Tegucigalpa, Honduras (Conexihon).- Un grupo de “Madres en luto”, familiares y representantes de organizaciones de derechos humanos, se unieron en un plantón frente a las instalaciones del Comisionado Nacional de los Derechos Humanos (CONADEH) este domingo 12 de mayo.

El segundo domingo de mayo se celebra el “Día de la Madre hondureña”. Pero el plantón fue un punto de encuentro de madres que han perdido un hijo de forma violenta.

Para ellas, su calendario no marca una celebración, sino reclamo “de lucha y resistencia contra la dictadura que ha impedido que las mujeres madres reciban el abrazo en esta fecha”, plasmaron las madres, junto al Comité pro Liberación de Presos Políticos, Mujeres Socialistas y la Convergencia contra el Continuismo, en un comunicado.

Unas madres con la fotografía de su hijo, afiches pegados en las columnas de las afueras del edificio del CONADEH, eran el contraste de las tiendas y ventas ambulantes que al otro lado del bulevar Suyapa, en la capital de Honduras, donde ofrecían flores y demás artículos “para celebrarle a Mamá”.

La profesora Silvia Castillo es una de esas madres. Este domingo se vistió con la imagen de su hijo Tomás, asesinado el Primero de Mayo de 2016, luego de participar en la movilización del “Día internacional de los Trabajadores y Trabajadoras”.

En su casa, cuatro hijos más la esperaban. Sin embargo, pidió no ser felicitada “porque desde el momento que me asesinaron a mi hijo, la vida mía cambio en todo sentido”.

Tomás Enrique García Castillo se despidió de su madre, preguntándole si llegaría a la movilización. “Yo estoy de duelo” –le respondió- a raíz de la muerte de una hermana. Un “Nos vemos” marcó la despedida, hasta el día cinco de mayo, cuando estaba velando el cuerpo de su hijo.

Castillo rememoró un fragmento de un poema del guatemalteco Otto René Castillo “…podrán quitarnos todo, pero nunca la alegría”. En cambio ella siente que le quitaron la sonrisa, pero no la ganas de luchar y exigir verdad y justicia.

En el comunicado, las madres en luto junto a las organizaciones firmantes condenaron la falta de diligencia para investigar y sancionar “a las estructuras articuladas de agentes de seguridad que cometieron graves violaciones a los derechos humanos contra personas que se manifestaban contra el fraude electoral o quienes defienden derechos humanos”.

Para Claudia Mejía, también maestra y luchadora social, el saber que han asesinado un joven “es como una puñalada en el corazón”.

Mejía relató cómo nació la idea de que las madres se juntaran para la exigencia de justicia. Junto a otras amistades se plantó frente a Casa Presidencial. Así fue el primer encuentro, hace tres años.

Encontrarse con otras mujeres, con el dolor de un hijo asesinado, un familiar preso por razones políticas significa “tener empatía” para que la juventud no sea asesinada, no tener un joven preso.

Verdad y Justicia

En el plantón, solicitaron que se cumpla con el derecho a la verdad, así como la investigación de casos como asesinatos, desapariciones forzadas, torturas, amenazas y hostigamiento contra oponentes políticos en el país.

En relación a las mujeres familiares de los presos políticos, específicamente demandaron el cese al de las que son víctimas en los registros corporales que hacen en los centros penitenciarios. Esta acción castiga no solo a quien se opone al régimen (de Juan Orlando Hernández, presidente ilegalmente reelecto), sino a su familia.

Lo anterior es, de acuerdo con el comunicado, “con la clara intención de obligarlas a desistir de las visitas a los presos político y quebrantar con ello su voluntad de lucha”.

Las madres hicieron un llamado a la Fiscalía de la Mujer, para que investigue de oficio este tipo de procedimientos y sancione a los responsables.

Para el grupo de madres, mujeres organizadas en espacios de derechos humanos, este día no hubo nada que celebrar “pero si mucho porque luchar”.

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