalina, ubicada en el departamento de Valle, una zona asediada por grandes terratenientes y empresarios del denominado el “Club de Coyolito” y con profundas desigualdades sociales.

Para Alan, se trata de un trabajo que supera “la liberación de las playas de Amapala”, es un paso indispensable para lograr el desarrollo que permita una mejor calidad de vida para la población.

Alan Torrez comunicador y defensor de los DDHH

A los catorce años, Alan se convirtió en comunicador social, realizando trabajos como voluntario en la radio comunitaria La Voz de Zacate Grande, una herramienta justa para el despertar de la conciencia social.

 “Es muy importante que los y las jóvenes se sumen a la lucha por el medio ambiente y el respeto a los derechos humanos para cambiar la historia de este país que está en manos de un gobierno corrupto y saqueador de los bienes comunes”, expresó el comunicador en una entrevista para Conexihon.

Rompiendo esquemas

Si bien es cierto, el trabajo de la comunicación alternativa y la defensoría de los territorios es una de las actividades de mayor riesgo en Honduras, Alan enfrenta otros retos, pues a sus 15 años descubrió que no es heterosexual y comenzó su proceso de descubrimiento y a informarse sobre temas de la diversidad sexual.

Esto le llevó a patrocinar en conjunto “sus dos luchas”, la defensa del territorio y la inclusión y aceptación de las personas diversas.

A los 16 años me declaré abiertamente gay, -recuerda- y afortunadamente mis amigas del colegio lo tomaron normal, pero, en cuanto al entorno familiar no fue fácil. “Tuve fuertes discusiones con mi madre, ella no termina de aceptar esta realidad, pero como me he formado y capacitado en el tema de derechos humanos y el empoderamiento LGTBI, esto ayudó a tolerar la discriminación dentro de la familia”.

El 28 de junio se celebra el Día Internacional del Orgullo (LGBT) por sus siglas se desglosan en lesbianas, gais, bisexuales y transexuales, tiene como objetivo conseguir la igualdad para este colectivo.

Respeto e inclusión

“En la organización se dieron cuenta de que soy un chico gay y algunos compañeros vertieron muchos comentarios negativos a mis espaldas, pero junto  a otra  compañera, Vivian Corrales, quien también se declaró lesbiana, empezamos juntos esa lucha por el respeto y la inclusión de nosotros en los espacios de lucha territoriales”, expresó el defensor.

Para Allan es importante que los movimientos sociales tengan espacios de comisiones sobre la diversidad sexual puesto que hay personas que no se van de las luchas por ser discriminados, “ellos tienen que entender que estamos al frente de las luchas y por eso debe respetar la participación de defensores del territorio de la diversidad sexual y también debemos sensibilizar a las y los demás sobre esta temática”, agregó.

 

Además dijo, “Fui coordinador de Zacate Grande y de ADEPZA, cuando en la vida iban a pensar que una persona gay iba a ser parte o iba estar en la coordinación de base de Zacate Grande, cuando normalmente aquí en el sur la gente es bien machistas y en las organizaciones también ya que han sido formadas por hombres”

Migración de defensores

En este año han migrado alrededor de 20 defensores de derechos humanos y periodistas, según datos del Comité por la Libre Expresión (C-Libre), Allan Torrez relata que conoce muchos defensores y de la comunidad que se han ido del país y que él ha pensado en hacerlo ya que no tiene empleo pero que el amor a su comunidad y la lucha lo atan a quedarse.

“Lo están haciendo por la militarización y la criminalización eso va cansando a la gente que defiende al territorio y si miran que viene otro proceso judicial y si miran que le dan seguimiento y ven que las vías legales no se resuelve nada, entonces la opción es se van huyendo igual que los compañeros de la diversidad sexual, ya que en Honduras los matan a cada momento y esos crímenes de odio quedan en total impunidad y van huyendo de eso a pesar de que los riesgos”, lamentó el defensor de los derechos humanos.

Aumento de las persecuciones

En la última década han sido criminalizados alrededor de 40 defensores de derechos humanos, las agresiones físicas, intimidación, persecución y asesinatos son algunas de las estrategias para paralizar las luchas en las comunidades.

“Nos quieren criminalizar y cuando lo hacen ponen medidas distintas a la prisión preventiva de ir a firmar a los juzgados dos veces al mes y esto incurre en gastos ya que queda lejos y la gente es de escasos recursos y en su mayoría son personas de la tercera edad”, subrayó el comunicador.

En la Península de Zacate Grande el gobierno pretende instalar las Zonas de Empleo y Desarrollo Económico (ZEDE), eso causara el desplazamiento de las personas de sus hogares, además luchan en contra de la privatización de las playas.

 

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