Tegucigalpa, Honduras (Conexihon).- Una huelga de hambre que inició hace diez días, fue suspendida este miércoles, dado el número de acciones de violencia e intimidación a la misma, denunciaron organizaciones sociales y de derechos humanos.

A los maestros Ruy Díaz y Wilton Portillo, dirigentes del Colegio de Profesores de Educación Media de Honduras (COPEMH), desde el 11 de junio, desconocidos les quisieron destruir la carpa en la que ubican la huelga de hambre.

24 horas después, el 12 de junio, nuevamente trataron de destruir la carpa. El 14 de junio tres hombres que se conducían en un carro tipo pick up color oscuro intentaron llevarse la carpa, la acción oportuna de los vigilantes del COPEMH, evitó que lograran su objetivo.

En un comunicado de la Convergencia contra el Continuismo y el Comité por la Liberación de los Presos Políticos, llamaron al Estado hondureño a garantizar la vida y seguridad de los docentes en huelga de hambre.

Para Berta Oliva, coordinadora del Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (COFADEH), la suspensión de la huelga no significa que “no hayan salido con victorias”.

Oliva dijo que la acción encabezada por los dos maestros, en estas condiciones, debe replantearse.

“Tenemos evidencias de lo que han vivido en estos diez días y cada vez la situación se va a poner en peores condiciones”, expuso la defensora de los derechos humanos.

Las demandas de ambos maestros en huelga de hambre, son la liberación de los presos políticos Edwin Espinal, Raúl Eduardo Álvarez, Gustavo Cáceres y recientemente el docente Ronmel Portillo.

Además, la salida del presidente ilegalmente reelecto, Juan Orlando Hernández y por último, en apoyo a la Plataforma por la Defensa de la Salud y la Educación.

Cumplimos el rol, ahora nos reintegramos a los espacios de lucha”

Una humilde trinchera de lucha, la carpa donde se instaló la huelga de hambre, molestó lo suficiente al régimen al actuar en horas de la noche contra la protesta y ello implicaba peligro hacia nosotros y quienes nos dieron acompañamiento, dijo el profesor Ruy Díaz.

“Cumplimos el rol, la tensión era grande en nuestros espacios y en los compañeros que nos apoyaban”. A pesar de las secuelas por los días en los que no consumieron alimento, Díaz mencionó que estaban preparados física y psicológicamente.

 

“Es nuevo para mi esa agresividad del régimen, y también fue nuevo la tensión que genera el sentirse impotente -pide un espacio al quebrantarse su voz- con el deseo de acompañar las movilizaciones y ver que los reprimen y nosotros aquí, eso afecta mas que lo físico”.

Ayer, en la instalación del Diálogo Ciudadano convocado por la Plataforma, el profesor Wilton Gómez estuvo dentro del ataúd que le ha servido de cama, y que llevan a las acciones en exigencia de libertad para los presos políticos en Honduras.

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